Lista de reproducción
- No hay más artículos para escuchar
En poco tiempo se ha venido escenificando un debate sobre qué partidos deben existir o no en la situación actual de Nicaragua. Este tema es un revoltijo en el que aparecen opiniones de todo tipo, que en vez de dejar un buen camino hacia la democratización más bien la obstaculizan, por falta de ver este tema desde un mismo prisma.
Para empezar, digamos que los partidos políticos vienen desde la antigüedad, por ejemplo, en La guerra del Peloponeso, de Tucídides. Su uso ya era corriente en la Roma republicana y en las cortes de los monarcas medievales y modernos o de las fracciones en los ciudades-estados de la Italia renacentista. Y así su uso cobra nuevo vigor con la aparición del Estado constitucional. Aun así la realidad social que hoy definimos como partido es reciente, cuenta con más de un siglo y medio de antigüedad y constituye un fenómeno específico de la política contemporánea. Raymon Aron, uno de los grandes constitucionalistas del siglo pasado da una definición de la siguiente forma: “Una organización regular y permanente de personas dirigidas a conquistar, ejercer y conservar el poder político”.
He hecho este recorrido histórico sobre la existencia del fenómeno partidario, para evitar confusiones y falsas atribuciones a los partidos políticos que como hemos visto es actualmente un fenómeno que ya está esparcido por todo el mundo, aún en los regímenes políticos totalitarios que han degradado el porqué de su existencia.
Hemos visto en la sección de opinión de LA PRENSA varios artículos sobre el tema escritos por ejemplo por Humberto Belli, y por otros dizque politólogos, como el presidente de un partido, Ariel Montoya, quien sienta cátedra sobre quiénes son los verdaderos partidos liberales que deben a su juicio existir y a quienes excluir por no ser liberales, verbigracia los ex MRS ahora Unamos.
Todo esto es un verdadero rifirrafe por haber anunciado la aparición de un nuevo partido liderado por Félix Maradiaga llamado Ruta del Cambio, por quien podemos decir que tiene una formación académica de las mejores en el exterior y perteneciente a varios Think Thank de prestigio en EE. UU. y miembro de la Internacional Liberal. Por lo tanto, si está reconocido por la IL tiene el aval del organismo mundial que reconoce a quienes han sido aceptados con derecho a su pertenencia.
Por otro lado, la aparición en el escenario político de Juan Sebastián Chamorro, como coordinador de CxL, la antigua formación liderada por Kitty Monterrey, también tiene derecho a ser parte del juego político de los activistas nicaragüenses en el exterior, es persona también con méritos suficientes para ser parte de un liderazgo futuro ya sea como candidato a la presidencia o a cualquier otro cargo importante en el escenario político.
La verdad es que en este terreno movedizo en el que estamos inmersos no favorece una futura transición a un nuevo régimen democrático que se avizora en un futuro que puede ser cercano o a medio plazo.
Creo que enfrascarse en luchas fratricidas por ver quién puede ser líder o no lo que causa es una gran confusión en los nicaragüenses del interior y del exterior, que es donde más se está dando esta batalla sin razón y es tratar de autodesignarse para ocupar la poltrona presidencial.
También debemos reconocer que nuestro país se está cada día aislando más en tanto en cuanto los partidos de derecha están ganando elecciones como el reciente caso de Honduras donde la derecha ha ganado las elecciones. En Bolivia también la derecha ha vuelto al poder después de 20 años bajo el dominio del MAS de Evo Morales y quedan todavía los resultados de las elecciones de Chile, donde parece que el candidato de la derecha, el ultraderechista José Antonio Kast, cuenta con mejores posibilidades de ganar la segunda vuelta a la candidata del oficialismo, la comunista Jeannette Jara, el próximo 14 de diciembre.
El camino para hablar del futuro político ciertamente no es fácil pues depende de muchas circunstancias nacionales e internacionales, por ejemplo de las sanciones que imponga el gobierno norteamericano en relación con el tema del Cafta, la alianza de libre comercio conformada por los países centroamericanos y República Dominicana y los Estados Unidos, donde gran parte de nuestras exportaciones van hacia ese mercado y hay incluso otro tema como el de las remesas que vienen de ese país, de Costa Rica, España y otros países.
Y el escollo más grande que enfrenta el gobierno es la actuación que EE. UU. tome contra Nicolás Maduro, presidente inconstitucional de Venezuela tras el haberse mantenido en el poder habiendo sido derrotado por la oposición venezolana que ha demostrado al mundo como ganó las elecciones de sus candidatos González Urrutia y la Premio Nnbel María Corina Machado, a quienes muchos países del mundo reconocen como los legítimos gobernantes, hoy exiliado uno y escondida la ingeniera Machado, baluarte de la oposición.
Quizás en pocos días veamos el desenlace de este enfrentamiento de EE. UU. y Venezuela, al declarar a Maduro como jefe del Cártel de los Soles cuya misión era abastecer a los norteamericanos de la droga producida en Colombia, Ecuador y en la frontera colombo-venezolana.
La solución a nuestros problemas políticos en estos momentos reside en la unidad de las fuerzas dispersas y naturalmente en unión preparar conjuntamente un plan de transición que lleve en un futuro cercano a una asamblea constituyente, que tomando el ejemplo español restaure la democracia hoy desaparecida de nuestro escenario nacional.
El autor es abogado y comentarista político nicaragüense radicado en España.