Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
La última vez que Xiomara Valdivia vio a su hijo Ares Miguel Tiziano Malespín Valdivia, de 20 años, fue en casa, entre luces, adornos y un árbol de Navidad en su casa en Zaragoza, España. Era miércoles 19 de noviembre, juntos colocaron la decoración navideña, sin imaginar que sería el último recuerdo que tendrían antes de su desaparición.
«Él fue quien me ayudó a poner la decoración, armamos el árbol y estuvimos ahí en casa. Eso fue lo último que hicimos juntos», relató su madre a LA PRENSA con voz entrecortada.
Lea también: Bluefields tendrá el estadio de béisbol más caro de Nicaragua
El joven nicaragüense, originario de Chinandega, se encuentra desaparecido desde el 20 de noviembre cuando salió de casa rumbo al colegio en Zaragoza, España. Desde entonces, su familia no ha vuelto a saber nada de él. La ropa que viste es un suéter negro Nike, pantalón jean, zapatos negros Adidas.
«A esta fecha andará algo de barba y un poco de bigote», dijo Valdivia.
Hace cinco años llegó a España
Malespín Valdivia llegó a España en enero de 2020 cuando acababa de cumplir 15 años, con el objetivo de reunirse con su madre, quien había migrado dos años antes. Su llegada coincidió con el inicio de la pandemia del covid-19, por lo que influyó en gran manera en su adaptación, según relató su progenitora.
«Es un joven callado, introvertido y no agresivo», describe Valdivia a su hijo. Vivía en casa con ella, su padrastro —con quien su madre mantiene una relación desde hace 13 años— y sus dos hermanos menores, de 12 y 3 años.
Valdivia aseguró que la rutina de su hijo era simple: «Se iba al colegio y volvía a casa. No salía con amigos ni mantenía una vida social activa». En Zaragoza, España, cursó la Educación Secundaria Obligatoria y completó su bachillerato.
Lea además: EE. UU. está emitiendo órdenes de deportación a Guatemala a nicaragüenses solicitantes de asilo
Actualmente, Malespín Valdivia cursaba unas clases de Programación en el IES Pablo Serrano mientras esperaba la resolución de sus documentos migratorios. Su progenitora comentó que durante la etapa estudiantil de su hijo, los docentes le recomendaron realizarle evaluaciones psicológicas que derivaron en un diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista (TEA), aún no reconocido oficialmente por la falta de documentación.
Valdivia sostuvo que las mayores dificultades del joven estaban en el área social, aunque académicamente cumplía con sus responsabilidades. «En clases participaba, pero en la parte social le costaba hacer amigos, en el colegio siempre fue así, ha sido bastante apartado», afirmó.
Ese comportamiento lo comenzó a implementar en su casa. «No salía de su cuarto, salía cuando yo se lo pedía, a comer y más, pero amistades no tiene, porque ni salía», reafirmó.
Ausencias temporales antes de extraviarse
Días antes de su desaparición prolongada, Malespín Valdivia ya se había ausentado temporalmente de su casa. Su madre contó que en una de esas, tras la conversación con su hijo, le contó que salió a caminar y perdió la noción del tiempo.
«La primera vez me dijo que le parecía como que si no era necesario llamar o avisar y cosas así, pero ese día él sí mantuvo el móvil encendido, luego lo apagaba ratos y llegó a casa al día siguiente», recordó.
La segunda vez que se ausentó temporalmente fue entre el 14 y 16 de noviembre. «Me dijo que no se acordaba dónde estaba y yo le insistí en que me contara qué le pasaba, pero no me dijo nada», contó Valdivia.

La diferencia esta vez es que desde el 20 de noviembre su teléfono se apagó y no volvió a encenderse. Su progenitora salió a buscarlo y al no encontrarlo lo reportó a la Policía. «No hemos tenido noticia de él, dejó mensajes de despedida con una joven que estudiaba con él, en los que expresaba sentirse agobiado y sin deseos de seguir viviendo», dijo la madre.
Aunque la Policía de la localidad activó la búsqueda, no han dado con su paradero. Por lo anterior, la progenitora solicita ayuda a la comunidad nicaragüense en esa zona y toda España que si han visto a su hijo notifiquen a las autoridades correspondientes.
Puede interesarle: Ex reos políticos culminan maestría en EE. UU. y resaltan el aporte del exilio al futuro de Nicaragua
«Ya ni sé qué pensar porque la Policía no me dice nada, solo que lo siguen buscando, pero ya va casi un mes y con esas notas de despedida que dejó, me da miedo. La Policía me dice que a lo mejor se está escondiendo, pero mi hijo no tiene amistades, hemos preguntado en el colegio», señaló.
«Yo sólo quiero que regrese a casa. Aquí te estamos esperando, que regrese pronto a casa. Pase lo que pase, siempre voy a estar con él y cualquier problema lo vamos a solucionar juntos», concluyó la madre.