El opositor Kevin Solis desterrado por el régimen orteguista / Foto: Cortesía

Excarcelado político Kevin Solís valora dejar España tras «atentado» en su contra

El "atentado" contra el excarcelado político Kevin Solís en España preocupa a organismos de derechos humanos por el alcance de la represión transnacional del régimen Ortega-Murillo.

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«No quiero dejar la carrera», es la primera preocupación que viene a la mente del excarcelado político y exiliado nicaragüense en España, Kevin Solís, quien este sábado denunció un atentado en su contra presuntamente por un pistolero al servicio de la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua.

Pero el temor a ser asesinado, lo hace reconsiderar su estancia en el país que le otorgó la nacionalidad luego de que la dictadura lo desterrase en un grupo de 222 presos políticos en febrero de 2023. Este es el primer caso denunciado contra un opositor nicaragüense en España en medio de denuncias sobre la represión transnacional del régimen Ortega-Murillo.

Según relató Solís a LA PRENSA, un sujeto apostado a metros de su vivienda y contemplando una fotografía suya en el teléfono celular, lo apuntó con una arma de fuego. «Iba a disparar hasta que un tercero gritó», narró Solís.

«Me estoy planteando si me voy a Estados Unidos, pero no quiero perder la universidad. Lo que me ha costado estudiar no lo quiero volver a estudiar», dice ahora el joven a LA PRENSA.

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Tras el incidente, el atacante es buscado por las autoridades locales y el caso estaría ya bajo investigación. Pero las mismas autoridades no le han informado mayores detalles sobre el caso, siguiendo protocolos locales.

«Yo no padezco de ansiedad. Yo me levanto y sigo normal», acota el excarcelado, quien interpuso además una denuncia ante El Instituto Internacional sobre Raza , Igualdad y Derechos Humanos (Race and Equality), una defensoría de derechos humanos a nivel internacional que le brindó acompañamiento.

«La represión transnacional es un hecho»

El atentado entraría dentro del patrón de represión que expertos han denominado «represión transnacional» en el contexto de la crisis política de Nicaragua.

«La represión transnacional es un hecho», afirma Salvador Marenco, defensor del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, a LA PRENSA.

«No es una coincidencia que estas acciones se perpetren después de que el régimen ha sido señalado», ante Naciones Unidas, «incluso por el gobierno de España, de estar cometiendo crímenes de lesa humanidad».

Salvador Marenco, abogado del Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más / Foto: Donaldo Hernández

Marenco señala que los hallazgos del Grupo de expertos en derechos humanos sobre Nicaragua (GHREN, por sus siglas en inglés), creado por el Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas y presentados ante su Asamblea General el pasado 30 de octubre, apuntan a la existencia de células al servicio del Frente Sandinista en países como Costa Rica, Honduras, Bélgica y España.

Estas células, mayormente dedicadas al espionaje, serían las responsables, de acuerdo con la evidencia presentada en los informes, de los atentados en contra de opositores, como los dos ejecutados contra Joao Maldonado y el asesinato de Roberto Samcam en junio de este año, ambos ocurridos en territorio costarricense.

«Los nicaragüenses están siendo víctimas de crímenes de lesa humanidad, tanto dentro de Nicaragua como fuera de Nicaragua», denuncia Marenco, y aclara que la represión transnacional no es un fenómeno reciente.

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«La represión internacional inició del momento en que la población manifestante comenzó a exiliarse de forma masiva en territorios como Costa Rica, Honduras, y el régimen comenzó a perseguirles. No podemos olvidar las marchas (de nicaragüenses) realizadas en Costa Rica que eran fotografiadas por agentes estatales y para-estatales (al servicio del régimen), y cuando estas personas regresaban a Nicaragua y eran detenidos, les enseñaban su participación en las manifestaciones en Costa Rica», describió el defensor.

El defensor explica que la situación se ha recrudecido a partir de 2022 «porque (la represión) ha recibido evidentemente una mayor estructura, una mayor dirección. Tienen una directriz, tienen una planificación y están de forma más ordenada y organizada», lo que podría indicar coordinación con agencias de inteligencia de países aliados como Rusia, China e Irán, aunada a la ya establecida relación con las agencias de inteligencia de las dictaduras en Cuba y Venezuela.

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