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Honduras es el país más pobre de Centro América. Según el Banco Mundial, en el año 2024 la pobreza nacional era del 49.8 por ciento y la pobreza extrema 12.4 por ciento
Según el estudio, Honduras se mantiene como uno de los países más pobres y desiguales de la región de América Latina y el Caribe. Continúa el estudio y dice que existen factores como la baja calidad y falta de acceso a servicios básicos, altos niveles de crimen y violencia, y la alta exposición al cambio climático.
Con todo eso, el país se prepara para realizar elecciones generales este 30 de noviembre, fecha en la que el país elegirá a su próximo presidente, diputados, alcaldes y miembros del Parlamento Centroamericano (Parlacen). El ganador de la presidencia asumirá el cargo el 27 de enero 2026, pero siendo Honduras un país que no juega ningún rol a nivel global, ¿qué importancia tienen estas elecciones?
Bien, el gobierno de Honduras encabezado por la señora Xiomara Castro (esposa de Manuel Zelaya), se adhirió al grupo denominado socialismo del siglo XXI. Ella llegó al poder de manera transparente, tal a como lo aseguraban las encuestas, pero ahora, esas mismas encuestas le son adversas totalmente, y ella no lo acepta, ha llamado a sus seguidores a exigir la celebración de elecciones generales «libres, justas, pacíficas y democráticas».
El expresidente Manuel Zelaya, quien es el poder detrás del trono de su esposa, ahora dice que el Consejo Nacional Electoral, militares y políticos del bipartidismo están fraguando un “fraude”, claro, hace cuatro años no decía eso, ahora, como siente que va a ser desplazado, anda buscando e inventando cualquier cosa, con tal de desprestigiar el resultado electoral que sabe y es consciente que perderá el poder.
Para las elecciones del 30 de noviembre, están habilitados para acudir a las urnas 6,522,577 ciudadanos hondureños, mayores de 18 años, el voto no es obligatorio, son cinco partidos políticos los que se disputarán la Presidencia de la República, pero según las encuestas solo dos candidatos tienen posibilidad de alcanzar la presidencia, aunque tampoco debemos obviar las sorpresas, a como sucedió en Bolivia. En Honduras no existe segunda vuelta, esta es la causa de gobiernos mediocres e impopulares, debido a la abstención ciudadana en las elecciones, pero la culpa recae en el Congreso de la República, dominado por el oficialismo, a quien no le conviene una segunda vuelta por el peligro de la unificación de la derecha contra el partido gobernante que de seguro perdería.
En diferentes encuestas, la candidata oficialista está relegada a un tercer lugar, prácticamente sin posibilidad de ganar, algo que tiene demasiado preocupados a los señores Zelaya Castro, quienes desde el poder están haciendo todo lo posible por revertir cualquier resultado adverso. Las encuestas realizadas en octubre 2025 dicen que Salvador Alejandro César Nasralla Salum, del Partido Liberal de Honduras (PL), tiene una intención de voto del 31.6 por ciento, seguido de Nasry “Tito» Asfura, del Partido Nacional de Honduras (PNH), con 28.6 por ciento, y en un distante tercer lugar la señora Rixi Ramona Moncada Godoy, del Partido Libertad y Refundación (Libre, en el poder), con un 18.9 por ciento.
Lo mejor para estas elecciones hondureñas debió ocurrir con una unificación de las fuerzas democráticas, ya que sumadas las dos primeras posiciones llegan a un 60.2 por ciento, algo inalcanzable para el oficialismo, sin embargo, el voto democrático va dividido y eso ha demostrado ser responsable de la pérdida del poder por infantilismo, inmadurez, torpeza y celo político.
Parafraseando a James Carville, podemos decir; es la unidad, estúpidos.
El autor es comentarista político.