De novelas y protagonistas

Una de las lecciones que recibí en Colombia es que a la hora de diseñar novelas la historia difiere mucho de las mexicanas. Las protagonistas son mujeres que se empoderan, pero no por un hombre. Solo pondré algunos ejemplos y aclaro que esto no es una regla, es un planteamiento que escuché en una presentación de la historia de la televisión colombiana.

Veamos a Las Marías, de México: Marimar, una chica que nació y creció en la playa, sin profesión conocida, al igual que María la del Barrio, no recuerdo mucho de María Mercedes, pero podemos resumir las historias “chica pobre encuentra chico rico que la trata mal, se transforma, y terminan juntos”.

En el caso de las novelas colombianas son mujeres empoderadasdesde el pimpido. Betty la Fea era una profesional talentosa, que, aunque transforma su imagen su intelecto era indudable. Además, termina siendo más que su don Armando.

Me dirán que Gaviota no tenía profesión, pero, sabía más de café que el dueño de la finca. Y ya para qué le sigo si hablamos de la Reyna del Flow, la letrista que tenía talento desde “pelada” como dicen los colombianos.

Otra de las series que me pareció simplemente bella fue La Niña, una chica que se sale de la guerrilla colombiana y se convierte en doctora. Y nótese que, aunque hay un amor con un panadero que salió de paramilitar, el enfoque es la transformación de una mujer y cómo su experiencia en la montaña le ayudó a ser una médica sobresaliente.

Colombia es un país en el que puedes ver mujeres caminando solas, trabajando en una cafetería y seguras de sí mismas. Cosa que al menos aún no se ve frecuentemente en Nicaragua.

Me fui a comer a Pizza Hut una vez y un mesero, muy amable, llegó 17 veces a preguntarme si estaba bien o esperaba a alguien. Iba al cine sola y en una ocasión una pareja me dijo que me moviera de lugar, porque yo andaba sola y les dije, no.

Espero que estos enfoques de novelas colombianas lleven también este mensaje de mujeres empoderadas, más allá del concepto de que solo las bonitas terminan con el chico o ver a Colombia como un país donde todo gira alrededor del narcotráfico. Hay más que las Reinas de la Mafia y Pablo Escobar.

Ahora se llaman “series” con más de 80 capítulos o más de una temporada, en los tiempos de mi abuela eran novelas, para las que tenías que esperar una hora para tirarte un capítulo más.

Espero veamos más series con mujeres empoderadas, con esas que salen adelante y que se enfocan en su crecimiento profesional y donde el “amor” es un accesorio de la novela, no la trama en su totalidad.

Nicaragua tiene una cultura aún marcada por el machismo, pero lo que se está viviendo está creando historias de mujeres extraordinarias. Espero pronto poder ver algo de eso en la pantalla.

La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí