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La guerra continúa su marcha con acciones militares tanto en el frente ucraniano como en el ruso, donde la guerra está escenificada por ataques con drones, misiles, ataques aéreos que dada la situación actual, Rusia ha entrado en una fase en la que los ataques se prodigan a diario en la capital de Ucrania, Kiev y en los frentes de Donetsk y Lugansk, provincias ucranianas que Rusia ocupa en partes, igualmente en Zaporiya y Jerson, regiones que a pesar de los ataques mantienen una defensa acérrima.
El conflicto sigue marcado por el uso masivo de drones sobre diversas partes de Ucrania, incluyendo muchas otras ciudades, se está caracterizando por ser una guerra de desgaste en la que el que tiene más medios los utiliza para reducir los ataques en su contra. En este punto hay que mencionar que quien más sufre este desgaste es Ucrania, pero a pesar de ello se mantiene en pie de lucha con un pueblo valiente que defiende con ardor su soberanía y su integridad territorial. Gracias a la valiosa ayuda de Europa occidental, especialmente de Reino Unido, Francia y Alemania en mayor grado, que le provee de armas municiones y la ayuda menguante de EE. UU. que también le sigue aportando armamento. Pero también otros países europeos como España, Italia, Bélgica siguen también prestando su valioso concurso para no dejar caer Ucrania en manos del neozarista Vladímir Putin, quien inició esta guerra que ya va por los tres años, desde febrero de 2022.
Hay que hacer notar que, por otra parte, para la toma de ciudades importantes de uno y otro bando, la guerra de guerrillas ha entrado en acción en pequeñas ciudades, pero de importancia estratégica. Se lucha cuerpo a cuerpo y de casa en casa en barrios periféricos como en Pokrovsk, donde parte de la ciudad sigue en manos de los ucranianos y con un fuerte empuje de las fuerzas rusas, es actualmente el punto más inestable y difícil en toda la línea de contacto en la región de Donetsk. Ambos bandos están sufriendo u desgaste significativo, especialmente en recursos humanos y la posible caída de la ciudad en manos rusas sería catastrófica para Ucrania, ya que abriría varias direcciones operativas peligrosas para las fuerzas rusas a otras ciudades como Sloviansk y Kramatorsk.
En esta zona están centrados los enfrentamientos de la infantería de los dos lados y es calificada como una “caótica batalla urbana” y una “zona gris” lo que da idea de la importancia que tiene esta batalla, según reputados analistas militares que analizan los frentes de batalla. Esto debido a las razones que apuntábamos en líneas más arriba.
Por otro lado se busca un plan de paz que dé fin al conflicto basado en un acuerdo de paz, en la llamada propuesta de Trump, que consta de 28 puntos, buscando un acuerdo amplio que abarque no solo el conflicto en sí, sino que redefina la seguridad europea, con elementos muy polémicos para Ucrania.
Este plan abarca aspectos territoriales y de soberanía, como cesión del territorio que postula el reconocimiento de Crimea, Lugansk y Donetsk como territorio ruso de facto, incluso este plan es aceptado por EE.UU. Luego vendría una línea congelada que comprendería las regiones de Jerson y Zaporayia, lo que se puede considerar un reconocimiento de facto de esta división. Se incluye en dicho plan la retirada de las fuerzas ucranias de la parte de la región de Donetsk que controla actualmente, estableciendo una zona neutral desmilitarizada en la zona. Renuncia a la incorporación de Ucrania a la OTAN constitucionalmente y la OTAN debe confirmar esta renuncia en sus normas internas.
Desde el punto de vista militar y seguridad, se propugna la limitación del ejército ucranio a 600,000 efectivos. Como garantía de seguridad Ucrania recibiría garantías formales de los EE. UU. y también que estas garantías se perderían si Ucrania invadiera Rusia. Además no despliegue de tropas de la OTAN, que esta organización se comprometería a no estacionar tropas del organismo en territorio ucraniano. Como consecuencia inmediata se decretaría un alto al fuego inmediato.
Formalmente también tendría consecuencias para Rusia este acuerdo: Reintegración rusa progresivamente en la economía global y su reingreso al G8, lo que es ni más ni menos que el levantamiento de las sanciones. Se firmaría un Pacto de No Agresión total y completo entre Rusia, Ucrania y la OTAN. Rusia se comprometería legislativamente a no agredir a Europa y Ucrania.
Una simple observación nos lleva a ver que este plan diseñado por Washington impone la mayor carga a Ucrania, puesto que hay puntos que el gobierno de Zelenski no puede aceptar, ya que significaría que las ventajas en todos los aspectos, se los llevaría Rusia siendo la potencia invasora.
La Unión Europea y otros países occidentales, no están satisfechos con este plan que se ha cocinado entre los EE.UU. y Rusia, sin intervención de los referidos ya que ellos han estado y están involucrados en este conflicto a través de su ayuda a Ucrania, que por su debilidad caería bajo las botas del régimen autoritario de Moscú liderado por el exagente del KGB, Vladimir Putin y su cúpula de oligarcas.
Pugnan por una intervención directa en la confección del plan de paz apadrinado por EE. UU. y concertado preliminarmente con Rusia. Tanto la Unión Europea como otros países occidentales están de acuerdo con algunos puntos del citado plan, pero no en su totalidad en lo que hemos visto y reiteramos la posición en que quedaría Ucrania si firmase el acuerdo de paz con los acuerdos contenidos en el mismo. Es necesario una revisión a fondo de todos los asuntos contemplados en el borrador en ciernes por la diplomacia de EE.UU., Rusia y Ucrania.
Ucrania no está sola en esta lucha, cuenta con aliados que no ven con buenos ojos este esfuerzo diplomático con más sombras que luces que se está materializando con un mayor nivel por EE. UU. y Rusia y Ucrania casi como invitado de piedra, siendo el país sobre el que se firmaría el tan mencionado acuerdo.
El autor es abogado y comentarista político nicaragüense radicado en España.