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Los buques, el submarino nuclear y los cazas que el presidente estadounidense Donald Trump ha ubicado en el Caribe, cerca de las costas venezolanas, han generado mucha especulación sobre una posible invasión militar en Venezuela.
Ya hay un precedente que data de 1989 cuando Estados Unidos invadió Panamá y los militares se llevaron detenido a Manuel Antonio Noriega. El mandatario panameño estaba acusado por las autoridades norteamericanas de ser narcotraficante y terminó condenado en una prisión estadounidense.
35 años después, Nicolás Maduro es considerado como “uno de los narcotraficantes más importantes del mundo” por Estados Unidos. Además, han ofrecido hasta 50 millones de dólares por información que lleve a su captura, e incluso el secretario de Estado Marco Rubio, lo ha catalogado como “un fugitivo de la justicia estadounidense”.

Pese a todo este panorama, el expresidente de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, considera “arriesgado” hablar de una invasión militar en Venezuela, aun cuando haya paralelismos entre las acusaciones que hace Estados Unidos a Nicolás Maduro y a las que hizo contra Noriega en su momento.
“Invocar el modelo panameño es riesgoso porque, aunque las razones que Washington ha anunciado en Venezuela se parecen a las que en su momento justificaron la invasión de 1989, el contexto es completamente diferente hoy”, explica.
Un factor clave en este momento, detalla Solís, es el ambiente en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA) y otros organismos regionales. “A diferencia de lo ocurrido en Panamá, hoy no existe un consenso sólido que apoye una hipotética acción como aquella”, indica el mandatario costarricense.
Invasión es «dudosa»
Además, una invasión militar en Venezuela “es todavía muy dudosa por las implicaciones políticas que tendrían en el plano global”.

Un exdiplomático nicaragüense que solicita no ser nombrado coincide en que una intervención militar en Venezuela “es muy difícil que suceda, aunque no debe descartarse porque Trump nos puede sorprender”.
Incluso el exsubsecretario de Estado de Estados Unidos para el hemisferio occidental, Brian Nichols, dijo que era “poco probable” una invasión de ese país en Venezuela. Para que esto ocurra, sería necesaria la ayuda de países limítrofes como Brasil o Colombia, así como Trinidad y Tobago y otras islas del Caribe», según explicó en una entrevista reciente a la cadena colombiana Caracol.
¿Sería legal una invasión militar?
El exdiplomático nicaragüense señala que la legalidad de una posible intervención militar en Venezuela “es un terreno demasiado ambiguo”, pero que Estados Unidos “hará todo lo posible para que tenga una apariencia de legalidad y si lo analizamos bien, se han estado moviendo en esa dirección”.
A esto se refiere con la declaración de Marco Rubio al tildar a Maduro como “fugitivo de la justicia estadounidense”, además de considerar al dictador venezolano como líder de una organización criminal dedicada al narcotráfico.
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“Hay que tener en cuenta que Estados Unidos considera al Cartel de los Soles como organización terrorista y Maduro, al ser el líder de esta organización, se convierte en terrorista. Lo ponen al nivel de Bin Laden y ya sabemos cómo terminó Bin Laden”, detalla el diplomático.
Implicaciones geopolíticas
Sin embargo, el experto insiste en que es improbable una intervención militar por las implicaciones geopolíticas que eso podría tener. “Después, ¿con qué cara va a ir Trump a decirle a Putin que deje de invadir Ucrania si él se convertiría también en un invasor de otro país?”.
Por su parte, el presidente costarricense Luis Guillermo Solís, explica que para que una acción como esta sea considera legal y legítima “debería ser resultado de un proceso de varias etapas, algunas de ellas diplomáticas, que pasan por evitar acciones unilaterales”.
Solís prevé que Estados Unidos puede argumentar que la dictadura venezolana representa “un peligro que amenaza su seguridad nacional. Frente a esa decisión, no hay legalidad que tenga efecto, en particular si el Estado invasor desconoce a las instancias multilaterales, así como a los instrumentos del Derecho Internacional que deberían aplicarse y si actúa de forma unilateral”.

Legítima defensa
El artículo 2.4 de la Carta de las Naciones Unidas establece la prohibición del uso de la fuerza entre los países, pero esta prohibición tiene excepciones como la legítima defensa. Este es el argumento utilizado por la administración Trump para alegar que toda la operación alrededor de Venezuela es para proteger su seguridad nacional.
En su entrevista con Caracol, el exsubsecretario Brian Nichols dijo que no es habitual que se invada un país para detener la actividad del narcotráfico. “El único ejemplo que hemos visto de eso es el caso de Panamá con Manuel Antonio Noriega, pero creo que más bien hay que usar las fuerzas policiales y la inteligencia”, detalló.
Nichols también agregó que “usar a las fuerzas militares para operaciones policiales es algo que no está contemplado en nuestro marco legal”.
Consecuencias para Ortega
«La caída del régimen venezolano sería un golpe duro para Ortega, de eso no hay duda», señala el diplomático nicaragüense quien incluso considera que al dictador se le podría considerar como un aliado del Cartel de los Soles.
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«En Washington saben que Ortega es uno de los aliados más importantes que tiene Maduro, y no solo un aliado político, si no un aliado de la corrupción y sus negocios. No me extrañaría que también a Ortega lo reconozcan como un aliado del cartel que dirige Maduro, según el mismo Estados Unidos», detalla.
El dictador Daniel Ortega es de los pocos que ha respaldado a Nicolás Maduro después de que Estados Unidos intensificara sus presiones contra Caracas. El mes pasado Ortega incluso llamó «cobardes» a los países de la región que no cerraban filas con el dictador venezolano.
A criterio del expresidente costarricense Solís, las consecuencias para la dictadura Ortega Murillo «dependerán del tipo de intervención que se trate, de las reacciones que esta concite y el desarrollo, duración y resultados de la misma».