La ocurrencia de una jefatura policial bicéfala

Con la precipitación y arbitrariedad con las que acostumbra proceder, la dictadura sandinista de Rosario Murillo y Daniel Ortega aprobó una nueva reforma constitucional, esta vez para cambiar el nombre de la Policía y el sistema de mando policial. Lo hace de esa manera, como para indicar que en Nicaragua está en marcha una revolución permanente.

De manera que ahora la institución armada encargada de la seguridad pública y la represión política ya no se llama Policía Nacional, ni tiene un solo director general. Ahora su nombre es Fuerzas Policiales de Nicaragua y tiene dos jefes nacionales con funciones iguales, subordinados ambos al poder dictatorial de Ortega y Murillo.

Igual que con los otros cambios constitucionales que ha hecho la codictadura sandinista, para hacer la reforma policial no se consultó a ningún sector ni persona interesada directa o indirectamente en el asunto. Ni siquiera a los comisionados que detentan los mandos policiales operativos en sus distintas jurisdicciones y ámbitos de competencia.

Según los expertos en organización policial y militar, tanto la forma de jefatura compartida entre dos personas, como la unipersonal, tienen sus ventajas y desventajas. Aunque tratándose de organizaciones o instituciones armadas que se fundan en una estricta disciplina jerárquica, como son la Policía y el Ejército, no se aconseja la modalidad de mando compartido entre dos personas.

Como ventaja que podría tener, se menciona la de que dos personas con experiencias y habilidades complementarias podrían tomar decisiones más razonables y equilibradas.

Además, la distribución de responsabilidades entre dos personas puede reducir la presión individual sobre cada una de ellas. De ese modo también se puede asegurar la continuidad de la responsabilidad de dirección, cuando uno de los jefes tenga que ausentarse. Y además, tratándose de una organización o institución vertical y armada, al compartirse la jefatura entre dos personas se disminuye el riesgo de exceso de autoritarismo y toma de decisiones individuales precipitadas.

Pero la jefatura compartida tiene también desventajas que podrían ser muy importantes, como la confusión que se puede crear entre los subordinados al enfrentarse a situaciones de no saber qué hacer ante la duda de a cuál de los jefes se debe atender. Esto puede ser particularmente grave y peligroso tratándose de instituciones armadas que se rigen por una estricta jerarquía y concentración de mandos.

Por la naturaleza humana siempre existe la posibilidad de que en una dualidad surjan diferentes visiones sobre los problemas, y de estilo para resolverlos, lo que puede causar desgastes y hasta la paralización institucional.

De allí que en términos generales se considere que es preferible el mando unipersonal, comenzando porque todos los miembros de la institución tienen siempre claro de quién es el que manda y debe decidir. Y además de esta manera la toma de decisiones es más ágil y se evita el riesgo de confusión por visiones distintas y mensajes u órdenes  contradictorios.

En la historia universal se encuentran casos de instituciones armadas que tuvieron mandos compartidos, pero fueron excepcionales, estos han sido muy raros y resultaron ineficaces o peligrosos, por lo que no perduraron.

Los opositores a la dictadura sandinista opinan que la división del mando policial en dos jefes es por la lucha de poder entre Ortega y Murillo. Si así fuera habría que esperar que el modelo de jefatura compartida sea replicado en el Ejército.

Sin embargo, según los expertos esa división del mando operativo superior en el caso del Ejército sería más riesgoso y podría encontrar resistencia entre los jefes militares, que supuestamente no son tan sumisos como los policiales. Y podrían al menos oponerse si les tratan de cambiar su modelo propio, histórico y tradicional de mandos y jerarquía.

COMENTARIOS

  1. Hace 10 meses

    Bicefalia totalitarista. Una indica que van tirando una cortina de humo para disipar y ocultar la figura de Diaz actor operativo e intelectual de los hechos del 2018, otra encarrilar a la mecánica del manejo de los cuerpos castrenses al mejor estilo cubano, en donde esas dos cabezas; una es Política y la otra es Militar.

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