Persecución Religiosa en Nicaragua. Foto: LA PRENSA/ARCHIVO

Ortega y la persecución religiosa

El más reciente informe señala al régimen Ortega Murillo como uno de los principales violadores de los derechos religiosos en el mundo; y recomienda, entre otras medidas, sanciones financieras

En su informe de este año la Comisión de los Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional (USCIRF por sus siglas en inglés), mantuvo a Nicaragua como país de «Particular Preocupación». Esta categoría, la de mayor severidad, implica que la persecución es sistemática, permanente, atroz y flagrante, y está reservada para los países más violentos 

La USCIRF es una instancia federal, independiente, bipartidista que monitorea en todo el mundo la libertad religiosa que es considerada un derecho humano universal. Además, recomienda al presidente de los Estados Unidos y al Congreso, la política exterior en lo referido a la libertad de culto. Sus reportes han provocado la presión diplomática e incluso la imposición de sanciones a países violadores.  

El más reciente informe señala al régimen Ortega Murillo como uno de los principales violadores de los derechos religiosos en el mundo; y recomienda, entre otras medidas, sanciones financieras y el restablecimiento de la ley RENACER. 

Los abusos de Daniel Ortega en contra de la Iglesia católica están bien documentados y han sido objeto de mucha atención en los medios de comunicación de Nicaragua y del mundo. 

Persecución religiosa en Nicaragua

El régimen sandinista tiene un largo historial de abusos contra la religión y la Iglesia católica en general. La humillación del padre Bismarck Carballo y el irrespeto al santo padre San Juan Pablo II durante una misa solemne que celebró en Managua en 1983, son sólo dos de los más conocidos ejemplos, pero hay muchos más. 

Solidaridad religiosa 

En 2018 cuando surgieron las protestas y la Policía comenzó a asesinar a decenas de estudiantes y manifestantes jóvenes, el arzobispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, monseñor Silvio Báez, les dijo a los cientos de manifestantes que estaban refugiados en la Catedral de Managua: “No caigan en la intimidación, no se dejen llevar por la violencia, la lucha de ustedes es justa y la Iglesia los apoya. No solamente los apoya, sino que les instamos a seguirla… La causa de ustedes es por la justicia social, sigan creyendo en la fuerza de la paz y la no violencia”. 

Sin embargo, Ortega retomó la represión de antaño, pero a partir de 2018 con mucha más fuerza. Casi trescientos sacerdotes y religiosos están en el exilio, unos fueron expulsados y a otros no les han permitido regresar al país. Les congelaron las cuentas bancarias a las parroquias católicas, les cerraron las obras sociales y prohibieron realizar procesiones. 

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Confiscaron arbitrariamente centros de estudios superiores pertenecientes a organizaciones religiosas, entre ellos la Universidad Centroamericana (UCA); expulsaron del país al nuncio apostólico Waldemar Stanislaw Sommertag; y la serie de abusos que han cometido contra los obispos y la Iglesia han sido extensamente documentados, y han provocado que la USCIRF mantenga a Nicaragua en la peor categoría de su informe. 

La denominación de Nicaragua como uno de los países con la mayor persecución religiosa en el mundo ocurre mientras el santo padre León XIV, a pesar del poco tiempo que lleva en el trono de San Pedro, ya se reunió con tres obispos exiliados: Báez, Rolando Álvarez y Carlos Herrera.  

Consecuencias de la persecución religiosa 

Según una publicación de El Pilar, medio especializado en temas religiosos, el interés del Vaticano con estas reuniones es enviar un mensaje claro a Ortega: solamente la Santa Sede determinará a quién nombra como obispo. Y al reunirse con los obispos mencionados confirma que, aunque exiliados, siguen en sus posiciones eclesiásticas y como tales continúan siendo líderes importantes de la Iglesia en Nicaragua.  

A renglón seguido, según la publicación, el papa León XIV les dice a los Ortega Murillo que no se prestará al juego de nombrar obispos afines a ellos, como René Sándigo. 

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Por lo anterior, la Concertación Democrática Nicaragüense (CDN) considera que la persecución religiosa generará para Nicaragua algo más que expresiones políticas de repudio internacional. Por recomendación de la USCIRF el Gobierno de los Estados Unidos podría aplicar sanciones. Estas serían consideradas en virtud del proceso paralelo llevado a cabo por la investigación de la sección 301 de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR por sus siglas en inglés). 

Además, la política vaticana hacia Nicaragua está dando un giro. Está pasando de una cierta prudencia, a una política más activa y de mayor acercamiento con la jerarquía católica nicaragüense en el exilio. 

Persecución religiosa en Nicaragua

Mientras tanto, en Nicaragua la Iglesia católica perseguida continúa evangelizando y apoyando a un pueblo que, aunque sometido, siempre será mariano, católico y cristiano, a pesar de los intentos de la dictadura Ortega Murillo de imponer su voluntad autoritaria y callar la voz profética de los obispos y otros pastores religiosos. 

*Este artículo se publicó originalmente en: www.cdnicaraguense.org 
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