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Tras presentar la dictadura en sus medios de propaganda al médico Yerri Estrada, el 13 de septiembre, este se convirtió en el primero de 73 presos políticos que sufren en las cárceles, incluyendo a 33 que se encuentran desaparecidos, entre quienes mencionaré a los exaliados caribeños de la tiranía Brooklyn Rivera y Steadman Fagoth, y la periodista Fabiola Tercero.
Nicaragua es un país tan degradado en materia de derechos humanos, que la dictadura no tiene empacho en secuestrar personas en sus hogares o lugares de trabajo con personal policial o paramilitar encapuchados o no, a la luz del día o bajo las sombras de la noche, los llevan con rumbo desconocido, y los desaparecen, pues nunca más se sabe de ellos.
Es el caso de 33 ciudadanos nicaragüenses que están desaparecidos, no importando al régimen que, en general, la población conozca este hecho increíble, insólito, en un mundo interdependiente, donde también lo saben los principales organismos internacionales de promoción y defensa de los derechos humanos.
Fue precisamente la intervención de los gobiernos de Costa Rica y de Estados Unidos, la que logró que la tiranía publicara imágenes del médico Yerri Estrada con un impecable uniforme azul de prisionero político. Estrada también es ciudadano costarricense.
Pero los demás prisioneros políticos no tienen otra nacionalidad que la nicaragüense, que vale muy poco ante sus captores, quienes, al margen del mediano o prolongado cautiverio al que los tienen sometidos en la clandestinidad, han perdido tanto su humanismo, que no les importa el sufrimiento de sus familiares, ni que sepa su crueldad todo el mundo, que todo el mundo sepa de su barbarie.
Es fehaciente la prueba de vida sobre Yerri Estrada ofrecida por la dictadura, porque él se ve bien en las imágenes presentadas en los medios oficialistas, pues no está delgado, mucho menos demacrado, quizás un poco tristón, lo cual es natural, de la misma manera que lo fueron sus respuestas a las inútiles preguntas de propagandistas que dan pena ajena.
Las circunstancias obligaron a Yerri Estrada a contestar de acuerdo con el contexto en el que se encuentra: en manos de una dictadura cruel y brutal. A los seudoperiodistas poco les faltó para decir, ¿verdad que el gobierno de los copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo respeta los derechos humanos? ¿Verdad que el comandante Daniel y Rosario son lindos?
No obstante, una persona que lo conoce muy bien vio señales de tortura en el rostro. Su madre Rosa Ruiz apreció en la mejilla izquierda de su hijo una sombra formada donde tenía moretones. Criticó el cinismo del régimenal afirmar que se respetan las visitas familiares, cuando a su hijo solo se le ha permitido ver a su novia, mientras que a sus hermanos y sobrinos se les ha negado ese derecho.
«Ante esta nota, es inaceptable cuando habla de visitas familiares, ya que todos los presos comunes reciben visitas de sus hijos, esposas, madres, hermanos y sobrinos. Y a mi hijo solo le han permitido que lo vea su novia, y se le ha negado el derecho a que lo visite su hermana, su hermanito menor de 14 años, y su sobrina de 5 años», argumentó.
«Mi voz no se va a callar…Así me maten, me moriré gritando por mi hijo», advirtió.
¿A quiénes cree la dictadura que está engañando?
El autor es exiliado político nicaragüense.