El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo mantiene una postura hostil contra Estados Unidos, y su embajada en Managua, a la que reclama constantemente por diversas temáticas, sin embargo el discurso se mantiene únicamente en palabras.
El reclamo más reciente de la dictadura contra la embajada estadounidense se dio el 13 de septiembre cuando el Ministerio de Relaciones Exteriores emitió una nota de protesta, en la que exigió «respeto» a la sede diplomática luego de que una dependencia del Departamento de Estado lanzara una campaña a favor de prisioneros políticos
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Analistas consultados por LA PRENSA coinciden que la razón es sencilla: corresponde a un tema político y económico. Si bien China ya está entre los mercados que más compran a Nicaragua, sigue lejos de alcanzar a Estados Unidos como el primer socio comercial.
En el primer semestre del año, Nicaragua obtuvo 2,703.4 millones de dólares por exportaciones. De ese total, apenas un 2.3 por ciento provino de China, lo que equivale a unos dos dólares de cada cien. En contraste, el mercado estadounidense aportó 37 dólares por cada cien, confirmando que la economía nicaragüense sigue dependiendo en gran medida de la demanda de Washington.
OEA y Taiwán no tuvieron la misma suerte
A diferencia de Estados Unidos, la dictadura ha tomado una actitud mucho más confrontativa con otros países e incluso entidades internacionales, como la Organización de Estados Americanos (OEA), cuyo edificio fue consfiscado por la dictadura en Managua tras no reconocer el fraude electoral del año 2021, en el que Ortega se impuso para un nuevo mandato.
Taiwán de igual manera fue víctima de las represalias y venganza del régimen por la misma causa, luego de años de haber obtenido prebendas. El régimen confiscó su embajada y se la entregó a China en un arranque de ira tras años de amoríos.
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Guillermo Belt, abogado, diplomático y politólogo cubano, asegura a LA PRENSA que en el caso de la OEA, Ortega-Murillo sabían que confiscar la sede de la OEA a la fuerza, no le traería muchas consecuencias más alguna protesta.

«Hubo alguna crítica leve considerando lo que hizo, eso lo sabía de antemano. En el caso de Taiwán sabía que robarse su sede tampoco le acarrearía una consecuencia grave más que una protesta y nada más que eso. Ahora con EE.UU la cosa cambia», dijo.
«Si Ortega y Murillo quisieran tomar una medida que afecte el funcionamiento incluso de la embajada estadounidense habrían represalias, ahora imagínate ocupar el edificio, él sabe que le puede traer consecuencias graves. Sabe que aparte de los compromisos formales vienen sanciones y respuesta de EE.UU y sería muy fuerte y perjudiciales a los Ortega».
Según Belt, Ortega y Murillo «saben cuando saben que van a tener prácticamente inmunidad. Saben que una declaración a estas alturas no les afecta», pero «con Washington tiene claro que habría mucho más que eso».