Dictadura con la soga al cuello

Escuchá esta nota
0:00 / 0:00
1.0x

Lista de reproducción

  • No hay más artículos para escuchar

La dictadura dinástica Ortega-Murillo literalmente se ha puesto la soga al cuello con las constantes y graves violaciones a los derechos humanos que hasta ahora aparentemente no le habían reportado graves consecuencias a la economía; pero sin darse cuenta, ni medir las consecuencias, se fueron apretando la soga. 

Así parece ser el futuro, luego que la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR) emitiera el pasado 20 de octubre un contundente informe en que basado en las violaciones a los derechos humanos que contravienen la Sección 301 de la Ley de Comercio recomienda al ejecutivo la suspensión de Nicaragua del Tratado de Libre Comercio de Republica Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos, conocido como DR-Cafta y la aplicación de hasta un 100 por ciento de tarifas a todas las importaciones de Nicaragua. 

El informe menciona que la dictadura violó abiertamente obligaciones internacionales bajo la Carta de las Naciones Unidas, la Convención Americana sobre Derechos Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y la propia Constitución nicaragüense y establece un período hasta el 19 de noviembre para que las partes interesadas, ya sea a favor o en contra de estas propuestas, expongan sus consideraciones, antes de que el presidente Trump tome una decisión definitiva. 

El argumento de la USTR es que toda esta larga lista de violaciones a los derechos humanos, empresariales, laborales y gremiales de los nicaragüenses, particularmente después de la crisis del 2018, afectan negativamente el intercambio comercial con los Estados Unidos, país con el que Nicaragua es el único país centroamericano que tiene un superávit comercial. 

Analistas económicos pronostican que de aplicarse estas dos medidas, el impacto en la economía nicaragüense sería desastroso, particularmente en el régimen de Zona Franca, textiles, carne, azúcar y café, produciendo un mayor desempleo, el que a su vez mermará el consumo y producirá una recesión económica. 

A pesar del publicitado tratado de libre comercio con China, las exportaciones nicaragüenses tienen como principal destino el mercado de los Estados Unidos, cobijadas bajo el régimen favorable de libre comercio del DR-Cafta. Reemplazar este mercado de la noche a la mañana, no es viable. 

El economista, exviceministro de Finanzas y político desterrado, Juan Sebastián Chamorro, considera que las conclusiones a las que llegó la USTR en su investigación —que inició en el gobierno de Biden– al ratificar las violaciones a los derechos laborales, humanos y al Estado de derecho por parte de la dictadura Ortega-Murillo, se suman a las que han presentado en reiteradas ocasiones el Grupo de Expertos en Derechos Humanos en Nicaragua (GHREN), la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Derechos Humanos y la Organización Mundial del Trabajo (OIT). 

¿Qué escenarios podemos esperar después de este informe preliminar de la USRT? 

En primer lugar, no creo posible que en la actual administración estadounidense una oficina tenga semejante nivel de independencia, como para proponer medidas tan drásticas sin consultas previas al más alto nivel dentro del Ejecutivo, ya sea el Departamento de Estado (Marco Rubio) o al mismo presidente de los Estados Unidos. Aquí hay “compadre hablado” y la señal es clara: apretar al máximo para dejar abierta la carta de negociación. 

Pero, ¿qué podrá negociar la dictadura totalitaria Ortega-Murillo para salvar la economía nacional y evitar el flagelo de las consecuencias que indudablemente pagará el pueblo nicaragüense? 

¿Revertirán su deriva totalitaria? ¿Le devolverán la personería a miles de organizaciones gremiales que confiscaron? ¿Liberarán a los presos políticos? ¿Respetarán los derechos humanos? ¿Regresarán los sacerdotes y políticos desterrados? 

La respuesta es evidente: No. Entonces, las consecuencias también lo serán y la responsabilidad recaerá exclusivamente en los que han provocado que lleguemos a este punto, en nadie más y algún día el pueblo nicaragüense empobrecido, les pasará la factura. 

Ni el comercio con China, país con el que privilegian sus relaciones económicas y políticas, los podrá salvar de la debacle económica que se avecina y cuya responsabilidad recae exclusivamente en ellos. 

El autor es periodista, político y escritor nicaragüense, ex preso político desterrado y autor del libro testimonial “Destinos heredados” y “Un cauce hacia la democracia”. Fue codirector de LA PRENSA de 1981 a 1984. 

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí