En los últimos años, representantes de la dictadura sandinista han sostenido una serie de encuentros de alto nivel con delegaciones oficiales y empresariales de la República Popular China, queriendo proyectar una agenda de cooperación que abarca desde la inversión en infraestructura hasta la colaboración política y cultural.
Sin embargo, a pesar del desfile de delegaciones y reuniones con autoridades y empresarios chinos, analistas señalan que en la realidad no se materializan grandes proyectos ni se observa un funcionamiento claro de las relaciones comerciales entre Nicaragua y China.
“Cuentos chinos”
El analista Enrique Sáez considera que todo lo relacionado con China es más una “narrativa oficial, que realidad, son cuentos chinos”.
Según dice, la dictadura busca “posicionarse como enemigo de Estados Unidos y cercanos a China, Rusia” para proyectar una imagen semejante a las relaciones que Nicaragua tenía en los años 80, aunque en la práctica las inversiones chinas y rusas en Nicaragua no responden a esa épica.
Sáez recuerda que con Irán se anunciaron “proyectos desde los más grandes hasta los ridículos” y ninguno se cumplió.
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Aunque en el caso de China, señala que la estrategia global de este país está centrada en “buscar cómo explotar minerales, petróleo, o el ámbito de la tecnología, no en desarrollar infraestructuras inviables como un tren de Corinto a Bluefields”.
Sáez también advierte que “las inversiones chinas no aparecen en los informes oficiales, ni en los presupuestos”, por lo que si existieran financiamientos “tendría que salir en los informes del Banco Central, como créditos o deuda pública. Concluyo que todo es fantasía y que lo único visible son obras de fachada».
Además, señaló la pérdida de credibilidad del discurso oficial y señala que se refleja en las migraciones masivas que se han registrado en Nicaragua en los últimos tres años.
Delegaciones más importantes
Estas son alguna de las reuniones con funcionarios chinos y miembros de empresas de ese país. El 11 de julio de 2023, una delegación nicaragüense en Beijing se reunió con el vicepresidente chino Han Zheng y el miembro del Buró Político Wang Yi. Durante la visita también se celebraron conversaciones con representantes de empresas como Camce, PowerChina y Yutong, orientadas a explorar proyectos en energía, transporte y obras públicas.
El 11 de marzo de 2024, Managua fue sede de una reunión entre funcionarios nicaragüenses, encabezados por Laureano Ortega, y representantes de la Asociación del Pueblo Chino para la Paz y el Desarme. En el encuentro se discutió la ampliación de la cooperación en temas de paz, convivencia y desarrollo.
El 12 de mayo de 2025, en el marco de la IX Reunión Ministerial del Foro China-CELAC en Beijing, la delegación nicaragüense sostuvo una agenda intensa con diversas entidades chinas, incluyendo CITIC Group, Taller LuBan, China Mobile, CEIEC, CAMCE y Sinosure, así como con el Ministerio de Comercio. Las reuniones se centraron en proyectos de infraestructura, telecomunicaciones y financiamiento para obras estratégicas.
Finalmente, el pasado 8 de agosto de 2025, la Embajada de Nicaragua en China mantuvo un encuentro con altos representantes del CITIC Group, encabezados por Jin Jianhua, CEO de China Security, para explorar oportunidades conjuntas en comercio, coinversión, infraestructura y energías renovables, reforzando el interés mutuo en expandir los vínculos económicos y estratégicos.
Inversiones de poca monta
El sociólogo y analista político Óscar René Vargas sostiene que “Ortega es vendedor de proyectos de humo. No realistas”.
A su juicio, la estrategia oficial busca “crear la ilusión entre la población sin tener más que la versión que ellos declaran”.
El sociólogo también explica que las inversiones chinas en Nicaragua se limitan a operaciones comerciales, compras de productos básicos y el sector minero, pero “son inversiones de poca monta y de recuperación rápida de su inversión”.
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Según Vargas, “no son inversiones estratégicas como en Perú, por ejemplo, de recuperación de largo plazo” y recalca que “las inversiones chinas hay que entenderlas en términos geopolíticos, no en términos ideológicos. Ortega nos quiere vender que la relación con China es ideológica”.
Ambos analistas coinciden en que, más allá del discurso antiimperialista, la economía nicaragüense mantiene su principal dependencia en Estados Unidos, de donde provienen la mayoría de las remesas, turistas, importaciones de hidrocarburos y gran parte del comercio exterior. Para Sáenz, esto es un “contrasentido” que revela la brecha entre la retórica política y la realidad económica del país.