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Con el aplastante triunfo electoral del derechista José Antonio Kast el domingo pasado en Chile sobre la comunista Jeannette Jara se sigue consolidando el viraje hacia la derecha en América Latina y el Caribe con 6 cambios hacia la derecha en la marea política en lo que va del año 2025.
Ecuador el 13 de abril, Surinam el 25 de mayo, Guyana el 1 de septiembre, Bolivia el 19 de octubre, el 27 de noviembre en San Vicente y Granadinas, Honduras el 30 de noviembre y ahora Chile el pasado 14 de diciembre. De continuar esta tendencia, que parece irreversible, en mayo de 2026 veremos un giro hacia la derecha en Colombia y en octubre del mismo año en Brasil.
Los regímenes de izquierda van quedando aislados en el continente americano y el nuevo presidente electo de Chile se ha propuesto que su país lidere este esfuerzo continental para terminar de aislarlos. En este sentido, en unas recientes declaraciones José Antonio Kast ha sido categórico:
“Hay que terminar con la política hipócrita: Cuba, Venezuela y Nicaragua son dictaduras donde la oposición es encarcelada, no hay libertad económica, social, ni política, donde se violan los derechos humanos todos los días; llegó la hora de dar una señal concreta, vamos a romper relaciones con esas dictaduras y vamos a liderar un proceso político y diplomático en Latinoamérica para liberar a esas naciones”.
Pero en Honduras, a pesar de que el proceso electoral ha sido reconocido por los observadores internacionales como transparente, el partido perdedor “Libre” de Mel Zelaya y su esposa Xiomara Castro, quienes a pesar de no haber obtenido ni siquiera el 20 por ciento del voto, no reconocen el triunfo del candidato del Partido Nacional, Nasry Asfura escrutadas ya el 99.8 por ciento de las actas y desde el domingo 14 de diciembre están torpedeando el esfuerzo del Consejo Nacional Electoral de realizar un recuento especial sobre un grupo de 2,792 actas que presentan inconsistencias.
Han llamado a manifestaciones a sus colectivos y están boicoteando activamente el recuento especial, lo cual es un requisito para que al cabo de 30 días contados a partir del 30 de noviembre, el CNE de Honduras declare oficialmente al ganador que de acuerdo con los resultados escrutados hasta ahora es el candidato del partido Nacional Nasry Asfura que lleva 43,184 votos de ventaja al candidato del partido Liberal, Salvador Nasralla.
Quince días después de las elecciones en Honduras las cosas podrían descomponerse y un proceso electoral limpio, ejemplar y masivo del pueblo hondureño podría verse descarrilado por las ambiciones personales de Nasralla quien ahora parece aliado de Zelaya y Castro en su afán de no reconocer la derrota y boicotear el proceso de recuento para que el CNE no declare el ganador y así promover la anulación de los resultados.
Qué diferencia con Chile, donde el actual presidente Gabriel Boric del partido perdedor ha invitado al presidente electo José Antonio Kast al Palacio de la Moneda para felicitarlo personalmente y extenderle la mano en una foto que dice mucho de la ejemplar democracia chilena donde el cambio de poder de un partido a otro, de derecha a izquierda y viceversa, ha sido una constante política y no la excepción de la regla.
Afortunadamente en Honduras, los dirigentes del Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal de Honduras, encabezados por Roberto Contreras, alcalde de San Pedro de Sula, se han manifestado en contra del llamado al caos y al boicot de los resultados electorales que promueve el matrimonio Zelaya-Castro del Partido Libre y solapadamente ha recibido el respaldo de Salvador Nasralla candidato del Partido Liberal, y menos solapadamente el de su esposa, la diputada liberal electa Iroshka Elvir, quien también ha hecho un llamado a las manifestaciones ante el CNE, coincidentemente el mismo día lunes y a la misma hora que convocó el partido de Zelaya y Castro.
Mientras la marea electoral de Latinoamérica y el Caribe avanza indefectiblemente de izquierda a derecha, vemos en Honduras un reflujo de la izquierda que se resiste a perder por las reglas de la democracia y promueven el caos post electoral para salir airosos por las malas. Dios quiera que el proceso electoral de Honduras concluya este fin de año con el respeto a la voluntad popular.
El autor es periodista, político y escritor nicaragüense, expreso político desterrado y autor del libro testimonial “Destinos Heredados” y “Un cauce hacia la democracia”. Fue codirector LA PRENSA de 1981 a 1984