En la esquina suroeste del edificio central de la Dirección General de Ingresos (DGI), ubicado a una cuadra del acceso norte de la Catedral Metropolitana, los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo ordenaron montar un enorme mural propagandístico en el que exaltan su propia imagen.
El mural fue ubicado de tal forma que todo el que sale por el acceso norte de la Catedral Metropolitana, el más utilizado para dar ingreso al área de estacionamiento de ese templo, ve el rostro de los dictadores.
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Además de la imagen de Ortega y Murillo, en el mural también aparece el hijo de Camila Ortega, nieto de ambos dictadores. Se ubicaron las banderas de Nicaragua y del Frente Sandinista.
En la propaganda los dictadores Ortega y Murillo fueron rodeados de tres corazones tridimensionales en los que se ubicó el 47/19, en alusión al 47 aniversario de la Revolución Sandinista que se cumplirá el próximo 19 de julio.
Calles aledañas al mural de los dictadores urgen mantenimiento
El director de la DGI, Martín Antonio Gustavo Rivas Ruiz, quien ha sido poco visible desde que fue designado a asumir ese cargo en 2011, ha sido cómplice de la sistemática instalación de la propaganda orteguista en esa Dirección.
En la fachada principal del edificio de la DGI central casi año con año se ha instalado y actualizado el logo alusivo al aniversario de la Revolución Sandinista, se impone la figura de árboles de la vida, también conocidos como «chayopalos», y también eslóganes propagandísticos del orteguismo como: «Siempre más allá» o «Vamos adelante».
Además se mantiene esa sede —al igual que el área de estacionamiento— rodeada de banderas del Frente Sandinista, partido controlado por los dictadores Ortega y Murillo.
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El orteguismo, tal como queda en evidencia justamente en la zona donde mandó a instalar su mural con figuras tridimensionales, prioriza su imagen, partido y propaganda frente al bienestar de los capitalinos. Las cuatro calles que rodean tanto el parqueo de la sede central de la DGI, entre estas las 21 Calle Sureste, 22 Calle Sureste y algunos tramos de las 12, 13 y 14 Avenida Sureste, se encuentran en pésimas condiciones.
Los adoquines de esa zona están desnivelados y se aprecian grandes baches, manjoles destapados, que obligan a los conductores a invadir carriles para no destruir sus vehículos.