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Los avistamientos cada vez más frecuentes del chapulín gigante, también conocido por su nombre científico Tropidacris dux, en zonas más urbanas del país, han causado preocupación en la población nicaragüense que no está acostumbrada a ver a este tipo de insectos.
El chapulín gigante, cuyo tamaño va desde los 8 hasta 17 centímetros— genera temor a la población, que ha confirmado su presencia en patios, jardines, áreas de lavado y garajes; aunque en realidad es inofensivo.
Este tipo de insecto, a diferencia de las langostas voladoras, suele viajar solitario o en grupos más reducidos, de manera más local, y es más selectivo a la hora de alimentarse, teniendo tendencia por árboles forestales, plantas de patio y follajes.
Hasta la fecha no existen registros públicos de organismos internacionales que refieran que dicho insecto haya causado daño a seres humanos. Al contrario, según la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), son insectos comestibles y pueden aportar una gran fuente de proteínas de alta calidad.
No obstante, advierten que el consumo de estos insectos debe ser cuidadoso, ya que algunos pueden estar contaminados con tóxicos químicos, metales pesados o microorganismos nocivos para el consumo humano.
IPSA confirma presencia de chapulín gigante
Las autoridades del Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (IPSA), el pasado 20 de agosto, tras divulgarse una serie de reportes sobre la supuesta presencia de langostas voladoras en algunas zonas urbanas de Managua, Masaya y León, aclararon que en realidad las imágenes correspondían a la presencia de “chapulín gigante” o Tropidacris dux.
Además, aclararon que este insecto “no representa riesgo alguno para la salud pública ni para la producción agrícola”, argumentando que su alimentación es “principalmente en especies forestales y frutales”.
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El Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA), en octubre del año pasado, activó una alerta regional —que incluyó a Nicaragua— relacionada con la propagación de la plaga de langosta centroamericana y también del chapulín gigante.
OIRSA advirtió sobre el peligro que tanto la propagación de la langosta voladora como la del chapulín gigante significaban para los cultivos desde el sur de México hasta Nicaragua.
El desarrollo de este tipo de plagas, según el organismo, ocurre generalmente por condiciones climáticas vinculadas a la sequía, seguida por lluvias intensas.