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La dictadura de Nicaragua construirá un monumento en memoria del fallecido cardenal nicaragüense Miguel Obando y Bravo, aliado político de Daniel Ortega hasta su fallecimiento en junio de 2018. La decisión fue anunciada por Rosario Murillo, a través de los medios oficialistas.
«Estamos trabajando para rendir homenaje a su eminencia reverendísima, cardenal de la paz y de la reconciliación, el 2 de febrero (de 2026) en su cuna natal, en (el municipio de) La Libertad, Chontales», dijo Murillo, quien ostenta desde febrero el cargo de «copresidente», que la nivela jerárquicamente a su esposo en el Estado.
El régimen anunció a finales de noviembre que se preparaba para celebrar varios homenajes a Obando. El religioso hubiese cumplido 100 años en 2026. Murillo explicó que se está planificando la construcción de «un monumento hermoso» y que, «Dios mediante, se podrá construir para que esa memoria, ese legado de paz, de concordia, de reencuentro se viva en toda Nicaragua”.
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La invocación a Dios realizada por Murillo contrasta con la persecución férrea que la dictadura hace contra la Iglesia católica en Nicaragua desde 2018. Ese año, miles de personas salieron a las calles a protestar inconformes con una reforma inconsulta de la seguridad social. La respuesta del Estado fue la represión. Entonces los sacerdotes socorrieron a las víctimas.
La violencia contra la Iglesia católica ha sido muy documentada. Por ejemplo, en la séptima entrega de la investigación Nicaragua: una Iglesia perseguida, elaborada por la abogada Martha Patricia Molina, se reveló que 302 religiosos se encuentran en el exilio hasta julio de 2025, producto de la persecución del régimen. De este número, 170 son hombres (obispos, sacerdotes, diáconos y seminaristas) y 132 mujeres (monjas o religiosas).
Precisamente, entre ese grupo se cuentan cuatro obispos nicaragüenses. Algunos han sufrido cárcel, amenazas o persecución. Ellos son: Carlos Herrera, Silvio Báez, Rolando Álvarez e Isidoro del Carmen Mora Ortega. Todos ellos fueron ratificados recientemente por el papa León XIV.
Del pasado del Cardenal a su ocaso con Ortega
La figura que ensalza Ortega murió a los 92 años. Tuvo una enorme influencia en la vida política del país desde el régimen de Somoza, cuando se convirtió en arzobispo de Managua. Este cargo lo ejerció entre 1970 y 2005. Fue crítico de la dictadura de Anastasio Somoza Debayle y también del primer régimen sandinista (1979-1990), cuando Ortega fue presidente por primera vez.
Su papel de mediador en conflictos le dio protagonismo y autoridad moral. Durante la guerra civil fue presidente de la Comisión Nacional de Reconciliación, entidad organizada en cumplimiento de los Acuerdos Esquipulas II, fue precisamente mediador en 1987 para negociar el proceso de paz en Nicaragua entre el gobierno sandinista y la «Contra».
Participó también como testigo en las conversaciones que culminaron el 19 de abril de 1990 con la firma en Managua del documento del alto el fuego entre el Gobierno y la «Contra», en el que se estipuló el abandono definitivo de las armas por parte de los rebeldes tras casi una década de guerra civil.
Sin embargo, el antiguo crítico del actual dictador se alió políticamente con él. Obando ofició en septiembre de 2005 el matrimonio eclesiástico de Ortega y Murillo, con quienes se había reconciliado. Nació el 2 de febrero de 1926 en el municipio minero de La Libertad, provincia de Chontales, centro del país, de donde también es originario el tirano.
En enero de 2007, con el regreso del caudillo al poder ejecutivo, Obando fue nombrado presidente de la Comisión de Paz y Reconciliación. En 2012 fue condecorado con la Orden de la Independencia Cultural Rubén Darío.
Una figura clave para entender la alianza política de Ortega y Obando fue el exmagistrado Roberto Rivas, quien se convirtió en el contador de votos del régimen. Ocupó el cargo de presidente del Consejo Supremo Electoral. Fue hijo de Josefa Reyes, asistente del cardenal.
En su escalada represiva actual contra la Iglesia católica, Ortega ha insultado a la Iglesia y a los religiosos. En 2023, el papa Francisco describió al sistema nicaragüense como una dictadura hitleriana. «Es una cosa que está fuera de lo que estamos viviendo, es como si fuera traer la dictadura comunista de 1917 o la hitleriana del 35, traer aquí las mismas… Son un tipo de dictaduras groseras», dijo el pontífice al medio Infobae en 2023.
(Con Información de EFE)