Antes de comenzar con mis comentarios sobre la muerte del influencer republicano Charlie Kirk, deseo dejar constancia que deploro la forma en que murió. Cuando los miembros de una sociedad comienzan a hacerse justicia por su propia mano es grave y si es en la forma violenta en la que falleció Charlie Kirk es gravísimo. La frase “No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo”, atribuida a Voltaire, para mí resume excelentemente la esencia de la tolerancia y el respeto a la diversidad de opiniones.
Lo otro que deseo quede más que claro, es que no comulgo con ninguna de las opiniones que expresaba Kirk, pero deploro la forma en que fue privado de la vida dejando atrás dos lindas hijas, una esposa, familiares y amigos. Dicho esto, considero que la sociedad norteamericana y quienes la dirigen o gobiernan, tienen mucho que reflexionar sobre hacia dónde están llevando las confrontaciones políticas de su sociedad.
Al momento de escribir este artículo (12 de septiembre) se tiene conocimiento de que quien realizó el disparo mortal es un joven de veinte y dos años, residente de Utah, procedente de una familia conservadora inscrita en el Partido Republicano, aunque él estaba inscrito como independiente. Según los primeros informes del FBI que se conocen, su nombre es Tyler Robinson y como dije antes no es latino, no es inmigrante, es norteamericano de nacimiento al igual que el que atentó contra la vida del hoy presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, o el que atentó contra la vida del esposo de la senadora Pelosi gracias a Dios sin éxito, y otros atentados que recientemente han sacudido la opinión pública norteamericana.
Si algo positivo se puede sacar de la dolorosa muerte del influencer Charlie Kirk es la declaración del presidente Trump y cito literalmente sus palabras: “Estoy profundamente preocupado por la violencia en los Estados Unidos”, fin de cita.
Si hay una persona que tiene en sus manos el poder para evitar el agravamiento de la descomposición social norteamericana, así como recomponer la fragmentación que actualmente tiene, esa persona se llama Donald Trump. No voy a cometer el error de decirle desde estas páginas cómo hacerlo, pero él y su equipo estoy seguro que ya debieron haberse dado cuenta qué es lo que el pueblo norteamericano espera de su actuación como primer mandatario de una nación otrora respetada por sus altos valores humanistas.
Finalizo haciendo votos porque la muerte de Charlie Kirk sea la última que ese noble pueblo sufra, es hora de que republicanos, demócratas, anglosajones, latinos, judíos, asiáticos y resto de etnias que hoy componen la totalidad de habitantes de ese país comprendan que la confrontación solo lleva luto y dolor a sus hogares y que esa inmisericorde persecución contra los inmigrantes latinos los está destruyendo.
Como dato les comparto lo siguiente: la comunidad latina en los Estados Unidos contribuye con más del dieciocho por ciento del producto interno bruto de esa nación, ya es hora de que se den cuenta que entrar a los Estados Unidos de forma irregular no te convierte en criminal y la prueba es que más del 90 por ciento de los arrestos a inmigrantes, se han realizado en centros de trabajo. Y no es cierto, presidente Trump, que los inmigrantes nacen con la capacidad de pasar de rodillas sembrando la tierra, eso lo hacen para llevar el pan a sus familias y tampoco es cierto que los anglos no pueden pasar el día bajo el sol recogiendo cosechas.
Finalizo deplorando la muerte del activista republicano Charlie Kirk y ruego a Dios que las palabras del presidente Donald Trump cuando expresó su profunda preocupación por la violencia en los Estados Unidos lo lleven a reflexionar y darse cuenta de que él es la persona que puede lograr que el pueblo norteamericano no siga por el camino de la confrontación y la autodestrucción. El pueblo norteamericano es un pueblo noble y merece un mejor futuro.
El autor es analista político.