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Los familiares más cercanos de la nicaragüense Yadira Córdoba, de 58 años y miembro de la Asociación Madres de Abril, viven en medio de la incertidumbre por el retraso de su proceso de deportación desde Estados Unidos hacia Honduras, a pesar de que ella ya firmó su orden de expulsión. Ella es madre de Orlando Aguirre Córdoba, un joven asesinado por la dictadura el 30 mayo de 2018 en Nicaragua.
Su otro hijo Ronald Antonio Aguirre Córdoba denunció este sábado que ella permanece detenida en un centro migratorio de San Antonio, Texas, a pesar que ya firmó su orden de deportación hace 40 días. «Entendemos de que a ella primero la ponen en la lista que va deportada para Nicaragua, pero que luego ellos examinan la lista y ven de que ella no puede ser movida a Nicaragua», señala.
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Aguirre compartió un audio en que doña Yadira explica de manera muy clara su situación migratoria en una denuncia dirigida a la Organización de Naciones Unidas: «Es un abuso en contra de mi persona, porque todavía no me sacan y yo ya firmé una deportación», dice esta mujer.

«No estoy inventando ninguna historia»
Córdoba afirma en la grabación que un funcionario de ICE le dijo que Honduras había negado su ingreso al país. «Le dije de que me llevaran donde sea, pero que me dieran mi libertad», se escucha. Ella insiste en que su historia es real.
«No no estoy inventando ninguna historia: Yo no puedo llegar a Nicaragua, pero tampoco puedo estar presa porque yo ya pagué todo lo que tenía paga por haber cruzado sin papeles a Estados Unidos. Yo vine a buscar a este país protección y libertad», denuncia.
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Su abogado explica situación migratoria
Por su parte, el abogado nicaragüense Pablo Cuevas, representante legal de Córdoba, dijo que las autoridades estadounidense le indicaron a Córdoba que su proceso de deportación no podía avanzar. «Yadira nunca tuvo un juicio», denunció.
El jurista explicó que la orden de deportación hacia Honduras la tomó el juez a petición de la Fiscalía. «Nosotros íbamos a apelar porque hay fundamentos, pero doña Yadira emocional y físicamente está muy desgastada» por lo que desistió, dice Cuevas.
Cuevas lamentó la suerte de la madre de abril, porque él asegura que había coordinado con la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) el recibimiento de Córdoba en Honduras. Posteriormente, sería acogida en España.
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Para Cuevas, le están violando su derecho a la libertad e insta a las autoridades de Estados Unidos a liberarla porque teme por su estado emocional. «El asesinato de su hijo creó situaciones emocionales graves e insuperables y ella no ha recibido un tratamiento», dice el abogado, recordando que la nicaragüense fue perseguida por la dictadura de Nicaragua en Costa Rica, donde huyó tras la demanda de justicia por el crimen de su hijo.
«Ella dice en audios: Me asesinaron mi hijo, luego huyo para ponerme a salvo y pasa esto. Yo personalmente estoy sumamente preocupado y todos los que conocemos de cerca el caso de ella», agrega.
La búsqueda por la justicia y protección personal llevó a Yadira Córdoba a exiliarse en Costa Rica y luego migrar a Estados Unidos de forma ilegal. La nicaragüense fue detenida por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE por sus siglas en inglés) el pasado 20 de agosto y la llevaron al centro de detención de migrantes en San Antonio, Texas. En noviembre pasado se le negó el asilo político.