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Marisol Castellano, madre del nicaragüense Jonathan Espinoza Castellano, de 25 años, viajó de España a Nicaragua junto a las cenizas de su hijo para ser sepultado en su natal Ocotal, en Nueva Segovia, a casi tres meses de su crimen durante una riña la madrugada del pasado 21 de septiembre en la avenida Virgen de Guadalupe de Cáceres, ciudad ubicada a casi 300 kilómetros de la capital, Madrid.
El Periódico, de Extremadura, confirmó que Castellano estaría arribando a Nicaragua este viernes 19 de diciembre con las cenizas de su hijo. El cuerpo del joven fue velado en Cáceres una semana después del crimen, durante un acto privado, y luego sus restos fueron cremados a la espera de su repatriación, proceso que se alargó debido a los burocráticos trámites de salida del país europeo.

Por su parte, la justicia española podría otorgarle la libertad sin fianza al principal sospechoso de matar al nicaragüense. El sospechoso es un joven que fue identificado con el nombre de Alejandro J.H. La justicia española no da a conocer las identidades completas de los sospechosos.
El pasado 9 de diciembre, el abogado defensor Estanislao Martín Martín, emitió un escrito ante el Juzgado de Instrucción número 2 de Cáceres en el que solicita la libertad provisional del acusado. Este planteó que la medida debe acordarse con carácter principal sin fianza o, de manera subsidiaria, con una fianza de 3,000 euros.
Defensa dice que el acusado solo se defendió
En el documento, la defensa invoca el principio de presunción de inocencia y la excepcionalidad de la prisión provisional. El joven originario de Navalmoral de la Mata no tiene antecedentes penales y es acusado por el homicidio del nicaragüense.
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De acuerdo con el auto dictado por el juzgado, Alejandro estaba entre uno de los grupos que se enfrentaban la madrugada del domingo 21 de septiembre en el que se encontraba el nicaragüense. El joven de Navalmoral de la Mata, sin conocer al nicaragüense, se dirigió a él y le propinó «un puñetazo en la cabeza, el cual ha caído a plomo (de golpe) y ha fallecido«.
A pesar que el juez señaló que la víctima lo único que hizo fue tomar a su agresor por la espalda «pretendiendo que dejara de golpear a sus amigos, alejándolo a un par de metros» del enfrentamiento, para el abogado defensor este fue el primer ataque que recibió el joven acusado, quien solo se defendió al propinarle el golpe mortal.
La defensa indica que varios amigos de la víctima habían ingerido licor y se mostraron agresivos contra el otro grupo liderado por Alejandro. Esto apunta a que nadie pudo percatarse de la caída al suelo del joven para ser auxiliado, ya que la riña se tornó aún más violenta. Además que testigos dijeron a la policía que el joven habría recibido una patada aún cuando se encontraba tirado en el piso.

Esto también pudo haberle causado la muerte, que según la autopsia, su deceso se debió a una hemorragia subaracnoidea masiva por rotura traumática de la arteria vertebral derecha.
Insiste en que el acusado no recaerá en actos delictivos
El abogado insiste en que al dejarlo en libertad condicional, no existen riesgos de reiteración delictiva, argumentando que el acusado no ha mostrado comportamientos violentos previos a este caso y que la pelea se produjo en un contexto excepcional ligado al consumo de alcohol en una noche de fiesta.
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Incluso, asegura que la imposición de algunas medidas como presentaciones periódicas, cancelación de pasaporte y la prohibición de aproximación y control telemático, serían suficientes para garantizar la continuidad del proceso bajo el beneficio de libertad.
De acuerdo con el artículo 138 del Código Penal de España, Alejandro podría recibir una pena de prisión de 10 a 15 años por el delito de homicidio si el juez lo declara culpable.
El nicaragüense tenía tres años de vivir en España junto a su hermana, con quien era asistido por el Instituto Municipal de Asuntos Sociales (IMAS), cuyo ayuntamiento se haría cargo de los gastos para la repatriación de sus restos.