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La presencia de la plaga de langostas voladoras o langostas centroamericanas, conocida también por su nombre científico Schistocerca piceifrons piceifrons, y por ser capaz de viajar hasta 150 kilómetros por día y consumir grandes cantidades de cultivos en poco tiempo, ha alarmado a los nicaragüenses.
Este tipo de insectos, según reportes en redes sociales, se han observado en mayores cantidades en varios sectores urbanos de Managua, Masaya, Nindirí, Tipitapa, Masatepe y Ticuantepe.
“He visto en Carretera Vieja León”; “Encontré en Urbanización Camino del Río, por Sabana Grande”; “Aquí en Masatepe anda esa plaga”; “En Carretera Norte, kilómetro 14, salen por todos lados”; “En Bello Horizonte encontramos una”; y “En Carretera Vieja a Tipitapa, kilómetro 17, salen de todos los tamaños”, son algunos de los reportes, con fotografías, que se han realizado en redes sociales.
También hubo reportes de estos insectos en Villa Libertad, Residencial Valle Verde, en el Distrito Siete, en Managua; y en La Borgoña, en Ticuantepe. Los internautas, en sus publicaciones, pidieron a las autoridades del IPSA recorrer esas zonas y ofrecer más información sobre el tipo de insecticida que deben usar ante la presencia de esos insectos.
Alerta regional
El Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (Oirsa), en octubre del año pasado, activó una alerta regional, que incluyó a Nicaragua, relacionada con la propagación de la plaga de langosta centroamericana y el chapulín gigante (Tropidacris cristata dux), advirtiendo el peligro que esto significaba para los cultivos desde el sur de México hasta Nicaragua.
En Nicaragua, según Oirsa, hasta octubre de 2024, se registró presencia de ese insecto en los departamentos de Managua, Masaya y León. Aunque destacaron que en el país existe una “estrategia de control” activa.
Más de 96 mil hectáreas afectadas por langosta voladora
El Instituto de Protección y Sanidad Agropecuaria (IPSA), en marzo de 2024, previo a la alerta de Oirsa, divulgó el “Plan de acción para la vigilancia, manejo y control de brotes de la langosta voladora centroamericana”, en el que orientó vigilancia fitosanitaria, control, aplicación de insecticidas y coordinación interinstitucional.
En el documento, las autoridades del IPSA detallaron que en el país existen al menos cinco departamentos con áreas gregarias, es decir, lugares donde las langostas voladoras o langostas centroamericanas se agrupan y reproducen, mencionando entre estos: León, Managua, Masaya, Chinandega y Rivas.
En Nicaragua, según el IPSA, “existen más de 150 sitios o focos considerados zonas gregarígenas que cubren un área aproximada de 96,190 hectáreas del Pacífico de Nicaragua”.
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Las autoridades sanitarias, en el Plan de Acción, advirtieron que la plaga de langostas voladoras endémica es una de las de “mayor importancia en el país, por su comportamiento epidémico y agresivo, ya que pueden emigrar e invadir zonas arrasando con toda la materia vegetal viva que encuentran a su paso, principalmente en aquellas zonas gregarígenas que por sus condiciones permiten la permanencia y reproducción de esta plaga”.
El IPSA refiere que el daño que ocasiona la langosta voladora es variable, pero puede ser desde el 15 hasta el 100 por ciento de los cultivos en algunos lugares.
Advirtió que este tipo de insectos llega a pesar tanto que pueden quebrar algunas ramas de los cultivos por su peso y prefieren atacar cultivos como “maíz, ajonjolí, sorgo, frijol, maní, algodón, caña de azúcar, plátano, árboles frutales, coco y, ocasionalmente, el arroz. También, ataca pasto y especies forestales, que además de defoliar, comen frutos y descortezan”.
Langostas voladoras pueden vivir más de dos meses
En Centroamérica, según Oirsa, existen cuatro especies del género Schistocerca: Schistocerca piceifrons, Schistocerca pallens, Schistocerca nitens y Schistocerca centralis.
El cuerpo de una langosta voladora puede variar de entre 4.5 y 6.5 centímetros, aunque algunas hembras pueden llegar a superar los 7 centímetros. Al alzar vuelo, el tamaño de estas puede duplicarse a entre 10 y 12 centímetros.
La mayoría de estas especies de langostas voladoras tiene un ciclo de vida corto, de 8 a 10 semanas en su fase adulta, aunque los organismos —como Oirsa— advierten que dicho tiempo puede ser suficiente para que estas formen enjambres destructivos para los cultivos.