Manifestantes nepalíes frente al palacio Singha Durbar, que alberga los edificios del Gobierno y del Parlamento durante las violentas manifestaciones en Kathmandú, el 9 de septiembre de 2025. EFE/EPA/NARENDRA SHRESTHA

El ejército nepalí controla Katmandú y entabla diálogo sobre el futuro del país

El lunes la policía nepalí reprimió violentamente una ola de protestas en contra la corrupción. Se registraron al menos 19 muertos

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El ejército de Nepal retomó este miércoles el control de la capital, Katmandú, después de dos días de disturbios, los más violentos en veinte años, que llevaron al primer ministro a dimitir y a la apertura de un diálogo sobre el futuro del país. 

El lunes la policía nepalí reprimió violentamente una ola de protestas en contra la corrupción y una reciente decisión del gobierno de bloquear las redes sociales. Los enfrentamientos dejaron al menos 19 muertos y cientos de heridos. 

A pesar del restablecimiento de plataformas como Facebook, X o YouTube, la promesa de una investigación sobre la violencia policial y la renuncia del primer ministro, KP Sharma Oli, grupos de jóvenes manifestantes, bajo el paraguas de «Generación Z», saquearon el martes edificios públicos y las viviendas de varios dirigentes.

El Parlamento fue incendiado, así como la residencia del hasta entonces primer ministro.

El miércoles, el jefe del Estado Mayor del ejército, el general Ashok Raj Sigdel, se reunió con varias personalidades, incluyendo representantes de los manifestantes, según dijo a AFP un portavoz del ejército, Rajaram Basnet. 

«El jefe del ejército inició reuniones con diferentes partes y se reunió con representantes de GenZ», declaró el vocero, sin dar más detalles. 

En la capital, los militares vigilaban que se respetara el toque de queda impuesto hasta nueva orden para reimponer la calma. Las escuelas, empresas y comercios permanecían cerrados. 

Soldados armados, en tanques y vehículos blindados, patrullaban por las calles entre chasis de vehículos incendiados y restos de las barricadas levantadas la víspera. 

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Ya el martes, el general Sigdel había instado a «todos los grupos implicados en las manifestaciones a guardar la calma y dialogar». 

El presidente Ramchandra Paudel también pidió a «todos, incluidos los manifestantes, a cooperar para resolver pacíficamente la difícil situación del país».

«Incompetentes»

Entre los nombres que se barajan para dirigir una posible transición, están el de la magistrada Shushila Karki, exjefa del Tribunal Supremo, y el del alcalde de Katmandú, Balendra Shah, un exingeniero y rapero de 35 años.

KP Sharma Oli, de 73 años, apuntó que dimitía «para que se puedan tomar medidas con vistas a una solución política».

Oli, líder del Partido Comunista de Nepal, ha dirigido cuatro veces el gobierno desde 2015 y es un ejemplo de esa élite de mandatarios cuya partida exigen los jóvenes, afectados por las altas tasas de paro y hartos de la corrupción.

«El vandalismo nunca fue una buena solución para solucionar problemas», dijo a AFP un policía jubilado, Kumar Khatiwada, de 60 años, mientras tomaba un té con unos amigos.

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«Pero es el resultado de los errores de nuestros dirigentes», añadió. «Esos incompetentes han prohibido las redes sociales para esconder su corrupción, expuesta en internet».

Según la policía, tres de sus agentes murieron en los disturbios. 

Más de 13.500 detenidos aprovecharon el caos y escaparon de cárceles, según dijo a AFP un portavoz de la policía, Binod Ghimire. 

Cerrado al tráfico desde el martes, el aeropuerto de Katmandú reabrió a los pasajeros este miércoles por la tarde. 

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