El Trapiche, la propiedad que Rosario Murillo arrebató a su propio padre 

El famoso balneario era propiedad de Teódulo Murillo, pero su hija favorita le quitó la tierra que más amaba. Una parte del balneario se abrió al público y otra fue acondicionada con lujo para la cúpula sandinista, en especial para su yerno, Daniel Ortega.

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Trapiche. El Trapiche está ubicado en el municipio de Tipitapa, en el departamento de Managua, unos 18 kilómetros al este de la capital, Managua. El balneario se encuentra cerca del empalme conocido como Las Canoas y forma parte de una zona semirrural con pequeños asentamientos, fincas y áreas de recreación popular. Su proximidad con Managua lo convierte en uno de los sitios turísticos más visitados. Según datos del Instituto de Turismo, en los periodos 1984-1994 y 1997-2021, el balneario recibió 5 millones 472,728 visitas, casi un millón por encima de La Boquita, en Carazo.

Peligroso. Pese a ser tan popular, El Trapiche no es conocido por su belleza. Ni siquiera por su historia, que lo vincula de manera directa con el matrimonio dictador que en la actualidad gobierna Nicaragua. Es famoso por las numerosas tragedias que año con año lo lanzan a las noticias. Tantas muertes que algunos lugareños lo consideran “diabólico” o “sitio del mal”. Algunas Semanas Santas ha cobrado más vidas que Xiloá, Pochomil y San Jorge. 

Irregular. Testimonios de bañistas también sugieren cambios bruscos en la profundidad de las piscinas, por posible configuración irregular del fondo. Sin embargo, el alcohol, la imprudencia y la escasa vigilancia siguen siendo las principales causas de ahogamiento. El pasado abril, por primera vez en muchos años, el balneario cerró la Semana Santa sin víctimas mortales y esa fue la noticia. Los rescatistas salvaron a 50 personas, la mayoría menores de edad que no sabían nadar, lo que confirmó que el principal problema no es el balneario, sino la imprudencia de sus visitantes. 

Historia. En agosto de 1905 el chontaleño Teódulo Murillo adquirió una hermosa propiedad en Tipitapa, Managua. Se trataba de 91.86 manzanas de tierra atravesadas por fuentes de agua naturales. La llamó El Trapiche, probablemente en honor al molino que extrae el jugo de ciertos frutos de la tierra. El viejo Teódulo falleció en 1937 y su hijo, también llamado Teódulo, se encargó de la propiedad. Años más tarde este hijo engendraría a Rosario Murillo Zambrana, hoy codictadora de Nicaragua. 

Riqueza. Teódulo Murillo hijo sembró algodón durante 20 años en El Trapiche. Con eso sostenía a su madre y sus siete hermanos. Era una propiedad generosa que producía 150 galones de leche cada día. El algodonero tenía por costumbre levantarse de madrugada para preparar la tierra mientras espantaba los mosquitos con el humo de un puro. Amaba El Trapiche y solía decir que ahí quería ser sepultado. 

Despojo. Tras su llegada al poder, en 1979, los sandinistas obligaron a Teódulo Murillo a firmar un contrato de arrendamiento con el Instituto Nacional de Turismo, por la suma de 400 dólares mensuales. El nuevo gobierno, encabezado por su propio yerno, administraría El Trapiche. También lo forzaron a aceptar que, si él o sus herederos querían recuperar la propiedad, debían pagar antes todas las inversiones o mejoras que los sandinistas le hicieran. De no aceptar estas cláusulas rapaces, el inmueble sería declarado de utilidad pública.

Yerno. Daniel Ortega y Teódulo Murillo tuvieron una relación distante. Solo se vieron tres o cuatro veces en eventos familiares. Ortega nunca dio la cara cuando su suegro lo culpó de haber ayudado a su hija a despojarlo en nombre de la revolución. Parte de El Trapiche se convirtió en un balneario público y otra parte se destinó al uso personal y privado de la cúpula sandinista, especialmente de Daniel Ortega, entonces coordinador de la Junta de Reconstrucción Nacional. 

