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Una larga agonía vivió el nicaragüense Franklin de Jesús Figueroa Pastrana, de 43 años —originario del municipio de San Juan del Río Coco, en Madriz— luego que el pasado 20 de septiembre sufriera un derrame cerebral que lo dejó en coma por 11 días en un hospital en Estados Unidos.
Figueroa era el mayor de nueve hermanos y padre de dos niños de 6 y 14 años. El nicaragüense falleció el miércoles 1 de octubre a las 7:00 de la mañana (hora Nicaragua), tras ser desconectado de la máquina que aún lo tenía con vida. Los médicos dijeron que no había nada que hacer por él luego de ser declarado con muerte cerebral.
Isabela Aguilar Pastrana, de 39 años, hermana del nicaragüense fallecido, dijo a LA PRENSA que Franklin había llegado a su casa en Florida, después de una larga jornada de trabajo. No estaba solo porque lo esperaba su hijo de 14 años y su hermana Mayerling Marbelis Aguilar Pastrana. Platicaron y se tomó una taza de café, luego decidió ir a ducharse.

Al salir del baño se sintió un tanto mareado y de repente cayó al suelo. El adolescente salió en su auxilio y llamó a su tía. Después de varios intentos, lograron levantarlo del suelo y trasladarlo hasta su habitación, cuando aún podía hablar.
Según su familia, lo último que alcanzó a decir era que no sentía uno de sus brazos, ni sus piernas. «Pidió que no lo dejaran solo, que le pusieran las taloneras, y ya las tenía puestas, y que un lado de su cuerpo lo tenía inmóvil, después de eso empezó a convulsionar», recuerda Isabela.
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De inmediato Mayerling llamó a la ambulancia y lo trasladaron al Hospital de Jacksonville, en Florida, donde tuvieron que intubarlo tras sufrir un derrame cerebral. «Así estuvo por varios días, los doctores lo operaron y salió bien, pero a las horas lo declararon con muerte cerebral y que ya no había nada que hacer. Era hora de que tomáramos una decisión, si desconectarlo o no, entonces lo hicieron al siguiente día», sostuvo con voz entrecortada.
Cuatro años viviendo en Estados Unidos
Franklin había migrado a Estados Unidos desde el 5 de marzo de 2021 con el afán de trabajar y ayudar a su pequeña familia con la construcción de su vivienda. Antes de atravesar el éxodo migratorio, el nicaragüense estuvo internado en el hospital de El Jícaro, en Nueva Segovia, por problemas en la vista y constantes dolores de cabeza.
«Le detectaron problemas en la presión y le enviaron medicación, pero desde que se fue de Nicaragua abandonó la medicación. Muchas veces nos decía que le dolía la cabeza y le ardían los ojos, pero hasta ahí», explica Isabela.
En sus planes, el nicaragüense anhelaba volver a su patria para terminar la obra de su casa y levantar un negocio de venta de verduras. El 30 de octubre tenía una cita en la Corte para determinar su permanencia en el país norteamericano.

Su familia ahora lo recuerda como un hombre trabajador, alegre y humilde, pero sobre todo muy cercano a sus ocho hermanos. Haber estudiado solamente hasta tercer grado de primaria no le impidió creer en las posibilidades de construir un futuro mejor para él y su familia con su trabajo como albañil y mecánico.
«Yo como hermana lo recuerdo como un hombre feliz, amoroso, siempre nos mostró cariño cada vez que nos mandaba mensaje nos decía que nos quería mucho», describe.
Piden ayuda para repatriar el cuerpo a Nicaragua
Franklin y su familia son de escasos recursos económicos. Con lo que ganaba en Estados Unidos apenas alcanzaba para ayudar a sus parientes en Nicaragua. Isabela apela a la buena voluntad de quienes desean colaborar para lograr la repatriación del cuerpo de su hermano y darle cristiana sepultura en su pueblo natal.
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Entre los gastos hospitalarios y de repatriación con la funeraria, el monto a pagar asciende a unos 25 mil dólares, con lo cual la familia no cuenta en estos momentos debido a su carente situación económica.
«Por eso ahora estamos pidiendo apoyo a Nicaragua y las otras naciones porque queremos traer de regreso a mi hermano», solicitó la desesperada hermana.
Si en sus posibilidades está ayudar a esta familia, puede hacerlo a través de la cuenta en dólares Lafise 132233166, a nombre de Jefrin Joel Vázquez Aguilar. O bien, puede hacer llegar su donativo a la cuenta de Bank of América 898109887417, a nombre de Mayerling Aguilar Pastrana.