El diario oficial de la dictadura “El 19 Digital” destacó el lunes pasado la condecoración otorgada por “el compañero Sergey Lavrov Canciller de la Federación Rusa denominada Insignia por la Cooperación” al delfín de la codictadura Laureano Ortega Murillo.
Según el medio oficialista, el canciller Lavrov ha expresado que la condecoración la otorga el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia y se entrega a personas que promueven “excepcionalmente” la cooperación internacional con Rusia.
Investido de poderes especiales por sus padres, Laureano Ortega firmó en Rusia acuerdos de “cooperación comercial” con los territorios ucranianos ocupados por Rusia en su guerra desde hace 4 años con Ucrania y anexados ilegalmente a Rusia: Lugansk, Donetsk, Zaporozhie y Jersón, así como con la ciudad de Sebastopol en Crimea.
Aunque los acuerdos no tienen una incidencia comercial con Nicaragua, si reflejan el afán de complacerse con Rusia, reconociendo formalmente sus trofeos de guerra y expansión imperial en Ucrania, en una guerra que lleva casi 4 años y ha devastado el país europeo.
La condecoración es un reconocimiento al afán más abyecto de servilismo a poderes imperiales, que avergonzaría al mismo Sandino, porque dada su trayectoria antimperialista, si Sandino viviera, con Ucrania estuviera.
Para congraciarse con sus jefes al recibir la condecoración, el hijo de la pareja dictatorial dijo: “Estamos listos para recibir delegaciones de las repúblicas y regiones con las que estamos firmando estos acuerdos con Nicaragua. Y, por supuesto, enviar delegaciones también a estas repúblicas y regiones para conocernos más y establecer estos lazos de cooperación de una manera práctica, efectiva, como hemos lo venido haciendo con la Federación de Rusia”.
Según declaraciones brindadas por Ortega Murillo a medios de propaganda rusos, “Nicaragua tiene una gran cantidad de productos que pueden ser interesantes”, pero como podemos adivinar por la complicada logística que ello implica, serían relaciones comerciales ficticias, o insignificantes.
De acuerdo con el especialista en derecho internacional consultado por el Diario LA PRENSA, Javier Garay, el acuerdo se trata de “un guiño diplomático contradictorio porque si Nicaragua considera que el territorio forma parte de Rusia, no tendría sentido firmar un acuerdo comercial con él. Sin embargo, puede entenderse como una forma de subrayar que ya no lo reconocen como parte de Ucrania y, al mismo tiempo, establecer relaciones con esa entidad”.
Lo que está en evidencia es que el acuerdo busca congraciarse con Rusia de la manera más vulgar, es gesto de servilismo. Laureano se ha convertido en un “cepillo” de los chinos y de los rusos. Esa es la nueva escuela diplomática: así se está preparando para asumir el poder dinástico en Nicaragua.
También queda en evidencia la violación al derecho internacional que incurre Nicaragua con esta medida, ya que la Carta de Naciones Unidas establece que los países deben abstenerse de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia de cualquier Estado y contradice la resolución de la ONU que insta a los Estados a no reconocer los cambios impuestos por Rusia sobre las regiones de Donetsk, Luhansk, Jersón y Zaporizhia, así como abstenerse de cualquier gesto que implique legitimación de estas acciones.
Laureano se ha ganado una condecoración al servilismo que constituye una afrenta a Nicaragua que sin duda tendrá consecuencias.
El autor es periodista, político y escritor nicaragüense, ex preso político desterrado y autor del libro testimonial “Destinos heredados” y “Un cauce hacia la democracia”. Fue codirector de LA PRENSA de 1981 a 1984.