El politólogo Félix Maradiaga denunció que el dictador Daniel Ortega busca involucrar a Nicaragua en un potencial conflicto bélico entre Estados Unidos y Venezuela, al ofrecer al dictador Nicolás Maduro “apoyo de todo tipo ante cualquier circunstancia, momento o etapa” de la crisis.
Para Maradiaga, profesor de la Universidad de Virginia y presidente de la Fundación Libertad, esta postura “no es diplomacia, es aventurerismo autoritario que convierte a los nicaragüenses en carne de cañón para causas ajenas”.
“Ortega ofrece la sangre nicaragüense para guerras ajenas”, subrayó el analista al considerar que la dictadura Ortega Murillo es capaz de enviar a ciudadanos al sacrificio en una guerra como parte de su propaganda internacional.
El Ejército sin capacidad de guerra
Maradiaga recordó que el Ejército de la dictadura no tiene capacidad ni recursos para involucrarse en un conflicto de esta magnitud.
“El Ejército no tiene aviación de combate, su Fuerza Naval es mínima y su presupuesto de defensa es limitado”, explicó. A su juicio, Ortega y Murillo juegan “a la guerra desde su búnker en El Carmen”, mientras exponen a un país empobrecido a riesgos que no puede asumir.
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“La sangre sagrada de los nicaragüenses no puede convertirse en un recurso de canje para los caprichos de dos caudillos”, enfatizó.
Detrás de esa retórica belicista, dijo, existe un cálculo pragmático: sostener un discurso antiimperialista mientras la economía nicaragüense depende de Estados Unidos.
“Ortega grita contra Washington, pero más de la mitad de nuestras exportaciones van al mercado estadounidense; las remesas provienen en su mayoría del exilio en ese país; y el oro, café y carne tienen como destino principal compradores de Estados Unidos y Europa”, detalló.

La doble moral del régimen
El politólogo denunció la contradicción entre el discurso del FSLN y la práctica económica del régimen.
“De Rusia, Venezuela y China, los Ortega-Murillo solo han recibido dinero para sus bolsillos, no inversiones sostenibles para el país. El verdadero sostén económico sigue viniendo del comercio con lo que ellos llaman el mundo capitalista”, afirmó.
En el plano interno, el analista señaló que la dictadura combina mano dura con sumisión internacional.
“Otorgan privilegios a las mineras extranjeras y a grupos cercanos al poder, mientras reprimen sindicatos, criminalizan la protesta social y mantienen en prisión a opositores. Hacia adentro, represión; hacia afuera, servilismo barato”, resumió.
Crimen y propaganda como estrategia
Maradiaga sostuvo que la carta a Maduro encaja en el libreto histórico del sandinismo en el poder: ideología como camuflaje, crimen como negocio y propaganda como escudo.
Recordó que en los años noventa se documentó la venta masiva de pasaportes a criminales, que el régimen ofreció refugio a políticos corruptos de países vecinos, y que en 2018 se tercerizó la represión a grupos paramilitares, dejando al menos 355 muertos, según la CIDH.
“Ortega convirtió Managua en un hub de trata de personas: desde 2021 cientos de vuelos chárter trajeron a más de 260 mil migrantes solo en 2022, generando millones de dólares en comisiones para la dictadura”, denunció.
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Hoy, explicó, el régimen repite ese patrón con Venezuela y otras alianzas autoritarias. “Ayer fue Moscú, hoy es Caracas, mañana inventarán otra unidad histórica. La constante es la misma: usar a Nicaragua como peón en juegos que no son los nuestros”, advirtió.
Un mensaje a las Fuerzas Armadas
Maradiaga también dirigió un mensaje a los militares. “Los soldados y policías son nicaragüenses como nosotros. Su lealtad debe ser con la patria, no con caprichos personales ni aventuras extranjeras”, dijo.
Para él, si existiera un Ejército verdaderamente democrático, no habría dudas sobre su misión: “proteger a la ciudadanía, nuestras fronteras, nuestros bosques y combatir al crimen organizado, no derramar sangre nicaragüense en cruzadas ajenas”.
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“Ojalá los altos mandos y los soldados entendieran eso y le dieran la espalda a Ortega y Murillo para ponerse del lado correcto de la historia”, agregó.
Advertencia internacional
Finalmente, el analista llamó la atención de la comunidad internacional para que no minimice las declaraciones del régimen. “No es simple retórica encendida. Estamos ante la normalización del aventurerismo autoritario de un régimen con historial de violencia interna y vínculos con economías ilícitas”, alertó.
A su juicio, tratar al FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional) como un actor político convencional es un error. “Debe abordarse como lo que es: una organización criminal”, afirmó.
Maradiaga concluyó que desde la Fundación Libertad se trabaja con insistencia para que el FSLN sea declarado internacionalmente como una organización narcoterrorista.
“Ni un solo nicaragüense debe ser carne de cañón de Maduro. La soberanía no se declama con cartas altisonantes: se defiende con instituciones, Estado de derecho y respeto a la vida. Y la dignidad nacional no se alquila —se honra”, sentenció.