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Condena. El expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, conocido por sus iniciales JOH, fue condenado en junio de 2024 por el Tribunal Federal de Distrito Sur de Nueva York, a 45 años de prisión y una multa de 8 millones de dólares. Lo acusaron de “asociarse durante más de una década con narcotraficantes que pagaban sobornos para asegurarse de que más de 400 toneladas de cocaína llegaran a Estados Unidos”, detalló el diario español El País. De haber cumplido la condena habría salido de prisión con más de 100 años de edad, pues tiene 57 años.
Dos caras. Tras entregar la Presidencia de Honduras, JOH solo estuvo 18 días en libertad. A finales de enero de 2022 lo arrestaron en su casa y comenzó el proceso de extradición a Estados Unidos. Antes de eso se autonombraba aliado incondicional de Washington en la lucha contra el narcotráfico. El gobierno de Hernández, presidente desde 2014, recibía cooperación para combatir las drogas y la migración irregular. Sin embargo, los fiscales estadounidenses afirmaron que utilizó las estructuras del Estado (Policía, Ejército e instituciones públicas) para favorecer el tráfico de estupefacientes.
Corrupción. En sus gestiones le llovieron protestas ciudadanas y denuncias por corrupción y vínculos con el crimen organizado, sobre todo en su segundo mandato. Sus críticos lo acusaron de manipulación electoral, compra de favores de funcionarios y corrupción. También lo señalaron de fundamentar su poder en pactos con narcotraficantes. Entre las denuncias resaltó el caso del Instituto Hondureño de Seguridad Social, institución que sufrió un desfalco de 200 millones de dólares. Investigaciones periodísticas revelaron que parte de ese dinero financió la campaña electoral del Partido Nacional en 2013, año en que Hernández ganó la Presidencia.
Crímenes. No solo lo hallaron culpable de conspirar para importar cocaína a Estados Unidos, también de poseer “dispositivos destructivos”. Se le acusó de estar en posesión de un arsenal de ametralladoras y otras armas de fuego, incluyendo fusiles AK-47, AR-15 y lanzagranadas. Según magistrados estadounidenses, las pruebas eran tan contundentes que el juicio solo duró dos semanas. Fue el primer expresidente condenado por narcotráfico en Estados Unidos desde el panameño Manuel Noriega en 1992.
El Chapo. En octubre de 2019 un jurado popular de Nueva York encontró culpable a Juan Antonio “Tony” Hernández de cuatro cargos relacionados con narcotráfico, entre ellos el envío de toneladas de cocaína a territorio estadounidense. Le impusieron una condena de “por vida”. Durante el juicio, el fiscal neoyorquino Jason Richman afirmó que el acusado recibió un millón de dólares del capo mexicano Joaquín “el Chapo” Guzmán para entregarlos a su hermano, el entonces presidente Juan Orlando Hernández.
Camaradas. Su relación con Daniel Ortega viene desde los inicios de su primer periodo en la Presidencia de Honduras. El 25 de noviembre de 2013, poco después de las elecciones generales hondureñas, Ortega le expresó por teléfono sus felicitaciones. En octubre de 2021 Hernández se reunió con su homólogo en Managua con el supuesto fin de firmar un acuerdo para definir fronteras en el Mar Caribe y el Océano Pacífico. El encuentro se dio en los días previos a los comicios generales en ambos países. En aquel momento se especuló que la visita del presidente hondureño saliente respondía a una eventual petición de asilo a Nicaragua.
Reelección. Al igual que la de Nicaragua, la Constitución Política hondureña solo permitía un período presidencial. Sin embargo, en 2017 Hernández consiguió reelegirse de manera ilegítima para un segundo periodo. Para ello emuló el método de Daniel Ortega en Nicaragua. Un grupo de diputados oficialistas presentó una acción de inconstitucionalidad contra los artículos que prohibían la reelección. El argumento: que impedir la reelección violaba los derechos humanos del presidente a ser electo. El control de las instituciones estatales hizo el resto, allanando el camino de JOH.
Fraude. Las elecciones generales de noviembre de 2017 se caracterizaron por la incertidumbre y la polarización. El sistema de transmisión de resultados dejó de funcionar durante más de 24 horas y cuando lo restablecieron Hernández comenzó a remontar la contienda, hasta quedar ganador. La Organización de Estados Americanos (OEA) recomendó realizar nuevos comicios, pero el poder electoral ratificó la victoria de JOH.
Abucheado. Pese a pertenecer al Partido Nacional (de derecha conservadora) y declararse aliado de Estados Unidos, Hernández estuvo en Managua el 10 de enero de 2022. El motivo: la cuarta toma de posesión consecutiva de Daniel Ortega. El dictador nicaragüense le dio un caluroso saludo y el hondureño presentó a los miembros de su gabinete que le acompañaban. Para entonces ya era presidente saliente y fue abucheado con gritos de “¡Fuera JOH!” por una supuesta delegación enviada por la nueva mandataria de Honduras, Xiomara Castro. En esa ocasión se codeó con los dictadores de Venezuela y Cuba, Nicolás Maduro y Miguel Díaz-Canel.
Parias. Para el investigador hondureño Joaquín Mejía, consultado por LA PRENSA en junio de 2024, lo que ha unido a Ortega y Hernández son sus intereses comunes. “Aunque uno es de derecha y el otro de izquierda, los identifica ese amor desmedido por el dinero y el poder desmedido. Recordemos que Juan Orlando Hernández se reeligió inconstitucionalmente a través del mismo mecanismo de Ortega. Además, Juan Orlando Hernández fue convirtiéndose en un paria, al igual que Ortega. Entonces esos encuentros fueron entre dos políticos parias”, dijo.

Asilo. En 2022, poco después de la captura de Hernández, circularon rumores de que había intentado asilarse en Nicaragua. Según Ramón Barrios, diputado del Partido Libertad y Refundación, en enero de ese año el expresidente llegó a la frontera de Las Manos, pero un comando de la Administración del Control de Drogas (DEA) de Estados Unidos ya estaba vigilándolo. En una entrevista con el diario hondureño El Heraldo, la esposa de Hernández, Ana García, calificó estas afirmaciones como “inventos” y aseguró que su esposo no había tenido intenciones de huir de Honduras.
Oferta. En septiembre de 2024, el exdiputado hondureño Marvin Ponce, antiguo asesor de JOH, hizo una revelación. Dijo que, antes de la extradición y condena del expresidente, Daniel Ortega le ofreció asilo político. También le habría prometido nacionalidad nicaragüense. Incluso, según Ponce, le ofreció una hacienda en el municipio de El Crucero. “Venite antes de que entregués el poder, ya cuando hayas perdido las elecciones. Los gringos no creen en nadie y de cualquier forma te van a llevar, aunque seas inocente”, habría dicho el dictador nicaragüense. Ortega guardó silencio sobre el caso de su camarada. No obstante, asiló y nacionalizó a Ebal Jaír Díaz Lupián y Ricardo Cardona López, funcionarios muy cercanos al expresidente de Honduras.
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Trump. En días recientes el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sorprendió al mundo al anunciar que indultaría a JOH, quien purgaba su condena en una cárcel de alta seguridad en Hazelton, Virginia Occidental. El anuncio se produjo a menos de 48 horas de que los hondureños acudieran a las urnas para elegir al sucesor de la izquierdista Xiomara Castro. Trump también intentó incidir en los comicios del pasado domingo, al ofrecer su apoyo al candidato Nasty Asfura, del mismo partido que Hernández.
Libertad. JOH salió de prisión la noche del lunes 1 de diciembre. El miércoles reiteró su inocencia y agradeció a Trump por su perdón. “Usted revisó los hechos, reconoció la injusticia y actuó con firmeza. Me cambió la vida, señor, y nunca lo voy a olvidar”, expresó. En una rueda de prensa celebrada esta semana, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, se refirió a los cargos contra el expresidente y exconvicto hondureño como una “clara sobreactuación” del exmandatario demócrata Joe Biden.