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La FSB rusa y Putin tenían en un puño a Donald Trump
Poco antes de asumir la Presidencia de los Estados Unidos, Donald Trump prometió que en 24 horas cesaría la guerra en Ucrania. Esta afirmación cobra relevancia seis meses después, cuando el presidente estadounidense parece haber salido del “embrujo” en que lo mantenía el líder ruso Vladímir Putin, quien durante nueve años, de una manera increíble, estuvo dándole de comer en sus manos al ocupante de la Casa Blanca, en uno de los más notables engaños de la historia.
No hay detalles sobre cómo Putin, un maestro del engaño preparado con honores en la KGB en el arte de la manipulación, la simulación y la construcción creíble de apariencias lejanas a la realidad, pudo “atrapar” al presidente Trump, quien durante años pasó creyendo de manera candorosa que su homólogo ruso quería la paz en Ucrania.
La “obra maestra” del Vladímir Putin le reportó enormes ganancias a su proyecto expansionista, pues gracias a la suspension de la ayuda de Washington a Kiev, las valientes y heroicas fuerzas armadas ucranianas resultaron debilitadas, lo que propició ofensivas del ejército del Kremlin que le hicieron ganar más territorio en Ucrania. Peor que esto, es que facilitó los horripilantes ataques súper masivos de drones y misiles balísticos en casi todo el territorio ucraniano, que mataron a muchos civiles y destruyeron gran cantidad de edificios residenciales.
Este 14 de julio el presidente Trump pareció comenzar a rectificar su craso error con un brusco giro de politica militar y externa, al aprobar la reanudacion de la ayuda militar a Ucrania por medio de un acuerdo con la OTAN, y de esta con países europeos. En lo que significa un cambio radical, el máximo líder republicano alabó la valentía del pueblo ucraniano y de sus soldados, así como de Europa, por su decidido apoyo a Kiev.
Por fin el presidente Trump se puso a tono con la realidad: “(Los ucranianos) tienen que poder defenderse”, dijo. “Están siendo golpeados muy duramente. Ahora están recibiendo golpes muy duros. Vamos a tener que enviar más armas, armas defensivas, principalmente, pero están siendo golpeados muy, muy duramente. Mucha gente está muriendo en ese desastre”.
Pareciera resquebrajado el “estado de encantamiento” de Trump con Putin, que comenzó durante la campaña presidencial de 2016, en que el primero no sólo elogió varias veces al líder del Kremlin, sino que adelantó que forjarían una magnífica relación.
En efecto, ambos mandatarios fueron creando un vínculo tan fuerte que, cuando Moscú se disponía a invadir militarmente en gran escala a Ucrania en 2022, de manera inexplicable Trump calificó a Putin de “genio” por pretender apoderarse de grandes extensiones de territorio, en vez de defender la soberanía nacional ucraniana.
Una vergonzosa frase de esos años de Trump sobre Putin es la siguiente. “¿No es inteligente? “Y va a entrar, y será un pacificador”, dijo Trump. Y añadió: “Es un tipo muy inteligente. Lo conozco muy bien”. Mediante Putin, uno de sus agentes más experimentados, la heredera de la temida KGB, el Servicio Federal de Seguridad (FSB) logró tener en un puño nada menos que al presidente de los EE.UU.
Tuvieron que pasar nueve años para que Trump “despertara del hechizo” al que lo sometió su amigo Vladímir, y pudiera reaccionar ante las manipulaciones y sucesivos engaños de que fuera objeto. Mientras tanto, en los últimos meses, las fuerzas armadas rusas avanzaban en el territorio ucraniano de la mano con las políticas de la Casa Blanca favorables al Kremlin en detrimento de Kiev.
Una vez “liberado”, Donald Trump pudo decir ante la prensa: “Estoy decepcionado con el presidente Putin”, al anunciar sus planes de imponer aranceles “muy severos” que perjudicarían a Rusia si no acepta un acuerdo de alto al fuego en los próximos 50 días.
Pero el rudo hombre fuerte de la Casa Blanca no da su brazo a torcer: “A mí no me ha engañado”, dijo Trump.
El autor es analista nicaragüense graduado en Ciencias Políticas de la Universidad de Malmó, Suecia.