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Hasta hace 10 años, Rodni Nelson no sabía lo que era el fisicoculturismo porque en su natal Little Corn Island se desconocen este tipo de deportes. Lo descubrió casi por accidente cuando tenía 18 años y se metió a un gimnasio en Managua porque quería mejorar su físico.
Ahora, con 29 años, Rodni Nelson se convirtió en el único fisicoculturista profesional de Nicaragua. Lo consiguió en septiembre tras ganar el Míster Olimpia amateur en República Dominicana. Este es el mayor evento mundial de fisicoculturismo que existe en el mundo y en el que compiten los más grandes atletas del planeta.
Rodni ahora busca clasificarse al Míster Olimpia profesional y ser el primer nicaragüense que lleve la bandera azul y blanco a ese escenario. Pero a él no le basta solo con competir. “Yo en el primer año creo que puedo quedar en un top 10 y luego ir subiendo al top 3 hasta ser el campeón”, comenta.

Para clasificarse tiene que ganar un evento profesional en los próximos seis meses. Aún no sabe en cuál competirá porque el anuncio oficial de estos eventos se hará en diciembre, pero cree que será uno previsto a realizarse en Dubai en el primer trimestre del 2026.
El lugar es lo de menos para él. Se siente confiado en que clasificará. “Estoy muy seguro de que lo conseguiremos por todo el entrenamiento que estamos haciendo”, insiste.
Piedras en el barco
La vida que Rodni tenía en Little Corn Island era muy diferente a la de ahora. Recuerda que en esa isla del Caribe sur nicaragüense no había muchas oportunidades, pero desde jovencito, sus padres lo instruyeron para que estudiara, terminara su bachillerato y que aprendiera a valerse por sí mismo.
De adolescente, allá por 2010 cuando ya tenía 14 años, Rodni se iba al puerto de la isla para trabajar descargando piedras canteras, piedrines, madera y otros materiales de construcción que llevaban los barcos. Le pagaban entre 10 y 20 córdobas.
Al terminar su bachillerato, él estaba seguro de que quería mudarse a la capital. “Allá no había muchas oportunidades, así que me vine a Managua a trabajar en un call center”, relata.
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Para entonces, ya en el año 2014, Rodni era un joven de 18 años bastante delgado. Eso le generaba inseguridades y sentía la necesidad de verse bien, así que se metió a un gimnasio llamado Steel Arm. En tan solo tres meses su cuerpo cambió mucho haciendo rutinas sencillas, así que el dueño del lugar, Enoc Rayo, le propuso al joven que compitiera en fisicoculturismo.
“¿Y qué es eso?”, respondió Rodni, quien nunca había escuchado de este deporte. Al inicio no estaba muy convencido, pero Rayo lo motivó y le dijo que lo iba a apoyar en todo lo que necesitara, incluso ya no le cobraría la mensualidad del gimnasio. Rodni aceptó.
Pocos meses después, el joven participó en varias competencias nacionales. En las primeras dos quedó en el top 3, y luego empezó a ganar donde fuera que se presentara. “Comencé a arrasar a nivel nacional. No me quedaba más nadie a quien ganarle aquí en Nicaragua”, recuerda.
Así se fue haciendo conocido en el mundo del fisicoculturismo nicaragüense y luego, decidió ir a competir a nivel internacional. La primera vez fue en 2020, poco antes de la pandemia. Fue a Río de Janeiro, Brasil y ganó el primer lugar en su categoría representando a Nicaragua. Lo mismo consiguió en 2021 y después repitió en Colombia en 2022 y 2023.

Sin embargo, a pesar de su destacada participación a nivel nacional e internacional, Rodni seguía siendo amateur. Fue hasta el 21 de septiembre de este año, tras ganar el Míster Olimpia amateur en República Dominicana, que finalmente fue reconocido como profesional y “campeón de campeones” por la Federación Internacional de Fisicoculturismo (IFBB). “El juez me dijo que me esperaba en el Míster Olympia de octubre de 2026”.
Sacrificio y esfuerzo
Cuando llegó a Managua en 2014, a Rodni le chocó el ritmo de vida de la capital. “Una prima me enseñó a andar en los buses y aquí la canasta básica siempre se va poniendo más cara. En Little Corn Island yo me iba donde alguien y le pedía un pescado y ya comía, pero aquí ¿quién te va a dar un pescado?”
Al inicio se le dificultó encontrar trabajo en un call center porque él habla inglés criollo, y en estas empresas exigen el inglés americano, así que se puso a estudiarlo por su cuenta y a mejorar su pronunciación. Así consiguió su primer empleo.
Luego, al entrar al mundo del fisicoculturismo, Rodni se dio cuenta que era mucho más que levantar pesas para mantener sus músculos definidos. Debía consumir suplementos y mantener una estricta dieta para reducir sus niveles de grasa. “Yo no sabía nada de eso y aunque no parezca, ese ritmo de vida es bastante caro”, detalla.
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Para poder comprar sus suplementos y mantener su dieta, Rodni trabajaba hasta 13 horas en el call center. “Hacía 9 horas, que eran las de trabajo normal y después hacía 3 o 4 horas extras diario. Todo eso era difícil porque también la canasta básica comenzó a subir y la vida de un culturista está alrededor de su dieta y su suplementación”.
Había ocasiones en que el joven sólo dormía cuatro horas al día porque debía trabajar, además de entrenar. Algunos amigos y personas cercanas le decían que lo dejara, que se estaba desgastando y que podía tener una vida más relajada. Pero jamás les hizo caso porque ya le había tomado gusto al deporte y soñaba con convertirse en un atleta destacado.
“Al final todo esto es de disciplina y sacrificio”, señala.

Quienes sí lo han apoyado desde un inicio han sido sus padres. En 2020, cuando Rodni fue a competir a Brasil por primera vez, tuvo que renunciar al call center donde trabajaba porque no le dieron el permiso para ausentarse los días en que estaría fuera del país.
Su liquidación solamente le permitió pagarse sus suplementos y toda la preparación para ese evento, y cuando se percató ya no tenía dinero para comprar el boleto de avión ni otras necesidades del viaje. “Mi papá con mucho esfuerzo me dio el dinero para que viajara. ‘Ve y gana’, me dijo. Y gané por él”.
En 2022, Rodni dejó de trabajar en call center porque consiguió una certificación internacional como entrenador personal y su cartera de clientes le permite vivir solamente de eso.
Por ahora, el joven está enfocado en clasificar al Míster Olimpia del próximo año y mientras tanto, se prepara para inaugurar su propio gimnasio en los próximos meses. “Mi objetivo con esto es ayudarle a más personas y jóvenes talentos que así como yo se esfuerzan para salir adelante y a veces necesitan que alguien les tienda una mano”, comenta.
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