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El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo apuesta por mejorar la calidad del agua del Lago Xolotlán en 2026 y disminuir las fuentes de contaminación, con el apoyo de la cooperación japonesa, según anunció el régimen a través de los medios de propaganda.
El proyecto “Fortalecimiento de Capacidades en la Gestión de Calidad del Agua y Fuentes de Contaminación en el Lago de Managua” es el resultado de encuentros previos que se realizaron entre el 23 y el 28 de marzo de 2023 en Managua, con autoridades del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena).
La contaminación del Lago de Managua o Xolotlán y los proyectos de rescate no son nada nuevo. Desde la década de 1970 se encendieron las alarmas por la contaminación de esta fuente de agua en la capital, y con el nuevo proyecto de saneamiento que anunció el régimen de Nicaragua con la cooperación japonesa, suman ya al menos cinco proyectos similares en las últimas dos décadas, según una revisión realizada por LA PRENSA.
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El titular de la Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillados (Enacal), Ervin Barreda, explicó en los medios de propaganda de la dictadura que se firmó un acuerdo con la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) para el diseño de un programa que fortalezca las capacidades en gestión de calidad y control de fuentes de contaminación del Lago Xolotlán.
Nuevo proyecto se enfrenta a un lago muy contaminado
El nuevo proyecto impulsado por el Gobierno de Japón encuentra al Lago Xolotlán todavía en una situación crítica, aunque con signos de recuperación tras la entrada en operación de la planta de tratamiento de Managua y el cierre del vertedero La Chureca.
Especialistas consultados bajo anonimato por LA PRENSA sostienen que el lago continúa “excesivamente contaminado” y enfrenta desafíos estructurales que impiden hablar de una verdadera regeneración.
Además, cada temporada lluviosa los cauces urbanos arrastran basura, pesticidas y desechos químicos desde la cuenca sur de Managua, agravando la eutrofización del lago.
Los primeros estudios en los setenta
En la década de 1970, algunos expertos, como el ingeniero Modesto Armijo y el ambientalista Jaime Incer Barquero, presentaron propuestas técnicas para salvar el Xolotlán, pero no prosperaron por falta de apoyo político y económico durante la dictadura somocista.
Posteriormente, con la dictadura sandinista de la década de 1980, tampoco se le prestó atención.

Proyecto de 2009
El proyecto emblemático de saneamiento del Lago Xolotlán fue la construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales de Managua, inaugurada el 20 de febrero de 2009. Este esfuerzo formó parte del Programa de Manejo de la Cuenca del Lago de Managua, cuyo objetivo era detener las descargas de aguas negras sin tratar que llegaban al lago desde 1927.
La planta —única en su tipo en Centroamérica para ese momento— tiene capacidad para procesar hasta 180,000 metros cúbicos diarios de aguas residuales.
Este proyecto se financió con donaciones de Alemania por 36 millones de dólares durante el gobierno de Violeta Barrios de Chamorro, y la obra alcanzó alrededor de 100 millones de dólares entre préstamos y donaciones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Banco Alemán de Desarrollo, Fondo Nórdico de Desarrollo y una contrapartida de Nicaragua.
Como resultado, en apenas dos años mejoró considerablemente la calidad del agua, lo que se tradujo en una recuperación incipiente de la pesca local. No obstante, en su momento se cuestionó el proyecto, aseverando que la planta por sí sola era insuficiente para rescatar al Xolotlán, puesto que las aguas residuales de los barrios y asentamientos seguían vertiéndose en el lago.
2021 al presente
El Lago de Managua tenía un 40 por ciento de sus aguas sin tratar y en 2020 se gestionaron nuevos recursos. En 2021, la Asamblea aprobó un préstamo de 18 millones de euros del KfW (Banco de Desarrollo de Alemania) para la Fase 1 del Programa de Saneamiento Ribera Sur, ejecutado por Enacal. El plan beneficia a Managua, Tipitapa y Ciudad Sandino, e incluye 12 pozos en Tisma para reforzar el abasto en Tipitapa, la ampliación de la planta de tratamiento de Managua y la expansión del alcantarillado en Ciudad Sandino, con una nueva planta de tratamiento y 7,000 conexiones adicionales. La ejecución se programó a cuatro años.
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En 2023, el BCIE aprobó 151.4 millones de dólares para la Fase 2, que proyecta, a 2033, dotar de alcantarillado y tratamiento a 430,000 personas más mediante tres nuevas plantas, 253.5 kilómetros de colectores y 18,716 conexiones.
Proyectos complementarios
En paralelo a la planta principal se ejecutaron proyectos complementarios de saneamiento, tanto de aguas residuales en áreas periféricas como de residuos sólidos que afectaban el lago.
Por ejemplo, el Proyecto de Agua y Saneamiento de Managua, con un préstamo del Banco Mundial y fondos locales por 40 millones de dólares. También se realizó el cierre del vertedero La Chureca en 2013.
Efectos persisten
Pese a los avances de los últimos años, ambientalistas consultados bajo anonimato advierten que el Lago Xolotlán sigue “excesivamente contaminado”. Al menos un 40 por ciento de las aguas residuales de Managua continúan sin tratamiento y llegan al lago, mientras las lluvias arrastran basura, pesticidas y químicos industriales desde la cuenca sur, provocando procesos de eutrofización.
El fondo del lago conserva décadas de sedimentos tóxicos, incluido mercurio de antiguas industrias como Pennwalt, lo que ha reducido su profundidad y, cuando los vientos agitan esos lodos, el agua adquiere un color verdoso y mal olor, evidenciando que la contaminación histórica permanece activa.
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Un especialista consultado por LA PRENSA alertó además sobre la conexión hidrológica con el Lago Cocibolca, ya que el Xolotlán drena hacia él por el río Tipitapa y mediante filtraciones subterráneas.
“Esa comunicación podría trasladar contaminantes a la principal reserva de agua dulce del país, motivo por el cual el saneamiento del Lago de Managua es considerado una urgencia ambiental estratégica”, refirió.