Siempre le veré ahí, donde fuimos inocentes. En la sala del piano, donde aprendimos los primeros pasos de baile, al son de sus dedos en las teclas.
Siempre la veré ahí, donde aprendimos con usted los primeros colores y las primeras figuras geométricas, los primeros pasos de folclor y las primeras letras.
En ese lugar de las primeras caídas al correr, de los primeros raspones de rodilla.
Siempre será ahí, el lugar del caminito de ladrillos, del primero beso y la primera novia.
Siento que una parte de nosotros muere hoy, pero otra, ahí, junto a usted, vivirá para siempre.
En ese lugar donde, gracias a usted, nos fuimos ya sabiendo leer. Donde jugábamos hasta el toque de la campana.
En ese lugar donde estábamos firmes todos, el lunes a primera hora, para cantar «Un Mandamiento Nuevo» y el himno.
De pantaloncitos azules y camiseta blanca, por ese caminito de ladrillos que después recorrió también mi hijo.
Siempre la veré ahí, donde íbamos hacia usted, alegres todos con nuestras loncheras.
Ahí donde participamos con usted en nuestros primeros concursos de disfraces.
Una parte de nosotros muere hoy, pero otra, ahí, junto a usted, vivirá para siempre.
Dedicado a doña Bertita Mairena. Fundadora del “Preescolar Berta”, en Managua. En honor a su partida, a los 104 años de edad. Que en paz descanse.