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Jeanette Izaguirre Chavarría tenía varios meses sintiéndose mal, cansada, con el rostro pálido y con mucho dolor en la espalda baja. No tenía tiempo para ir a una clínica porque su prioridad era trabajar para enviarle dinero a su familia en Puerto Cabezas, en el Caribe Norte de Nicaragua.
A inicios de noviembre, sus energías estaban casi agotadas. Sentía dolores de cabeza, mareos, dificultad para respirar y el dolor en su espalda era cada vez más intenso. Ningún medicamento la aliviaba.
Su pareja la convenció de ir a un hospital y fue entonces cuando descubrió que tenía una fuerte anemia e insuficiencia renal. Ya estaba en la fase final. “Ella ya llegó muy enferma y muy débil. No pudieron hacer mucho. Ahí murió mi hija”, lamenta María Leonor Chavarría, la mamá de Jeanette, quien falleció a los 42 años, el sábado 8 de noviembre de 2025 en un hospital de la Ciudad de México.
Allá se encontraba su hija desde enero de este año, esperando a que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, flexibilizara la entrada de inmigrantes a ese país.
Ahora, María Leonor está tratando de juntar 10,000 dólares que es lo que le pide una funeraria de Managua para repatriar el cadáver de su hija, el cual aguarda en una morgue de la capital mexicana. Ese es el precio más barato que ha conseguido. “¿De dónde voy a sacar 10,000 dólares?”, dice esta mujer de 63 años.
En México hay opciones más baratas, asegura, pero tiene temor. “Hay una funeraria que me cobra 5,200 dólares, pero no son confiables”, señala. La mujer teme que la vuelvan a estafar como ya lo hizo una persona que se aprovechó de su tragedia.

La estafa
Para conseguir el dinero de la repatriación, María Leonor empezó a juntar dinero de su salario como maestra de cocina del Tecnológico Nacional (Inatec) y a pedir ayuda a través de las redes sociales, sobre todo las de sus nietos, los hijos de Jeanette. Así la han contactado personas que le depositan 50, 20 o 10 dólares. “Hasta con un dólar me han ayudado y todo es bienvenido”, cuenta.
El jueves 13 de noviembre, un hombre que se identificó como José Ernesto Amoretty Ruiz la contactó para ofrecerle su apoyo. “Me dijo que nos podía ayudar con los trámites de la repatriación, que él viajaba seguido a México porque hace negocios allá y que podía traer el cuerpo con una carga que iba a traer”, relata María Leonor.
Como María Leonor está en Puerto Cabezas y el hombre estaba en Managua, ella delegó en Lisbenia Chavarría, una de las hijas de Jeanette, para que siguiera hablando con Amoretty. Él le explicó a Lisbenia que el sábado 15 de noviembre viajaría a la Ciudad de México y que debía llevar el dinero en efectivo para empezar con los trámites. Les cobraba mil dólares.
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Lisbenia solamente le entregó 500 dólares, y le dijo que el resto se los daría después porque en ese momento no tenían más plata. El hombre aceptó, tomó los billetes y encima dejó que Lisbenia le tomara una fotografía a su cédula de identidad para ganarse su confianza, sin embargo, el hombre tapó la foto con su pulgar y solamente dejó que se viera su nombre.
Desde que Lisbenia entregó los 500 dólares, la familia no ha sabido nada de esta persona. “No responde llamadas, ni mensajes. Se desapareció ese hombre. Nos estafó”, detalla María Leonor.

La familia denunció ante la Policía el hecho, y solo les dijeron que si volvían a ver o a saber algo del hombre que los llamaran, pero que no podían hacer más, a pesar de que tienen un nombre y número de cédula del presunto estafador. “Cuando lo ven a uno demasiado humilde, no le ponen ni mente a uno”, lamenta.
De Costa Rica a México
Jeanette era madre de cuatro hijos y es la hija menor de María Leonor. Creció en Puerto Cabezas en medio de la pobreza en la que viven la mayoría de los habitantes de esta zona, relata su mamá. A los 22 años migró a Costa Rica para trabajar y ahí conoció a su pareja, otro nicaragüense.
A mediados de 2024, Jeanette decidió migrar a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades laborales, porque tras 20 años viviendo en Costa Rica sentía que ese país se había vuelto muy caro e inseguro para habitar.
Se fue con su pareja de manera irregular, pero cuando llegó a la frontera sur de Estados Unidos, optó por pedir una cita para solicitar un permiso humanitario en la aplicación CBP One. Esta aplicación permitía la entrada ordenada de migrantes a través de los puestos fronterizos.
Sin embargo, las citas tardaban varios meses en ser asignadas y los migrantes debían aguardar su turno en México. “La cita de ella se la dieron para finales de enero, pero ya llegó Donald Trump y no pudo entrar porque cancelaron todo”, relata María Leonor.
Para aquellos días, Jeanette ya empezaba a sentirse mal de salud, pero no quería ir a un hospital porque tenía temor de que la deportaran por encontrarse irregular en el país. Además, cuando vio que era casi imposible entrar a Estados Unidos, se movió con su pareja hacia la Ciudad de México.
Ambos consiguieron trabajo. Ella limpiaba casas y hacía de niñera, mientras que su pareja trabajaba chapodando monte o en construcción.
Jeanette se la pasó todo este 2025 trabajando con sus malestares y hasta que se sintió muy mal aceptó pasar consulta en un hospital mexicano, donde terminó falleciendo.

Tragedias
El cadáver de Jeanette permanece en una morgue porque su pareja no lo pudo retirar. Como no están casados, le dijeron que debe ser un familiar de la mujer quien retire el cuerpo. Además, como estaba de manera irregular en México, corría el riesgo de que lo metieran preso y lo deportaran, así que prefirió salir de ese país y regresar a Nicaragua por su cuenta.
Mientras tanto, el cuerpo de Jeanette continúa en México aguardando a que su familia recoja el dinero necesario para repatriarlo. Su mamá, María Leonor es quien se ha puesto al frente de la recolecta.
“Se me está haciendo muy difícil porque no sé dónde buscar ayuda. Usted sabe que con el salario de uno no alcanza ni para vivir”, señala.
Además de la muerte de su hija, María Leonor y su familia también están atravesando por otro luto porque hace dos meses falleció su esposo. “El 11 de septiembre murió él y ahora mi hija. Si es que esto es tragedia y más tragedia”, dice.
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