La Asamblea General de la ONU

El miércoles recién pasado se inauguró la 80 Asamblea General de la ONU, en su sede de New York, donde 193 Estados miembros discuten y adoptan políticas sobre cuestiones internacionales. Esta Asamblea es el principal órgano deliberativo de las Naciones Unidas donde todos los Estados miembros tienen igualdad de representación, y se reúne anualmente en sesiones ordinarias de septiembre a diciembre y posteriormente si fuere necesario. Tiene su sede permanente en New York.

Durante estas sesiones se abordan temas de importancia global y se adoptan resoluciones que afectan a la comunidad internacional. Cada Estado tiene un voto, lo que supuestamente garantiza la igualdad en la toma de decisiones. Pero esto no es cierto, ya que como veremos, porque en el Consejo de Seguridad que es una de las instituciones que componen la ONU, cinco Estados tienen poder de veto. Esto significa que si una resolución es llevada al Consejo cualquiera de los miembros permanentes del mismo, China, Rusia, Francia, EE. UU. y Reino Unido, usa su derecho de veto, la resolución sometida a su decisión carece de cualquier efecto. Esto, a la vista de todos los miembros es una desigualdad que debe ser corregida. Estos cinco miembros impusieron este sistema ya que fueron los ganadores de la Segunda Guerra Mundial.

Por tanto la ONU, formada por otras instituciones como el Consejo de Derechos Humanos, la Corte Penal Internacional, la FAO, la Unesco entre otras, con la consigna del debate es “Mejor juntos: más de 80 años al servicio de la paz, el desarrollo y los derechos humanos”, aunque así parezca carece a mi juicio de auténtica veracidad porque el tema al que he aludido del Consejo de Seguridad, lo desvirtúa y le quita credibilidad.

Los temas actuales que se están tratando, críticos todos ellos como la crisis humanitaria de Gaza, la guerra invasiva de Rusia contra Ucrania, el cambio climático, la igualdad de género y la inteligencia artificial. En este periodo de sesiones la Asamblea actual se enfrenta a desafíos contemporáneos, como el reconocimiento del Estado Palestino que ha ganado apoyo evidentemente debido a que los Estados que apoyan ese reconocimiento están ganando la batalla de la narrativa y son en su mayoría Estados de ideología izquierdista e islamistas.

Vamos a hablar un poco lo que son las tradiciones y procedimientos que son parte de las Asambleas generales. Tradicionalmente el primer país en intervenir es Brasil, seguido del líder del país anfitrión, que es Estados Unidos y luego por sorteo siguen los otros países miembros y normalmente asisten en representación de sus países en primer término el jefe del Estado, seguidos de los primeros ministros, de los ministros de Asuntos Exteriores y en su caso en ausencia de los anteriores hace uso de la palabra el Embajador permanente en los casos explicados anteriormente. El turno de palabra se concede por quince minutos, pero han habido casos en los que los intervinientes en sus calidades respectivas han usado de la palabra excediéndose del tiempo, como Fidel Castro, que en su momento habló durante 4 horas y así algunos otros casos habidos a los largo de sus 80 años.

Para muchos analistas la ONU es hasta cierto punto un elefante blanco, pero aún en ese caso debe de existir, pero tiene que cambiar su Carta Constitutiva, sobre todo en la necesaria reforma del Consejo de Seguridad, tal como lo expliqué en párrafos más arriba, pero aún de momento con todos esos defectos debe existir, aunque es difícil que los países que no solo son miembros del Consejo acepten una modificación de esa falsa igualdad. También hay que tener en cuenta que, por ejemplo, aunque reconozca al Estado Palestino que cuenta quizás con la mayoría del voto de los asistentes, será solo simbólico, dado que Israel cuenta con su aliado más poderoso que son los EE.UU., que seguramente votarán en contra de cualquier resolución que reconozca el Estado Palestino, pues usarían su veto y hasta allí llegó el tema aún en el caso de se reconozca necesariamente la existencia de dos Estados, el israelí y el palestino.

Muchos Estados de Europa, África, América, Oceanía y Asia respaldan el reconocimiento de los dos Estados, pero mientras Hamás siga existiendo con el recuerdo de su masacre a Israel efectuado el siete de octubre de 2023, en los que mató a 1.195 personas y secuestró a 251 más, de las cuales muchos han muerto en los túneles que Hamás tenía una red de ellos bajo el suelo de Gaza, el conflicto para Israel no habrá terminado.

En esta Asamblea ya han tomado la palabra, líderes como Inazio Lula da Silva, Felipe VI, rey de España; Volodímir Zelenski, presidente de Ucrania; el presidente de los EE.UU., Donald Trump, quien hizo un parlamento en el que atacó el funcionamiento de la ONU y como anécdota al llegar a la sede de la ONU, la escalera mecánica que lo subía se paralizó y escapó de caer y el teleprompter no funcionó, y sobre todo pronunció un discurso a su manera, explosivo y atacando la burocracia y que en vez de parar conflictos, solo hace pronunciamientos ligeros y vacíos de contenido. En cierto modo las palabras de Trump cuestionan la eficacia de la ONU, porque se supone que el organismo mundial debe detener las invasiones y no crearlas ni financiarlas. Así mismo reservó sus mayores críticas para sus aliados europeos, atacando al continente por invertir en energías renovables y abrir sus fronteras a la migración.

Para Trump, Europa está en serios problemas, como por ejemplo ha sido invadida por una fuerza de inmigrantes ilegales como nunca se había visto. Para él tanto la inmigración como las ideas suicidas sobre la energía causarán la muerte de Europa. Y finalmente dijo: Amo a Europa, amo a los europeos y detesto ver cómo la energía y la inmigración la están devastando.

También en su discurso habló de proteger la libertad religiosa incluida la religión más perseguida del planeta en la actualidad: el cristianismo. Se refirió también a otros temas como la guerra de invasión de Rusia contra Ucrania y dijo por vez primera al respecto que Ucrania podría estar en condiciones de recuperar todo su territorio, y descalificó a Rusia como “un tigre de papel” y no como una potencia militar real, palabras que seguramente herirán el narcisismo del nuevo zar soviético Vladímir Putin y que tendrá que tragarse estas frases, pues no podrá responder como él quisiera.

En fin, en esta 80 Asamblea General, ha habido y seguirá habiendo mucho bla, bla y nada de realidad en la práctica, pues como todos sabemos el llamado “genocidio” israelí por los opositores al Estado hebreo se quedará en el limbo.

El autor es abogado nicaragüense residente en España.

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