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Los nicaragüenses Joel Aguilar Quijano, de 43 años, y su esposa Martha Cerna Vargas, de 42, originarios del municipio de El Rama, de la Costa Caribe Sur, fueron encontrados sin vida la mañana de este pasado martes 23 de diciembre, en el apartamento donde residían junto a sus tres hijos en la ciudad de Cáceres, en Extremadura, España.
La Policía municipal informó de manera preliminar que los nicaragüenses fallecieron a causa de la inhalación de monóxido de carbono de un aparato que funcionaba como calefacción. Este es un gas altamente tóxico que al entrar en contacto con el cuerpo humano provoca síntomas que pueden comenzar con dolor de cabeza, mareos y náuseas, y derivar en pérdida de conciencia y muerte en un corto espacio de tiempo.
Un compañero de trabajo de Aguilar, identificado como Rafael Fleitas, alertó a las fuerzas de seguridad tras comprobar que este no se había presentado a su puesto laboral. Todas las mañanas a las 8:00 se topaban en un punto para viajar a Malparida, a 11 kilómetros del centro de Cáceres, donde ambos trabajaban. El nicaragüense laboraba como topógrafo y su amigo como auxiliar.
De inmediato cinco patrullas de la Policía acudieron al lugar y los agentes ingresaron al inmueble B2, en la plaza 8 de septiembre, entre la parte antigua de Cáceres y la avenida de las Delicias, y al encontrar cerrado con llaves uno de los cuartos, tuvieron que forzar la puerta. Allí estaban los cuerpos de los nicaragüenses.
Los hijos están bien
En otra de las habitaciones fueron rescatados los tres hijos del matrimonio, dos menores de edad de 12 y 14 años, y un joven de 21, quienes se encontraban en la vivienda junto a un primo. Ninguno resultó afectado por la mala combustión del aparato y de inmediato fueron atendidos por los servicios sociales. Aún se desconoce qué sucederá con ellos, si serán remitidos a un centro de menores o el mayor podría hacerse cargo de los otros dos.

Una vecina del matrimonio identificada como Aurelia Camacho lamentó la muerte de los nicaragüenses y dijo en entrevista a El Periódico, de Extremadura, que ambos eran muy cercanos y amistosos. En varias ocasiones le hizo bromas a Cerna diciendo que le debía enseñar a ponerse un pañuelo como ella lo lucía usualmente.
«Tenía varios hijos y cuando iba con ellos le preguntaba que cómo había tenido tantos, si ya no es habitual. Ha sido una lástima porque hemos visto cómo sacaban los cuerpos. No nos lo creíamos», añadió.
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Los cuerpos fueron trasladados al Instituto de Medicina Legal para practicarle la autopsia correspondiente. La Policía de España ya descartó mano criminal en el hecho.
El nicaragüense migró a España hace cuatro años, y posteriormente pudo reunirse con su esposa e hijos. Uno de estos estudiaba en el cercano colegio Delicias.
Jóvenes mueren por monóxido de carbono en Ticuantepe
Hace apenas cinco meses, en el municipio de Ticuantepe, en Managua, fueron encontrados los cuerpos de dos jóvenes dentro de un vehículo quienes habrían fallecido por presunta inhalación de monóxido de carbono. Se trata de Belkis Junieth Hernández Ramírez, de 22 años, y Christopher Gabriel Madrigal Balmaceda, de 25.

El automóvil Toyota plateado, placas MY 16384, donde los dos jóvenes fueron encontrados sin vida la mañana de ese sábado, habría estado encendido cuatro horas en una calle del barrio Juan Ramón Padilla. Las víctimas mantuvieron encendido el aire acondicionado y el monóxido de carbono, que produce el motor, se habría desplazado por la sangre ocasionando la muerte de ambos, según el peritaje médico.
En el caso de Christopher Madrigal Balmaceda se encontró espuma en la boca, lo que ocurre con el cuerpo por falta de oxígeno tras la acumulación de líquido en los pulmones. Esa espuma es una reacción natural ante la asfixia y es común en muertes por inhalación de gases, explicó una fuente médica del IML.
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Belkis Hernández Ramírez era mamá de un niño de 2 años. Madrigal Balmaceda era licenciado en Mercadotecnia y laboraba en una empresa en Managua.