Lujo. Según un reportaje publicado por LA PRENSA en 1999, en El Trapiche los sandinistas construyeron dos casas de protocolo y dos pozas. También una pista para correr que era utilizada por Ortega, quien habría dado la orden para que se ejecutara el despojo a su suegro, con la venia de Rosario Murillo, quien se enfrentó a su padre y le dijo que ella misma administraría el lugar. También había en El Trapiche una presa de más o menos 1,500 metros de largo, edificaciones destinadas a servicios de alimentación, bebidas y diversión, con parqueos incluidos. Además de una bodega y otros edificios.

Prohibido. Antes de alquilar El Trapiche, Teódulo Murillo solo pidió que lo dejaran ingresar de vez en cuando a la propiedad, pues tenía apego emocional por esa tierra. Pero el sandinismo no cumplió y los guardias le negaron la entrada a la finca. De acuerdo con un reportaje de la revista Magazine, publicado en 2019, algunos sábados Murillo se iba a parquear en la entrada de El Trapiche y recibía insultos de los vigilantes. Lloraba frente al portón.

Más despojo. Las propiedades de los Murillo en Tipitapa alcanzaban todos los balnearios de la zona y tierras aledañas: los Cinco Tubos, El Trapichito y El Trapiche. Al caer el mercado del algodón usaron las tierras para sembrar plátano y Teódulo Murillo empezó a alquilar parcelas. Después del terremoto, lotificó en Tipitapa un reparto llamado San Rafael y lo alquiló a familias humildes. Él personalmente recibía los pagos y daba recibos. Las familias pagaban mensualidades de manera indefinida. Al llegar el gobierno sandinista al poder, declaró todos los terrenos de “utilidad pública” y entregó las tierras de Murillo a quienes habían pagado durante años el alquiler.

Quiebra. Ante los reclamos de Teódulo Murillo, y al declararse este en quiebra, Herty Lewites sintió compasión por él. Empezó a pagarle una mensualidad simbólica que se convirtió en el único ingreso de Murillo, en concepto de alquiler de El Trapiche privado, finca usada por Ortega. Al morir Murillo solo contaba con una reserva económica bancaria que había guardado para dejar herencia a sus hijas.

Malagradecida. Rosario Murillo es la mayor de las cuatro hijas que procrearon Teódulo Murillo y Zoilamérica Zambrana, fallecida en un accidente de tránsito en 1973. Pese a su rebeldía, siempre fue la favorita de su padre. No solo la envió a estudiar a Europa, sino que le ayudó con la crianza y manutención de sus tres primeros hijos y la sostuvo económicamente en los años de la insurrección, cuando ella estuvo fuera de Nicaragua. Rosario le arrebató El Trapiche y en los años ochenta también dejó de visitarlo. Teódulo le mandaba mensajes con su nieta, Zoilamérica, y Margarita Simpson (su segunda esposa) la llamaba personalmente para solicitar ayuda. Rosario respondía enviando paquetes con provisiones básicas. 

Dolor. La salud de Teódulo Murillo sufrió un deterioro severo debido a la depresión. Desde antes del fallecimiento de su primera esposa y de que le arrebataran El Trapiche, seguía un tratamiento con choques eléctricos para controlar sus escaladas de agresividad. La pérdida de su esposa y de El Trapiche agravó los síntomas con una depresión severa que solo era manejada con altas dosis de fármacos psiquiátricos. Lloraba en voz alta y a veces pedía la muerte. 

Desheredada. El 25 de abril de 1991, Teódulo Murillo hizo un testamento en el que incluía a Rosario Murillo. Sin embargo, el 11 de abril de 1994 lo cambió. En esta última versión ya no aparecía su hija mayor. En lugar de Rosario, en el testamento final de Teódulo Murillo aparecía su nieta Zoilamérica. También desheredó a su nieto Rafael, pues decía que este era muy fiel a la familia Ortega Murillo. Murió el 21 de febrero de 1996 y su hija mandó a ponerle una serenata con la canción Perdón. Lo sepultaron en el mausoleo de la familia de su última esposa.

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