Tal como lo advirtieron los economistas, la decisión del Banco Central de Nicaragua (BCN), de reducir el uso del dólar, obligando a los agentes económicos a cobrar en córdobas todos los bienes y servicios que ofrecen, no provocó mayor impacto durante el primer semestre de su aplicación. Los depósitos bancarios y la cartera de crédito siguen dominados por la moneda extranjera, demostrando que la desconfianza en el córdoba provoca que la economía nicaragüense siga altamente dolarizada.
A criterio de especialistas el recuerdo de las devaluaciones y la hiperinflación que caracterizó el primer gobierno de Daniel Ortega en los años 80, pesan en la memoria de los nicaragüenses. Eso no les permiten confiar en el córdoba.
Bienes y servicios en córdobas
En noviembre del año pasado el BCN dispuso que desde el 1 de enero de 2025 todos los cobros de bienes y servicios se liquidaran en córdobas. Incluso, orientó a las entidades que emiten tarjetas de crédito, tarjetas de débito y otras tarjetas de pago, procesadores de pagos con tarjetas, bancos adquirentes y agregadores de pagos que operan en el país, que debían hacer el cobro en córdobas, aún cuando estos medios de pago estuvieran denominados en moneda extranjera.
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Advirtieron que no se reduciría el uso del dólar
El máximo emisor bancario explicó a través de un comunicado que «solamente cuando las transacciones con tarjetas se realicen fuera del territorio nacional o en comercios en línea no domiciliados en el país, se cargaran en la moneda extranjera correspondiente y se reflejarán en dólares; y su pago se realizará en córdobas o en dólares, según la preferencia del cliente».
Tras el anuncio los especialistas explicaron que la disposición del BCN implicaba programar todos los Point of sale (POS, por sus siglas en inglés), utilizados en el país, para que a partir de la fecha indicada cobraran sólo en córdobas. Estos aparatos son el canal que utilizan los emisores de tarjetas de débito y crédito para realizar las transacciones.
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Advirtieron que aunque la medida pretendía reducir el uso del dólar para fortalecer la moneda local, eso no se lograría a través de un decreto; y que el creciente flujo de remesas que llegan en dólares del exterior, también dificultarían reducir el uso del dólar.

Depósitos en dólar rondan el 70 % del total
El año pasado Nicaragua recibió 5,243 millones de dólares en remesas, monto que representó alrededor del 26 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). Este año según cálculos extraoficiales, durante el primer semestre los nicaragüenses que están en el exterior enviaron unos 3,000 millones de dólares en remesas. Pero la cifra no se ha confirmado porque, desde abril el BCN no publica estos reportes.
Seis meses después de la entrada en vigencia la orden de liquidar todos los bienes y servicios en córdobas, las estadísticas demuestran que la medida no provocó mayores cambios. Los depósitos bancarios y la cartera de crédito siguen dominados por el dólar.
Los reportes de la Superintendencia de Bancos y otras Instituciones Financieras (Siboif) indican que al cierre del primer semestre de este año, los depósitos bancarios en córdobas totalizaron 85,923 millones. Monto que al cambio oficial equivale a 2,346 millones de dólares; cifra que representa el 33 por ciento del total; ya que los depósitos en dólares alcanzaron 4,703 millones, que representaron el 67 por ciento del total.
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BCN consiguió cambios leves
Estas cifras reflejan que la medida ordenada por el BCN no provocó mayor cambio en la proporción de depósitos bancarios en moneda extranjera. Al cierre de junio del año pasado, los bancos tenían 70,673 millones de córdobas en depósitos, monto equivalente a 1,929 millones de dólares, que representaban el 30 por ciento del total.
En el mismo periodo, los depósitos en moneda extranjera ascendían a 4,382 millones, es decir, el 70 por ciento del total.
Esto implica que en el primer semestre de este año hubo un retroceso de apenas, tres puntos porcentuales en el porcentaje de participación del dólar la estructura de los depósitos del público dentro del sistema financiero nacional.
Mayoría de créditos en dólares
La cartera de crédito mostró una tendencia todavía más marcada por el dominio del dólar. Según los reportes de la Siboif al cierre de junio de este año la cartera total de créditos en córdobas era de 26,334 millones. Al cambio oficial equivalen a 719 millones de dólares y representan el 12 por ciento del total; ya que la cartera en dólares era de 5,346 millones que equivalen al 88 por ciento del total.
El movimiento de la proporción con respecto al año pasado también fue leve, ya que durante el primer semestre del año el porcentaje de esta retrocedió solamente en cuatro puntos porcentuales con respecto al mismo periodo del año pasado.
Al cierre de junio de 2024 la cartera de crédito en moneda nacional representó el 8 por ciento del total. El restante 92 por ciento estuvo representado por la cartera de crédito en dólares.
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Confianza del córdoba no se consigue por decreto
Para Enrique Sáenz, economista y exdiputado opositor desterrado, estos datos indican que Nicaragua sigue siendo una economía dolarizada y lo seguirá mientras prevalezcan las condiciones políticas, sociales y microeconómicas. «La confianza en el valor y la estabilidad del córdoba no se construye por decreto o con amenazas y medidas de coerción. La gente cuida su dinero y quiere tener seguridad en la preservación de su valor», señala Sáenz.
Añade que «en la memoria de los nicaragüenses todavía están la inflación y las devaluaciones (que caracterizaron el primer gobierno de Daniel Ortega en los años 80). Pero además de la memoria, por mucho empeño que pongan las vocerías de la dictadura Ortega Murillo, la gente no les cree y por lo que se ve, ni siquiera los mismos seguidores del régimen».
Saénz considera que mientras persistan las confiscaciones, la falta de seguridad jurídica, el aislamiento internacional, la corrupción, los encarcelamientos arbitrarios, e incluso la persecución política que ahora también afecta a los propios, lo que la gente percibe es que tampoco hay seguridad política. Además, la gente ahora vive informada «sobre la borrascosa atmósfera internacional» y sabe que en cualquier momento eso puede repercutir en la economía nacional.
Además, los nicaragüenses también perciben la precariedad de las condiciones sociales: el subempleo, la informalidad laboral, los despidos. «Por tal razón la propaganda sobre la presunta bonanza económica de Nicaragua, tampoco es creíble para la gente que prefiere tener su dinerito seguro; y esa seguridad, por ahora se las sigue dando el dólar y no el córdoba», finaliza Saénz.