Las aplicaciones de celular son las que hoy en día están creando a los famosos, pero las mismas aplicaciones o “app” para conectarme con esa generación de pantalla tienen historias interesantes y su propia fama. Así que decidí dedicarles un artículo para comentar lo que, como dice la mujer del Titanic, “vive solo en mis recuerdos”.
Para no crear polémica iniciaré con esas aplicaciones que ya pasaron, como dice una doña por ahí, “a otro plano de vida”. Hablaré de Foursquare. De acuerdo con la IA de Google Gemini “la aplicación Foursquare City Guide cerró definitivamente en 2024, y la versión web lo hizo en 2025”, que en paz descanse. Pero, ahora les cuento de qué va la cosa.
Foursquare es una aplicación que nació como en 2009. Imaginen una especie de Google Maps con los restaurantes, hoteles, tiendas y otros donde ustedes podían visitarlos, geolocalizarse y “hacer check-in”. Aquella persona que tuviera más de esos en un local era el alcalde y tenías beneficios. Entonces los clientes fieles de un local luchaban por ser los soberanos de ese lugar y para eso debías estar ahí.
Recuerdo que la gente aprovechaba cada pasadita para ser el alcalde de cafeterías, o restaurantes, incluso hasta de sus escuelas o universidades, me decían “es que paso en bus y hago check-in”. Es decir, no visitaban el local, pasaban y aprovechaban para no perder la corona.
Luego esta app pasó toda esta metodología comercial a Swarm, app que aún existe, pero antes de emocionarse le cuento parte del porqué perdieron fama. Resulta que decir por dónde estás es divertido para las tiendas, pero también para aquellos que desean localizarte y tener información tuya. En algunos países los delincuentes aprovecharon para saber dos cosas: quién tenía plata para visitar locales caros y cuándo estaba por esos lados, porque los check-in eran en tiempo real. Por si quieren tomar el riesgo Swarm tiene un logo de abejita.
Las otras aplicaciones de las que quiero hablar son las de mensajería. Y empiezo con Signal, la conocida aplicación de “los golpistas”. En Nicaragua aunque las primeras protestas que causaron el estallido social se convocaron por Facebook mucha gente se pasó a Signal por la seguridad. Y la policía al ver el iconito del globito blanco de conversación y fondo azul lo relacionaba con oposición al régimen.
Me dirán, por qué no Whatsapp. Pues bien resulta que la marquita verde tiene la fama de ser muy divertida, útil, pero poco segura. Guarda copia de seguridad y aunque la desinstales cualquier persona que revise tu cel puede volverla a colocar con un código que llega a sms a tu número.
Además, es ya conocido que cuando Whatsapp falla la gente se pasa a Telegram. Y cada vez que veo mi telegram lleno de “fulano usa telegram” porque les falló su aplicación favorita me pregunto por qué no la dejan instalada o de una vez se pasan para evitar problemas.
Y finalmente el talón de Aquiles de estas tres aplicaciones. Lo que ocurre con Whatsapp pasa con Signal que aunque oculta tu número de teléfono, como lo hace Telegram, es posible volver a instalarlos si tienes acceso al sim, a esa tarjeta que contiene tu número donde te llega el sms de confirmación.
Me dirán, pero entonces qué se recomienda. Bueno, cuando se trata de crear comunidades, de trabajos serios, de evitar que vean un intercambio de conversaciones borrando una aplicación y de crear un flujo de información para organizar la logística de algo, puede ser Slack o algo parecido. Hay por ejemplo aplicaciones más sofisticadas como MatterMost, pero ya me conocen y lo clásico es lo mío.
Conocí Slack con la comunidad de Worpress, fue creada en agosto de 2013 y es una aplicación que resolvió en tiempos de covid el tema de tener una sala de juntas y oficinas en línea, quizá por eso llegó para quedarse y la he usado en otros trabajos y comunidades y me resulta una maravilla.
Tiene versión de escritorio y de celular y si la desinstalas buena suerte al que intente volverla a configurar porque funciona entrando a un espacio de trabajo, con correo, contraseña y si no sabes cómo se llama tu espacio de trabajo o con qué correo lo abriste te toca la larga búsqueda de soporte técnico de la aplicación o que tu equipo te oriente de las coordenadas para ingresar.
Resumiendo, si encuentras una app de moda, ten cuidado. Revisa si estarás colocando algo de lo que luego te puedas arrepentir y si realmente cubre una necesidad. No es solo “qué bonito me veo”. Sino entender la lógica de cómo funcionan y los riesgos que estás asumiendo. Sé que se me quedó Tik Tok y otras, pero le daré continuación.
La autora es licenciada en Ciencias de la Comunicación.