Wilfredo Navarro. LA PRENSA/Archivo

«Si estuviera en la oposición, estuviera volando verga». Wilfredo Navarro hace comentarios sin notar que tenía micrófono abierto en la Asamblea

El presidente de la Asamblea, Gustavo Porras, abrió el micrófono de la Junta Directiva cuando WIlfredo Navarro estaba haciendo comentarios sobre las consecuencias de ser opositor en Nicaragua

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El diputado sandinista Wilfredo Navarro confirmó que en Nicaragua nadie puede ser opositor abiertamente sin caer preso, como lo comentó cuando se abrió momentáneamente el micrófono de la Junta Directiva de la Asamblea Nacional, en la sesión plenaria de este miércoles 6 de agosto.

«Si estuviera en la oposición, estuviera volando verga… estaría preso… si este es salvaje… como el pobre gordo… el pobre Arnoldo», se alcanzó a escuchar que dijo el diputado sandinista mientras el presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, abría el micrófono para seguir la sesión en la que se aprobó de manera expedita una nueva reforma constitucional para crear una «Procuraduría de Justicia».

El video de la transmisión fue eliminado de todos los canales oficiales de la Asamblea Nacional, donde se transmitió la sesión. Pero el clip logró ser grabado y difundido en redes por opositores.

Aunque se escucha que Navarro está comentando con otra persona, en los videos no se logra ver quién es. Sin embargo, usualmente al lado de Navarro se sientan la primera secretaria de la Asamblea, Loria Dixon, y el tercer secretario, Alejandro Mejía Ferretti.

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Carlos Wilfredo Navarro Moreira, de 74 años, es uno de los diputados más antiguos de la Asamblea Nacional. Cuando termine este período legislativo en 2027 cumplirá más de 30 años en el escaño legislativo.

Diputados, Asamblea Nacional, Nicaragua
Wilfredo Navarro, al centro, junto a los diputados Edwin Castro (izquierda) y Wálmaro Gutiérrez, otros legisladores antiguos de la Asamblea Nacional.

Antes de sumarse a la bancada del partido gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Navarro era conocido por sus expresiones jocosas y por hablar sin tapujos de la política nacional. Pero como diputado sandinista dejó de ofrecer declaraciones a los medios independientes y sólo se limita a hablar con los medios oficiales para alabar a la dictadura de Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, como todos los funcionarios públicos. 

«Camaleón político»

Navarro también tiene el estigma de ser un «camaleón político», que puede cambiar de partido y de líder por su supervivencia política. Wilfredo Navarro llegó a ser diputado en 1997 por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), que lideraba Arnoldo Alemán, pero se ha mantenido en ese cargo por el FSLN.

Lea además: Estos diputados cumplirían 30 años en la Asamblea Nacional si presentan su reelección

También es conocida su frase de «dar la vida» por el expresidente de Nicaragua, Arnoldo Alemán (1997-2002), por eso algunos no dudan que en los comentarios que se escucharon con el micrófono abierto, estuviera hablando del exmandatario, quien fue muy cercano a él cuando militaba en el PLC.

Arnoldo Alemán, quien gobernó el país en el periodo de 1997-2002, actualmente vive apartado totalmente de la política y sólo es recordado por ser un presidente que estuvo preso por acusaciones de corrupción y que hizo un gran pacto político con Daniel Ortega, cuando este era opositor, dándole la oportunidad de regresar al poder en 2007.

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COMENTARIOS

  1. Hace 10 meses

    Don Arturo E Tablada Tijerino, para que los lectores tengan claridad: el audio en cuestión fue sometido a un análisis técnico-forense en laboratorios de Miami y Philadelphia (EE. UU.), usando software especializado capaz de detectar cortes, empalmes y alteraciones en las ondas sonoras.
    El resultado fue categórico: no hay indicios de edición, lo que confirma que el audio es genuino de principio a fin.

    Y ya que estamos, aprovecho para contar que recibí un correo donde se me “reprende” por la publicación de la vida, obra, pasión y milagros de Wilfredo Navarro, preguntándome cómo podía yo alegrarme por la desgracia de un ser humano, y advirtiéndome que “Dios me va a castigar”.

    Primero: soy ateo, así que esa amenaza divina me recuerda a cuando mi abuelita me decía que si no me comía todo el almuerzo no podría ver Plaza Sésamo… que ni me gustaba, ni lo veía, y al final ella siempre olvidaba el castigo.

    Segundo: no me estoy alegrando de la desgracia de un pobre diablo; al contrario, estoy consternado por la desgracia de tantos nicaragüenses a los que él ayudó a desgraciar.

    Aclaro todo esto para los lectores, porque de largo se nota que usted es otro de esos terraplenistas que seguirían jurando que la tierra es plana… aunque se les caiga el globo terráqueo en la cabeza.

  2. ArturoE Tablada Tijerino
    Hace 10 meses

    mi percepción técnica es, que son audios reales, 3, Pero sueltos aislados. descontextuados. y por supuesto uds los han puesto o publicado con puntos suspensivos, tal vez alguno es de la sesión aludida y los otros dos de épocas y momentos pretéritos y hubo un arreglo en un estudio, y sobre esa base es la difusión.

