De niño, en Costa Rica, Yerri Gustavo Estrada Ruíz se disfrazaba de médico o de bombero en las actividades escolares. Siempre repetía que de grande quería salvar vidas. Ese sueño lo persiguió hasta cumplirlo: en diciembre de 2024 se graduó como médico general en la Universidad Cristiana Autónoma de Nicaragua (UCAN), hoy rebautizada por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, como Universidad Gaspar García Laviana.
«Su sueño decía era ser doctor o bombero. En Costa Rica dos veces se disfrazó para actividades escolares, una vez de bombero y la otra de médico. Él creció con ese sueño y luchamos para que lo cumpliera», recuerda su madre, Rosa Ruíz, quien hoy incansablemente demanda una prueba de vida y su libertad inmediata.
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Estrada nació en San José, Costa Rica, el 31 de mayo de 1995, y vivió allí hasta los seis años. Inició su educación en una escuela comunitaria en Aserrí y concluyó su preescolar en el jardín María Auxiliadora, en Desamparados.

En 2001 su familia se trasladó a León, Nicaragua, donde estudió primaria y secundaria. Se graduó de bachiller en el Colegio Santiago Apóstol de Telica y luego ingresó a la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua en León (UNAN-León) para estudiar Medicina.
«Siempre fue un buen estudiante, desde preescolar hasta la universidad, porque nunca me dejó clases, nunca repitió año escolar. Fue un niño muy educado, muy presto a obedecer y muy responsable con sus tareas, sus estudios», subraya su progenitora.
El doctor es el segundo de los cuatro hijos que tuvo Ruíz. Lo describe como un «hombre honesto, amoroso con su familia, que luchó para cumplir su sueño de ser médico».
«Yo no tengo por qué irme»
Su camino académico se vio interrumpido en 2018, cuando participó en las protestas cívicas contra la dictadura orteguista. Fue parte del Movimiento 19 de Abril, de la Coordinadora Universitaria por la Democracia y la Justicia y del primer consejo político de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB).
Aquella exposición le costó vigilancia policial y la expulsión de la UNAN-León. Pese a todo, decidió no exiliarse. «Yo no tengo por qué irme, no he hecho nada malo», le decía a su madre.
Dos años después del estadillo social, en 2020, el joven decidió retirarse y reanudar su carrera. Pasó un año sin estudiar, y luego ingresó a la UCAN, donde culminó sus estudios. «Él se graduó de la UCAN y aunque le cambiaron el nombre siempre funcionaba como privada, siempre pagaba mensualidad», describió su progenitora.

A pesar de que se había alejado de la política, siempre era visitado por oficiales de la Policía de León. «Había un control semanal, llegaban dos oficiales a la casa, le tomaban fotos y le recordaban ‘te estás portando bien, no andés de loco, estate quieto, tranquilo, dedicate a tus estudios'», afirmó Ruíz, y a su vez comentó que si su hijo salía fuera de León debía informar.
Fue el 24 de marzo de 2025 que el joven comenzó su año de internado en el Hospital Amistad Japón-Nicaragua de Granada.
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«Él estaba cumpliendo su sueño, estaba feliz, porque le gusta su carrera. Él siempre iba donde lo mandaban, iba a las ferias médicas, a veces ya no llegaba a León porque prefería quedarse en Granada para ir a dar consultas, a hacer su trabajo, estaba comprometido con su trabajo, no recibía ningún salario del Ministerio de Salud (Minsa)», contó su progenitora.
La madre del médico afirma que ella le proveía el pago de la renta del apartamento donde vivía en Granada, su comida, pasajes, línea de teléfono. «Él estaba cumpliendo su servicio sin pago, ni nada», apuntó.
El día de su detención
El pasado 13 de agosto, el médico se dispuso a ir a trabajar como cualquier día. Salió temprano rumbo al hospital y una vez en el centro, se alistó para ir a una brigada médica a brindar consultas. Al hospital llegó a las 6:30 a.m. y su captura ocurrió entre las 12:30 y 1:00 p.m.
«A Yerri lo llamaron por el megáfono del hospital para que se presentara a dirección, porque parece que a la directora del hospital no le informaron que él andaba en la brigada médica, lo llamaron a su teléfono y le dijeron que cuando llegara al hospital se fuera directo a la dirección», conoció su madre.
En lugar de médicos lo esperaban policías. Dos patrullas lo sacaron esposado y con violencia. Desde entonces, su familia no lo ha vuelto a ver. «Yerri no tuvo chance de avisarle a su jefe de medicina interna, lo sacaron con violencia, esposado, porque siendo un profesional le hubiera dicho que los acompañara, pero no, lo esposaron», relató.

Al doctor primero se lo llevaron a la Estación Policial de Granada, y al día siguiente fue trasladado a la Estación del Distrito III en Managua. «El comisionado de Granada había admitido que lo habían trasladado a Managua, pero cuando lo fueron a buscar allá negaron que estaba ahí, de ahí empezó la incertidumbre de no saber dónde está», dijo Ruiz.
Ruiz recuerda que la última comunicación que tuvo con su hijo fue un día antes de su detención cuando él le mandó una foto. «Era una foto de él y me escribió ‘Hola mamá, ¿cómo estás?. Estoy trabajando con una sonrisa‘, fue lo único que me quedó de mi hijo. Ya el 13 de agosto no me escribió, me imagino que era porque andaba en la brigada, yo le mandé un mensaje en la tarde, preguntándole dónde andaba, pero ya no me respondió», describió.
Está siendo torturado
Extraoficialmente Ruiz se enteró que su hijo está detenido en la Dirección de Auxilio Judicial Evaristo Vázquez mejor conocido como «el nuevo Chipote» donde está siendo torturado.
«Sé que a mi hijo le arrancaron sus uñas o le pusieron choques eléctricos en sus dedos, porque los anda vendados, su rostro está irreconocible, su cara está hinchada y tiene sus ojos prácticamente cerrados», denunció.
Aunque oficialmente se desconocen los motivos por los cuáles el médico fue detenido, Ruíz presiente que fue por el liderazgo que el joven tuvo durante las protestas cívicas y además se trata, según dijo, de «un castigo para mí porque ellos saben que tocaron algo de lo más sagrado que Jehová Dios me pudo haber dado».
Lo anterior, dice, es porque ella cuando estaba joven fue fundadora de la Juventud Sandinista en el municipio de Quezalguaque, León, pero después se distanció del partido Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) y mantuvo una postura crítica.

Hoy, casi tres semanas después de su detención, el paradero del médico sigue siendo incierto. Su madre lo considera un desaparecido político y responsabilizan directamente a la dictadura por su vida e integridad. A Ruiz le aterra pensar que su hijo muera en manos del régimen, debido a los recientes fallecimientos de dos presos políticos bajo custodia estatal.
«Solo queremos verlo con vida y libre, porque es inocente. Su único delito fue soñar con ser médico y servir a Nicaragua, porque mi hijo solo quería ser médico», denunció su madre.
Ruíz ha solicitado formalmente ayuda al Gobierno de Costa Rica. «Yo estoy pidiendo a las autoridades costarricenses que nos ayuden a dar con él, porque él nació allá, es costarricense. He tocado puertas en la Cancillería a quien dirigí una carta, solicitando su ayuda», confió.