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Julio César Espinoza recibió al menos tres llamadas con amenazas de muerte y fue perseguido en dos ocasiones en Costa Rica —país donde se exilió tras salir de la cárcel en Nicaragua por oponerse al régimen de Daniel Ortega— para tomar la decisión de migrar a un tercer país.
La primera vez lo siguieron en un vehículo oscuro y luego en una motocicleta. «Me resguardé en un centro comercial chino en Costa Rica, pero dije que tenía que tomar otras medidas», contó Espinoza a LA PRENSA desde España, el lugar donde encontró refugio.
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Este expolicía de 36 años cree que es un blanco para el régimen de Daniel Ortega que busca silenciar toda voz incómoda en una nueva fase que expertos en derechos humanos han denominado como de represión transnacional.
Lo cree porque pese a que fue condenado a 15 años de prisión por terrorismo y luego absuelto bajo una Ley de Amnistía, continúa denunciando la partidarización de la institución policial a la que pertenecía.
Espinoza salió de Costa Rica en el año 2022, justamente el 26 de octubre. Migró a España, donde alega que se siente mucho más seguro.
Un lugar más seguro
Sofía Mayorga González, de 59 años, es otra nicaragüense que migró a otro país buscando mayor seguridad. Llegó a Costa Rica en el año 2018, cuando el régimen de Daniel Ortega reprimió las protestas que dejaron más de 300 muertos y miles de exiliados. Su nieto Noel Calderón y su yerno Humberto Parrales fueron parte de las víctimas y ella asegura que se convirtió en unas de las voces más críticas que demandaba justicia desde Nicaragua y luego en Costa Rica.
Sin embargo, Mayorga, al igual que Espinoza, no se sentía segura en Costa Rica y tomó la decisión de migrar a Estados Unidos.
«Estuve en Costa Rica casi cinco años exigiendo la justicia y como vi que muchas cosas pasaron, hubo muchos problemas en el aspecto que hirieron a un muchacho opositor, por eso decidí mejor salir de Costa Rica, allá no había seguridad», dijo la mujer a LA PRENSA.
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El opositor herido al que se refiere Mayorga es Joao Maldonado, hijo de Tomás Maldonado, un mayor retirado del Ejército Popular Sandinista. Maldonado estuvo a punto de morir tras recibir 13 impactos de bala en dos atentados en San José, la capital de Costa Rica, en septiembre de 2021 y en enero de 2024.
Represión transnacional
Desde el primer atentado contra Maldonado en 2021, se encendieron las alertas de una posible represión transnacional de Ortega contra los opositores exiliados.
Mayorga actualmente vive en Estados Unidos junto a sus hijos. Ahora, asegura, su temor no es su seguridad física por la violencia del régimen sandinista, sino por el panorama en Estados Unidos con la nueva administración del presidente Donald Trump que ha puesto mano dura contra la migración.
«Mi temor es nos deporten», dice.

«Yo he ido a corte, una, la primera corte; la segunda me la pusieron para en junio del otro año. A mi hija, a la que le mataron al hijo y al esposo, se la pusieron para entre dos años», contó.
Por ahora, tanto el expolicía, como la familiar víctima de la represión del régimen sandinista coinciden en algo: un tercer país es muy difícil porque es un nuevo lugar para adaptarse, aún así, coinciden que es mejor que Costa Rica, al menos en tema de seguridad.
Una buena decisión
Espinoza y Mayorga consideran que fue una buena decisión migrar a un tercer país y el asesinato del mayor en retiro Roberto Samcam, en Costa Rica, se los terminó de confirmar.
«¿Quién crees que fue? Claramente el régimen de Ortega y Murillo», concluyó el expolicía desde España. «No hay que buscar cinco patas al gato como dice el nicaragüense», añadió Mayorga.
De momento se desconoce la cantidad de nicaragüenses que han renunciado a su solicitud de refugio en Costa Rica en búsqueda de nuevos horizontes.