¿Dónde está el general Romeo Vásquez?

Cuando el presidente de Honduras Manuel “Mel” Zelaya fue sacado en pijama hacia Costa Rica, en 2009, en horas de la madrugada mientras todos dormían en la plácida Tegucigalpa, la ciudad capital, el también entonces general Romeo Vásquez, jefe de las Fuerzas Armadas, cumplía en fiel apego a la Suprema Corte de Justicia y al Congreso de la República la orden de sacarlo del país, ante su terca necedad reeleccionista para continuar en la Presidencia de la República.

Pero la verdad es que ahora, en el caso de Honduras, el prófugo y acusado de “golpista” quien es el auténtico héroe en esta historia por salvaguardar  la institucionalidad, anda huyendo por montes y cañadas, capeando su vida  mientras Mel Zelaya se pavonea desde su posición de primer caballero presidencial, manejando los hilos del poder, la asquerosa  corrupción gubernamental y  al frente de  la sucesión de su mafioso partido Libre, desesperado por poder cometer el fraude electoral en las elecciones del próximo 30 de noviembre de 2025.

A propósito, dicho personaje de grandes sombreros al estilo de los nuevos charros de capos y percherones del crimen organizado, es el esposo de la actual mandataria Xiomara Castro y el principal asesor de la candidata del Partido Libre, Rixi Moncada, una atravesada y lenguaraz figura pública tan vinculada a los desórdenes y abusos de poder como todos ellos en el llamado “familión”, es decir, en la casta estatal.

Así son las cosas, los pájaros siempre tirándole a las escopetas, como sucede en las bandas políticas y gubernamentales castro chavistas, a quienes el azote de la administración republicana de Donald Trump está perturbando sus delirios de atemporalidad infinita.

Pero Romeo Vásquez no actúa con cobardía, ni está huyendo únicamente por salvar su pellejo. Cada día  asusta más a los compinches que quieren verlo tras las rejas, o muerto, despertando más interés sobre su vida no solo por hondureños y centroamericanos sino por gran parte de la comunidad internacional.

De llegar a tener el más alto cargo militar a ser ahora un prófugo de la injusticia, quien  llevó a cabo con eficacia la salida forzada de un mandatario que intentó colocar una cuarta urna para avalar un nuevo mandato presidencial con el apoyo de Hugo Chávez.

Ahora Vásquez  reaparece constantemente en redes sociales no solo acusando a Mel Zelaya de narcotraficante, dando datos de reuniones que este sostuvo con miembros de su familia (Carlos su Hermano) y el entorno gubernamental, sino que también enviando mensajes a los militares, policías y a la ciudadanía en general de unirse todos para salir de esta fauna infernal.

En otras palabras, el hombre ya es leyenda y no necesariamente urbana. Desde que se dio dicha salida forzada, ha vivido entre penumbras y falsas acusaciones. Para empezar, Hilary Clinton, ex secretaria de Estado de Estados Unidos, emitió resoluciones contra Honduras y desde entonces le cancelaron  su visa americana.

Y no solo eso. La justicia socialista del régimen le ha dado casa por cárcel, le han arrebatado su pensión de jubilado, le han acusado de haber cometido homicidio y lesiones graves en la protesta de 2009, le  han suprimido todos sus derechos civiles y hasta la organización internacional de policía criminal (Interpol),  lo tiene en la mira. También los organismos de derechos humanos de escabrosas tendencias izquierdistas rechazan su defensa.

Para el presentador político Rony Portillo todo eso es falso, es parte de un plan conspirativo de la izquierda chavista para buscar la continuidad en el poder a toda costa. Lo que no podrán —sostiene—, “pues aquí como en Nepal las cosas están mal”.

En su defensa el propio Vásquez ha sido categórico en afirmar que no se rendirá, acusando a sus opresores de infundir miedo. Ha dicho que continuará su lucha, enmontañado, como un guerrero cívico aunque vistiendo sus viejos trajes militares.  

Un dato importante divulgado en un video en Tik Tok, en el que aparece sosteniendo un rústico bastón de madera cual patriarca bíblico, se basa también en que todo lo actuado  ha sido  apegado a derecho, y añade que en el 2009 el Ejército tenía autonomía para la defensa de la democracia.

El pueblo, miembros de las Fuerzas Armadas, la Policía, el campesino, el obrero, el empresario, la gente común y de a pie, los partidos democráticos y otros lo protegen, lo cuidan, le llevan agua, comida y apoyo.

¿Dónde está el general Romeo Vásquez?  Ellos, el pueblo, saben dónde está, acusando a los culpables de tanto crimen y caos. Ellos lo saben, menos Mel Zelaya ni «el Familión».

El autor es escritor y periodista nicaragüense exiliado en Estados Unidos. Columnista internacional y fundador del Partido Libero Conservador clásico OPA.

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