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Mientras el régimen de Daniel Ortega mantiene metas económicas optimistas, la gran mayoría de los nicaragüenses es pesimista sobre el futuro del país y casi la mitad quiere emigrar a Estados Unidos, pese a las duras políticas migratorias que ha impuesto el gobierno de Donald Trump.
El Banco Central de Nicaragua (BCN) informó que espera que la economía crezca este año entre 3 y 4 por ciento, con una tasa de desempleo de entre 3 y 3.5 por ciento, según una actualización de sus proyecciones económicas donde mantuvo sus previsiones. En paralelo, prevé que la inflación oscile entre 2 y 3 por ciento.
La Fundación Sin Límites en su último reporte indicó que con base en los datos oficiales prevé que la economía cierre con un crecimiento desacelerado de 2.1 por ciento, lo que representa una reducción con respecto al 3.6 por ciento del año pasado. Esto se debe a «una contracción en el consumo, en las inversiones y en el gasto del Gobierno; además de un mayor crecimiento de las importaciones en comparación con las exportaciones».
Y mientras el régimen de Ortega asegura que espera crecimiento económico y baja tasa de desempleo, una gran parte de los nicaragüenses quiere irse del país. Una encuesta realizada por el organismo Hagamos Democracia indica que 64.5 por ciento de los encuestados expresó que, de ser posible, dejaría el país, mientras que un 35.5 por ciento afirmó que no migraría.
Las razones de la migración
¿Por qué se quieren ir los nicaragüenses del país? El 51.12 por ciento lo atribuye a la crisis económica, mientras que un 44.4 por ciento a la desesperanza ante la falta de solución a la crisis política. Además, un 4.1 por ciento expresó que migraría debido al acoso y la intimidación.
El 47.29 por ciento de los encuestados dijo que si tuvieran la oportunidad de irse lo harían hacia Estados Unidos; seguido de España con 31.01 por ciento; después Costa Rica con 17.05 por ciento; y finalmente a Canadá, con un 1.94 por ciento.
Y aunque en los nicas existen las ganas de emigrar hacia Estados Unidos, lo cierto es que una minoría lo está haciendo. El informe de coyuntura de la Fundación Sin Límites indica que durante los primeros cinco meses de 2025 se registraron apenas 812 encuentros irregulares de nicaragüenses en la frontera sur de Estados Unidos. Solo en mayo capturaron a 129 nicas, lo que representa una reducción del 98.1 por ciento en comparación con mayo del 2024, según datos del Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos.
La Fundación Sin Límite advierte que la cancelación del parole humanitario y el TPS a nicas en Estados Unidos «podrían tener importantes repercusiones económicas y sociales. Entre estas repercusiones están una posible reducción de las remesas, un aumento del desempleo y una mayor presión sobre el costo de vida, en un contexto ya marcado por alta informalidad y fragilidad económica».
Por su parte, la organización Hagamos Democracia dijo que «la crisis política y de derechos humanos, derivada del régimen totalitario del actual gobierno, es el problema estructural que define un futuro incierto para el país. Sin embargo, en el ámbito individual, la razón inmediata y determinante para salir de Nicaragua es la falta de condiciones económicas para sobrevivir. Ambas crisis, la política y la económica, continúan siendo las principales preocupaciones de los ciudadanos y refuerzan la sensación generalizada de que en Nicaragua no hay perspectivas de prosperidad ni bienestar a futuro».
Crece dependencia de las remesas
Y mientras se mantiene alto el deseo de los nicaragüenses de irse del país, también la dependencia de las remesas se mantiene elevada. Según los resultados de la encuesta de Hagamos Democracia, el 44.33 por ciento de los consultados dijo que recibía estos flujos, mientras que el 55.8 por ciento indicó que no.
Del total de remesas recibidas, el 57.3 por ciento proviene de Estados Unidos; el 20.8 por ciento de España; el 18.5 por ciento de Costa Rica; y el 3.4 por ciento de otro país. «Estos datos coinciden con las cifras oficiales proporcionadas por el Banco Central de Nicaragua en el cierre de 2024, donde se indica que las remesas ascendieron a 5,243 millones de dólares en ese período, con estos tres países como las principales fuentes de envío. Además, las remesas representan una parte significativa de la recaudación fiscal del Estado», indica el reporte.
Inclusive «el impacto de las remesas en la economía nacional es tan significativo que, sin ellas, el crecimiento económico podría ser negativo. En comparación con el cierre de 2023, el flujo de remesas ha aumentado aproximadamente un 12.5 por ciento al finalizar 2024. Mientras que en 2023 el país recibió 4,660.1 millones de dólares, en 2024 la cifra se elevó a 5,243 millones, es decir, un incremento de 582.9 millones de dólares, estableciendo un récord histórico en la recepción de remesas», detalló.
Y agrega: «Es importante destacar que Nicaragua se está volviendo cada vez más dependiente de las remesas, las cuales constituyen una prioridad para los migrantes y un sostén fundamental para sus familias dentro del país. Sin embargo, este fenómeno también beneficia al Gobierno, ya que contribuye a la sostenibilidad macroeconómica y fortalece el colchón financiero del Estado, reflejado en el aumento de las reservas internacionales del Banco Central».
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Flujos mejoran cifras macroeconómicas
De hecho, el Banco Central en su reciente publicación sobre las perspectivas económicas al cierre de este año, indicó que espera que el superávit de cuenta corriente de la balanza de pagos se ubique en un rango de proyección de 5.5 – 6.5 por ciento del Producto Interno Bruto, más que el rango de 4.5 y 5.5 por ciento de lo proyectado en julio. «Esta revisión de la proyección del superávit de cuenta corriente está sustentada por una parte en la evolución de las exportaciones y otros flujos externos a julio de 2025 y, por otra parte, en las perspectivas positivas del comercio exterior para el resto del año», esto incluye las remesas.
Cabe mencionar que la dictadura mantiene sin actualizar desde abril de este año la evolución de las remesas, en medio de pérdida de beneficios migratorios de nicaragüenses en Estados Unidos, lo que se espera impacte al país. Hasta ahora las remesas han sido un salvavidas para el régimen de Ortega.
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