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La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo reiteró su respaldo irrestricto al presidente venezolano Nicolás Maduro en medio de la creciente tensión con Estados Unidos, que mantiene tropas, unidades navales y aviones militares desplegados en el Caribe con el argumento de combatir al denominado Cartel de los Soles.
En una carta enviada el 20 de septiembre a Caracas y difundida por medios oficiales, los gobernantes nicaragüenses afirmaron que su apoyo trasciende los discursos y comunicados formales.
“En primer lugar queremos ratificarte que nuestra unión no es de discursos, ni comunicados… Nuestra Unión es de siempre más allá, como decía nuestro inmortal Sandino, y eso quiere decir en todo momento, circunstancia, etapa o capítulo de nuestras legítimas y verdaderas batallas”, señalaron Ortega y Murillo.
El mensaje incluye referencias históricas a la lucha armada y a la resistencia de Sandino, Simón Bolívar y otros íconos de la izquierda internacional contra Estados Unidos en América Latina en los siglos XIX y XX.
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LA PRENSA/Yuri Cortez/AFP vía Getty Images
Apoyo militar «nada discreto»
El mensaje de los dictadores invoca directamente la defensa armada como un principio común. “La soberanía de un pueblo no se discute, se defiende con las armas en la mano”, advierte la misiva, que también cita a Sandino para recalcar la disposición de enfrentar al “invasor rubio” (militares estadounidenses) con guerra y muerte.
Para un analista nicaragüense experto en Relaciones Internacionales y Seguridad Estratégica, exiliado en Costa Rica, estas expresiones del régimen van más allá de un gesto político y refuerzan un respaldo de carácter militar «nada discreto» en momentos en que la administración Trump refuerza la presión sobre Maduro y acusa a su gobierno de liderar una red de narcotráfico internacional.
«En lenguaje político, el mensaje es claro: si Estados Unidos ataca a Venezuela, cuenten con nuestro Ejército y armas», dice el exfuncionario nicaragüense del Ministerio de Defensa.
Según el texto de los dictadores sandinistas, Venezuela y Nicaragua forman parte de un mismo «frente histórico» contra Washington, acompañado de consignas que exaltan a Simón Bolívar, José Martí, Fidel Castro, Hugo Chávez, Augusto C. Sandino y Benjamín Zeledón como referentes de lucha antiimperialista.
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«Ni Nos Vendemos, Ni Nos Rendimos, Jamás”, proclamaron Ortega y Murillo, antes de cerrar con un “Viva Venezuela y Nicaragua que Unidas Seguimos Venciendo”.
Venezuela agradece discurso de apoyo
La respuesta venezolana no se hizo esperar. El canciller Yván Gil transmitió, en nombre de Maduro, un mensaje de gratitud en el que reconoció el valor del respaldo sandinista en un momento crítico.
“Su mensaje nos inspira y fortalece en nuestra lucha contra las amenazas que enfrentamos, defendiendo así la soberanía de nuestro pueblo y la paz en nuestra región caribeña. La unión de nuestros pueblos siempre será la clave para la victoria”, expresó Gil a través de su canal en Telegram.
El jefe de la diplomacia venezolana añadió que «el liderazgo» de Maduro, sumado a la solidaridad de Ortega y Murillo, son determinantes para avanzar «en el camino de la paz», la cual calificó como “patrimonio espiritual y material superior de los pueblos”.
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Dictadura de Nicaragua alineada al eje Cuba-Venezuela
El documento enviado desde Managua también exige a Washington el cese de lo que describe como “afán guerrerista” y acusa a Estados Unidos de pretender “hacerse dueños de todo lo nuestro” mediante su presencia militar en el Caribe.
En paralelo, el régimen de Cuba divulgó un informe sobre los efectos del “bloqueo criminal” impuesto por Estados Unidos, reforzando el frente diplomático que forman el eje político de La Habana, Caracas y Managua.
En este marco, el respaldo nicaragüense no se limita al plano diplomático y político, sino que adopta un lenguaje de resistencia armada y defensa conjunta, enviando un mensaje de advertencia a Washington y reforzando el alineamiento de dos regímenes que se consideran mutuamente trincheras de soberanía frente a la influencia estadounidense en la región.