  3. Hace 10 meses

    La política en Nicaragua ha sido históricamente un terreno fértil para el oportunismo, la simulación y el reciclaje ideológico. Sin embargo, pocos políticos encarnan esa elasticidad moral y pragmatismo absoluto como Carlos Wilfredo Navarro Moreira, un personaje que ha sabido navegar, reptar y acomodarse con singular destreza a cada nuevo régimen, ideología y caudillo que le ofreciera sombra y poder. Su historia es la de un político que no se define por ideales, sino por supervivencia, lealtades transitorias y una capacidad innata para caer siempre de pie… aunque esta vez, todo indica que el suelo del Chipote lo espera.

    De Somocista convencido a liberal por necesidad

    Los inicios políticos de Wilfredo Navarro se remontan a los últimos años del somocismo. Se formó como cuadro político en las filas del Partido Liberal Nacionalista (PLN), en plena dictadura de Anastasio Somoza. En aquel entonces, era un joven jurista que creía en la perpetuidad del régimen. Pero como buen político de reflejos rápidos, supo saltar del barco a tiempo: antes de que Somoza huyera en 1979, Navarro ya había migrado al Partido Liberal Independiente (PLI), liderado por el histórico Virgilio Godoy.

    Lejos de ser un acto de redención o ruptura ideológica, este cambio fue un movimiento táctico, una maniobra para seguir a flote en el nuevo orden post-insurreccional. Con Godoy, Navarro tuvo un mentor, una figura que le abrió las puertas del liberalismo renovado. Pero como reza el refrán, “al escorpión no se le niega su naturaleza”, y no tardó mucho en traicionar a Godoy, abandonando el PLI para sumarse al naciente Partido Liberal Constitucionalista (PLC) de Arnoldo Alemán.
    La era Alemán: sumisión y servilismo como bandera

    Fue con Alemán donde Wilfredo Navarro alcanzó sus primeras grandes cuotas de poder. Fungió como diputado, fue Ministro del Trabajo, y ocupó cargos clave dentro del aparato estatal liberal. En esos años, su lealtad hacia Alemán rayaba en la obsecuencia: llegó a declarar públicamente que estaba dispuesto a “dar la vida, o lo que hiciera falta”, por defender la dignidad del caudillo liberal. En ciertos círculos opositores, esta frase fue parafraseada con mordacidad como “Navarro estaba dispuesto a dar la vida o las nalgas”, lo que viniera mejor, con tal de conservar su cercanía al poder.

    Pero el declive de Alemán, procesado y condenado por corrupción, dejó a Navarro huérfano… momentáneamente.

    Del “liberalismo” al orteguismo sin escalas

    Cuando Daniel Ortega retomó el poder en 2007, Wilfredo Navarro volvió a hacer lo que mejor sabe: mutar. Se reinventó como férreo defensor del FSLN, aunque años antes era uno de sus más ácidos críticos. Su nueva fe en el orteguismo no solo le aseguró su permanencia en la Asamblea Nacional, sino también su ascenso: fue miembro directivo durante más de 20 años, un récord que ni los más convencidos sandinistas pueden reclamar.

    Fue premiado con cargos honoríficos como la presidencia de la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua, y se volvió un rostro habitual en los discursos oficialistas, defendiendo elecciones fraudulentas, reformas ilegítimas y represión institucional. El camaleón se había pintado de rojo y negro.

    El principio del fin: sanciones, contradicciones y caída libre
    Sin embargo, el blindaje que siempre lo protegió comenzó a agrietarse. En 2022, el Departamento de Estado de EE.UU. incluyó a Navarro en la lista de sancionados por socavar la democracia, colaborar con el fraude electoral y contribuir a la represión del régimen Ortega-Murillo.

    Y como si el karma decidiera ajustar cuentas, en 2024 y 2025 empezaron a circular rumores de que incluso dentro del régimen, Navarro había perdido el favor. Algunos videos filtrados lo mostraban lanzando indirectas contra los abusos del poder sandinista, y los rumores sobre su posible caída en desgracia aumentaron. Por primera vez en décadas, parecía que Wilfredo Navarro no tendría una rama de la cual colgarse. Todo apunta a que esta vez no caerá parado, sino que terminará donde terminan los desechos del sistema: en El Chipote.

    Conclusión: la crónica anunciada del naufragio moral

    Wilfredo Navarro es el epítome del político sin ideología, sin convicción, sin dignidad. Su vida política ha sido una colección de lealtades prestadas, traiciones tácticas y declaraciones ridículas. Ha servido a Somoza, ha jurado por Alemán, ha aplaudido a Ortega, y ha traicionado a todos los anteriores.

    En un país donde la memoria suele ser corta, Navarro representa un testimonio vivo de cómo el oportunismo puede disfrazarse de institucionalismo, cómo el servilismo se maquilla de estrategia, y cómo el cinismo puede prolongar carreras políticas que deberían haber terminado hace décadas.

    Pero como todo camaleón que se queda sin ramas… al final también cae.

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