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El periodista nicaragüense Cristopher Mendoza y su familia llegaron a Estados Unidos hace casi dos años y están a la espera de obtener su residencia permanente o Green Card. Se instaló como refugiado bajo el programa de Naciones Unidas, Movilidad Segura para reiniciar sus vidas nuevamente.
Mendoza fue uno de quienes se sorprendió este martes 25 de noviembre, cuando la agencia de noticias AP informó que el gobierno del presidente Donald Trump pretende llevar a cabo una revisión de todos los casos de refugiados que fueron admitidos en Estados Unidos durante la presidencia de Joe Biden (2021-2025). Los Mendoza llegaron procedentes de Costa Rica en febrero de 2024.
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«Cuando leí la noticia sentí confianza porque nuestros casos son muy verificables», dijo el reportero nicaragüense a LA PRENSA. Él es uno de los 293 periodistas que se han debido marchar al exilio desde 2018 para resguardar su integridad familiar, producto de la persecución desatada por el régimen de Daniel Ortega contra la prensa independiente.
El principal argumento para la revisión, según el documento revelado por AP, es que la administración Trump considera que la prioridad de su antecesor fue la “rapidez” y la “cantidad” por encima de la “evaluación y verificación detallada”, lo que justificaba una revisión a fondo y una “nueva entrevista de todos los refugiados admitidos desde el 20 de enero de 2021 hasta el 20 de febrero de 2025″.
Mendoza trabajó por más de una década en Nicaragua haciendo periodismo comunitario en Onda Local, uno de los medios especializados en este tema, lo que causó incomodidad en la dictadura sandinista.
Pese a que Mendoza y su familia esperan su Green Card, el memorándum del gobierno de Trump indica que suspendió de inmediato la aprobación de tarjetas de residencia para los refugiados que llegaron al país durante el período mencionado. Datos de las Naciones Unidas indican que unos 200.000 refugiados llegaron a Estados Unidos durante la administración demócrata
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Ticay: De la cárcel a una vida nueva en EE.UU
Víctor Ticay es otro periodista que llegó a Estados Unidos como refugiado. Viajó de Guatemala con rumbo a California el 19 de diciembre de 2024, tan solo tres meses después de que el régimen de Daniel Ortega lo excarcelara, lo despojara de su nacionalidad, y lo enviara a Guatemala por mediación del gobierno estadounidense, en una medida que buscaba entonces sacar a 135 reos políticos.
Ticay salió de la cárcel el 5 de septiembre. Inició trámites para ser admitido como refugiado en Estados Unidos. Dice que le realizaron una serie de exámenes y fue sometido a una entrevista por funcionarios estadounidenses de «miedo creíble» en Guatemala. Señala que más de la mitad de entrevistados se les negó el refugio. Su caso fue distinto. «Mi caso era muy sólido. Por informar estuve detenido», dijo.
El régimen lo detuvo por transmitir una actividad de la Iglesia católica en Nicaragua. Ahora Ticay dice sentirse mejor, pero considera que las medidas del gobierno estadounidense «en general genera un poco de incertidumbre» y menciona que con relación al proceso de la residencia «quizás se retarde esto».

Aún así subraya que «no está tan alarmado porque estuve preso por informar». «El Departamento de Estado en su momento pidió mi libertad, tuve medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Mi caso es sustentable», concluye.
De acuerdo con la AP, si el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS, por sus siglas en inglés), que se encargará de entrevistar nuevamente a los refugiados, determina que una persona no debió ser elegible para ingresar al país como refugiado, esta persona “no tiene derecho a apelar”. La medida de la administración Trump ocurre, mientras el republicano aplica la doctrina de «Estados Unidos Primero», expresada en el cierre de las fronteras, un control fuerte a la migración y el miedo a las deportaciones. Aunque parezca obvio, cada historia es un caso migratorio.