Entregando el país por cuentos chinos 

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Los codictadores están enfrascados en entregar concesiones mineras de tierras nacionales en reservas protegidas como Bosawas e Indio Maíz a oscuras empresas chinas que se han llevado ya 43 concesiones mineras que equivalen a 6,600.06 kilómetros cuadrados.  

Para ilustración, a manera de comparación, la extensión de la totalidad de las concesiones chinas otorgadas por 25 años equivale al 80 por ciento de la extensión del Lago de Nicaragua que tiene 8,264 kilómetros cuadrados. 

Según una investigación del Diario LA PRENSA realizada en base a las ediciones del diario oficial La Gaceta entre enero de 2022 y el 10 de octubre de 2025, 43 concesiones mineras. Ocho empresas chinas recibieron de parte del Ministerio de Energía y Minas concesiones equivalentes a 6,600.06 kilómetros cuadrados, área que equivale al 5.06 por ciento de los 130,373 kilómetros cuadrados que es la totalidad de la extensión territorial de Nicaragua, o el 80 por ciento de la superficie del Lago Cocibolca. 

Según investigó el diario con base a los informes oficiales del Banco Central de Nicaragua las inversiones chinas apenas reportan 29 millones de dólares de los $818.7 millones de Inversión Extranjera Directa neta (IED), o sea que los chinos se han “ganado” concesiones valiosas del territorio nacional en base a puros “cuentos chinos”. 

El mayor de los “cuentos chinos” fue el del “Gran Canal Interoceánico” cuando en el 2014 Ortega hipotecó la soberanía nacional a un oscuro empresario chino llamado Wang Jing a cambio de nada, sobre una amplia franja de tierra a lo largo de 278 kilómetros que supuestamente tendría el canal.  

Otro cuento chino más reciente es el del Aeropuerto Internacional de Punta Huete cuya construcción anunciada hace más de un año aún no arranca, a pesar de que el Nicaragua pagó por adelantado más de 100 millones de dólares de los 500 que costaría la mega obra y que supuestamente financiaría a intereses comerciales el país asiático. 

Según el ambientalista Amaru Ruiz, director de la Fundación del Río, en una reciente entrevista al medio Confidencial, ninguna de las empresas chinas a las que le ha sido otorgada una concesión minera durante los últimos dos años cotiza en la bolsa de valores de China, todas son relativamente nuevas y su finalidad es la “intermediación”, un esquema similar al de la concesión del “Gran Canal Interoceánico” a la empresa de maletín Grupo HKND fundada por Wang Jing en las Islas Caimán.  

O sea que los “inversionistas” son en realidad intermediarios y procuran vender estas concesiones mineras a empresas chinas serias con el fin de ganarse rápidamente jugosas comisiones, sin tener que invertir sustancialmente en la operación minera. 

Con el precio del oro a $4,121.30 dólares la onza troy y en ascenso, es de esperar que los intermediarios chinos coloquen las concesiones al mejor postor y venga una depredación masiva de nuestros bosques en las áreas protegidas y en los territorios indígenas, con la consecuente degradación ambiental, una nueva herencia nefasta que nos dejará la dictadura en su afán servil de complacer a los nuevos colonos chinos. 

Dos empresas chinas Thomas Metal y Zhong Fu Development concentran el 65 por ciento de todas las concesiones otorgadas, lo que deja mucho que desear en cuanto a la transparencia de las mismas y según Amaru Ruiz, son empresas muy nuevas y con poca experiencia en el manejo de una concesión minera y no cotizan en la Bolsa de Beijing.  

Por tanto, sostiene Ruiz, “se está usando el mismo esquema del canal interoceánico, empresas subsidiarias que se reinventan, que se constituyeron recientemente y no hay muchos datos sobre su capacidad, ni mucho menos de responsabilidad ambiental”. 

Lamentablemente creo que en este caso de la minería extractiva el cuento chino se hará realidad y no será como el del Canal Interoceánico, porque el premio mayor está a la vista, el oro que buscaban los conquistadores (ahora los neocolonialistas chinos). 

A diferencia del Gran Canal Interoceánico, el riesgo es poco en la minería y la inversión no es extraordinaria, aunque sí lo es y lo será el costo para el país, que perderá sus tesoros ambientales en la medida que avance el proceso de desertificación.  

El autor es periodista, político y escritor nicaragüense, ex preso político desterrado y autor del libro testimonial “Destinos heredados” y “Un cauce hacia la democracia”. Fue codirector de LA PRENSA de 1981 a 1984. 

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