El hijo de Carlos Fonseca Amador que la dictadura purgó

Carlos Fonseca Terán siempre quiso parecerse a su padre, y se radicalizó hacia la izquierda desde niño, pero terminó destacando por su temperamento explosivo e iracundo. Hoy es un reo más de la dictadura Ortega Murillo.

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Papá. Carlos Fonseca Terán es hijo de Carlos Fonseca Amador, fundador del Frente Sandinista. Nacido el 24 de noviembre de 1966, tenía 10 años cuando mataron a su padre, el 8 de noviembre de 1976. Fue concebido en Costa Rica y, debido a la clandestinidad de su padre, este lo conoció hasta que ya casi tenía un año. Estudió la primaria en Cuba, adonde la familia llegó en 1971. Hasta antes de su caída en desgracia, las redes sociales al servicio de la dictadura Ortega Murillo solían felicitarlo en su cumpleaños. La última vez fue en noviembre de 2022, cuando cumplió 56 años. En la actualidad se habla poco de él, pero fue uno de los primeros “peces gordos” purgados por la dictadura. 

Radical. Fonseca Terán creció a la sombra de su padre y quienes lo conocen dicen que siempre ha querido parecerse a él, casi como si fuera una obligación. Incluso intenta emular el estilo literario de su progenitor, con la diferencia de que él escribe “locuritas”, dijo una fuente a LA PRENSA, en diciembre de 2018. Desde adolescente participaba en todas las actividades del sandinismo y “tenía muchas ínfulas”, pues recibía toda clase de pleitesías. En los años ochenta se negó a estudiar en un colegio privado y criticaba a su hermana por asistir al colegio La Asunción, pues desde su perspectiva era una escuela para burgueses y no para el proletariado. 

Militar. Fue el primer joven en inscribirse para cumplir el Servicio Militar Patriótico (SMP) de los sandinistas. Se trató de un acto muy simbólico, luego de que el régimen anunciara la ley que cobraría la vida de miles de jóvenes nicaragüenses, el 14 de septiembre de 1983 en la Hacienda San Jacinto.  Sin embargo, según su familia, Fonseca Terán estuvo movilizado en varias ocasiones desde los 14 años, en la frontera con Honduras, incluso antes de que apareciera el SMP. 

Bombas. Sus conocidos recuerdan que en los años ochenta tiraba bombas de mecate. Unos dicen que contra las iglesias católicas y otros aseguran que era contra las casas de los burgueses. Algunos más sostienen que en realidad fue en los años noventa. Lo que todos recuerdan es que la persona que lo regañó fue Ricardo Baltodano, entonces coordinador de la Juventud Sandinista de Occidente y hoy exreo político de la dictadura Ortega Murillo. Solo él logró calmar las pasiones de “Carlitos”. 

Furibundo. Fonseca Terán es conocido por la furia con que defendía al régimen Ortega Murillo. Se recuerda de manera especial su inesperada participación en un foro al que no estaba invitado. El 22 de noviembre de 2018 irrumpió en un panel, en Buenos Aires, Argentina, para insultar a los nicaragüenses que exponían la violenta situación del país. “No pudieron, ni podrán”, gritó mientras agitaba su puño izquierdo. “No pasarán (…). Conmigo se equivocaron, hijueputas, mierdas”, expresó el hijo del héroe del sandinismo. También lo acusaron de haber llevado turbas que bloquearon el aparato que proyectaba imágenes de las víctimas de la represión a las protestas cívicas de ese año.

 

Disipado. Desde temprana edad empezó a consumir licor y, según amistades, por periodos “se ha desbocado” con la bebida. Por otro lado, dicen, ha sido inestable emocionalmente, fue padre muy joven y ha tenido muchas compañeras de vida. También su temperamento explosivo lo aleja de la figura de su padre. En 2018, luego de su despliegue de furia en Buenos Aires, su hermana lo defendió: “Equivocado o no, mi hermano es un ser humano con cualidades excepcionales, generoso, desprendido, y consecuente con lo que cree correcto”. 

