Profesionales en el exilio, una oportunidad para aprovechar

Una de las lecciones que aprendí trabajando fuera de Nicaragua es que el periodismo y la comunicación son muy similares, incluso del otro lado del charco. Lo que me hizo reflexionar sobre las trabas que hay para homologar títulos profesionales de un país a otro. Además, de considerar que la unión de Centroamérica no debería de fomentarse solo para temas de movilidad.

Una propuesta podría ser unir a la región a través de sus profesionales. Por ejemplo, crear un acuerdo como el Convenio Centroamericano de Libre Movilidad (CA-4) que en lugar de permitir el salto de un país a otro sin pasaporte y con instrumentos migratorio de trámite expedito, permitiera homologar las notas de secundaria y títulos universitarios sin tanto cuento.

El CA-4 nace por acuerdo presidencial firmado entre los presidentes de El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. Fue incorporado al Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) en 1991.

Pero hablemos de los vecinos del CA-4 que aún están sin sumarse a esta iniciativa de movilidad y que podrían ser los pioneros en crear mecanismos de homologación para esos talentos que están saliendo de la región por la crisis política y social. Sí, estoy hablando de Costa Rica y Panamá.

Costa Rica ha recibido a cientos de nicaragüenses y aunque se consolida la dinámica de movilidad de la fuerza laboral campesina y labores que no requieren profesionalización, aún no está lista para los licenciados, ingenieros y doctores que ya Nicaragua se encargó de preparar, pero sobre todo a la particularidad de estos profesionales que salen con títulos sin apostillar o refugiados que ni sueñan con pasar por ese trámite.

Entiendo que existen profesiones que requieren una especie de nivelación de habilidades, pero creo que quien sale perdiendo al no aceptar a un médico es el país que evita que este siga ejerciendo. Pienso en los casi o más de diez años que los doctores pasan y las experiencias adquiridas en Nicaragua para que luego no puedan apoyar en un hospital.

No estoy hablando al peso de la lengua, lo estoy haciendo con todas las de ley. Apostillar mi título se convirtió en todo un viacrucis con más de 14 estaciones. En las que pasaba de la Universidad Casimiro Sotelo al Consejo Nacional de Universidades (CNU) para buscar en un cerro de cajas el libro de actas que confirmara que había defendido monografía y me había sacado 95, el plan de estudios de 1999, año en que ingresé a la Universidad Centroamericana (UCA) y finalmente que la organización rectora autorizada el trámite para pasar a Cancillería donde me pusieron el apostillado oficial y un papel amarillo aclarando que salí de la “extinta UCA”.

Presenté toda esta documentación en Colombia para una visa de trabajo, sin problemas, pero en Costa Rica la historia fue diferente. Me presenté al Consejo Nacional de Rectores, dije que tenía mi título apostillado y quería trabajar en la homologación y la respuesta fue “necesitamos su tesis”, milagrosamente tengo una copia de mi tesis impresa y aun así encontraron una razón para decir que no. “Necesitamos una carta oficial donde la universidad diga que cambió de nombre”. Y les dije ok lo consigo (en ese momento no sabía ni cómo, pero quise ver hasta donde la negativa) y terminaron diciendo que querían un plan de estudio donde además de ver las clases, estuvieran los temas por cada una de esas asignaturas.

Una de las cosas que aprendí fue a elegir mis batallas y como con el Conare no iba a ganar nada más que una molestia decidí levantarme y buscar otras alternativas.

No considero necesario homologar mi título para ser comunicadora en otro país, en ese momento lo hice por el interés de aportar como docente, con los 11 años de experiencia que tengo en ello, pero como dije antes, no soy yo quien pierde más en este caso.

Creo que en eso Panamá es un poco más amigable. Me decía una amiga panameña cuando le pregunté por el notable desarrollo de la ciudad en los últimos años que “es por los venezolanos”, asegurando que lograron aprovechar el potencial de emprendedores y empresarios que salieron de Venezuela y encontraron en el país canalero su nuevo hogar.

Espero que Costa Rica comprenda la situación en la que se encuentra con la cantidad de nicaragüenses que por trabajo, migración económica o refugio se encuentran en ese país vecino y pueda sacar ventaja.

La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.

COMENTARIOS

  1. ArturoE Tablada Tijerino
    Hace 9 meses

    CR históricamente ha tenido un proteccionismo como barrera infranqueable para los profesionales. Los hacen perder un año para homologar asignaturas exobiologicas que solo ellos las conocen y así sucede

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