Hasta antes de 2022, al menos por un día, Carlos Fonseca Terán era el mimado de los dictadores. Ahora, ya ni eso. (Foto 19 Digital)

Accidente. En agosto de 2017 se vio involucrado en un accidente de tránsito. Con su camioneta arrastró por varios metros a un joven de 22 años que se movilizaba en motocicleta hacia su casa, en la comarca Los Ladinos, Managua. Fonseca Terán aclaró en su perfil de Facebook que el joven ya estaba en el pavimento, atropellado por otro vehículo, cuando él “posiblemente (lo) haya golpeado también”. En la misma publicación aseguró haber ofrecido ayuda a la familia de la víctima, quien resultó con graves lesiones. El padre del joven negó que Fonseca Terán les haya ofrecido apoyo y sostuvo que, según testigos, venía distraído con el celular y por eso no vio al muchacho. 

La Comuna. En agosto de 2024 la dictadura Ortega Murillo acusó de delitos de corrupción pública a ocho funcionarios que integraban el grupo de WhatsApp “La Comuna”. Aunque Fonseca Terán también era miembro, su nombre no apareció en la acusación de la Fiscalía. Los señalaron de apropiarse de fondos públicos destinados al financiamiento de créditos para emprendedores. El grupo estaba conformado en su mayoría por funcionarios del Ministerio de Economía Familiar (MEFFCA) y docentes de la UNAN-Managua. Aunque se trataba de militantes sandinistas, se especula que utilizaban ese canal para expresar inconformidades y criticar al régimen Ortega Murillo. Otros dicen que Fonseca Terán impartía ahí “clases de política” no autorizadas. 

Desgracia. Los rumores sobre la caída en desgracia de Fonseca Terán comenzaron en 2023. Ese 23 de junio se ausentó por segundo año consecutivo del acto de conmemoración del natalicio de su padre. A inicios de 2024 se supo que la dictadura había ordenado vigilarlo y que tenía prohibido salir del país. El 28 de julio de ese año policías de la dictadura llegaron a su vivienda y lo pusieron bajo casa por cárcel de facto, junto con su esposa. El 30 de julio se los llevaron hacia paradero desconocido y estuvieron desaparecidos durante tres meses. En la madrugada del 9 de noviembre los devolvieron a su casa, bajo fuerte custodia policial. Se presume que desde entonces guardan prisión domiciliaria en Lomas del Valle, Managua. 

Castigo. La purga fue más allá de Carlos Fonseca Terán y alcanzó a su familia. En marzo de 2023 su esposa, Arlen Cuadra Núñez, fue despedida de la Corte Suprema de Justicia (CSJ). Además, despidieron a su hijo Carlos Manuel Fonseca López de la agencia de promoción de inversiones PRONicaragua, en la que laboraba desde hacía ocho años. De igual manera expulsaron del Poder Judicial a su sobrino Pedro Munguía López. El régimen no olvidó a su hermana, la doctora Tania Fonseca Terán, quien apoyó las protestas ciudadanas de 2018. En octubre de 2023 la dictadura canceló la personería jurídica de la Asociación de Médicos Especialistas “San Francisco”, oenegé que ella dirigía. 

Golpe. Fonseca Terán fue un amplificador de la narrativa del régimen Ortega Murillo. Llamaba “golpistas” a los ciudadanos que se oponían a la dictadura. En julio de 2019 afirmó que algunos obispos de la Iglesia católica nicaragüenses fueron “los mayores azuzadores” de las manifestaciones de 2018. “Les parecía que estaban en los tiempos de la Inquisición, quemando vivos a los sabios, como lo hacían en la época de la Inquisición, y protegiendo a los delincuentes, a los terroristas, a torturadores, a los criminales, guardando las armas en los templos y todo”, dijo a través del oficialista Canal 4.

Silencio. Era bastante activo en la red social X, en la que se presentaba como “Militante sandinista. Soldado de la revolución”. Sus últimas publicaciones datan del 25 de julio de 2024, tres días antes de que la Policía irrumpiera en su vivienda. Las dedicó a la defensa del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela. 

Crítica. Algunos analistas sugieren que su caída de la gracia de la dictadura se debió a que quizás adquirió una postura “tímidamente crítica”. La inconformidad de Fonseca Terán habría venido al observar el curso del régimen hacia la sucesión dinástica y tras la confiscación de los bienes de su hermana. En marzo de este año el medio digital La Mesa Redonda aseguró que el reo “se ha negado a cortarse el cabello como una forma de protesta ante su detención domiciliar e incomunicación”. Su fuente fue “una persona cercana a la familia”. 

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