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El reemplazo de adoquines por concreto hidráulico que ha venido haciendo la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en el municipio de Masaya, especialmente en las zonas principales del barrio indígena de Monimbó, a juicio de los habitantes del lugar, sólo demuestra el temor que sigue sintiendo la dictadura ante un nuevo levantamiento en su contra. Monimbó fue uno de los bastiones de resistencia que más les costó al régimen tomar con la fuerza de las armas durante las protestas sociales de 2018.
Los habitantes cuestionan que la Alcaldía de Masaya, por orden de la dictadura, retire los adoquines que estaban en buen estado para colocar concreto hidráulico, pese a que hay más calles que requieren intervención urgente por estar en peores condiciones.
El docente Gabriel Putoy, desde el exilio, resaltó que en Monimbó “hay calles que todavía están deterioradas y necesitan ser reparadas con mayor prioridad que estas a las que les están quitando los adoquines”, mencionando entre las más urgentes las Rinconadas de Monimbó, sector de Isabel Gaitán, las aledañas al Centro de Salud, la entrada al barrio Los Chilamates, barrios marginados ubicados detrás del Inatec y del Mercado Ernesto Fernández, así como otras zonas al norte y este de Masaya.

Putoy valoró que esas vías donde se están haciendo los reemplazos, al ser las principales que conectan a Monimbó, son priorizadas por el régimen para que la gente “no tenga adoquines para levantarse, pero ellos no cuentan con que la gente puede buscar otras formas para manifestarse, para rebelarse al poder”.
“En Monimbó andan quitando los adoquines y en otros lados los están necesitando (…) Están tratando de que la gente no tenga mañana más tarde ningún instrumento para defenderse de los dictadores de turno (…) y dejar la narrativa oficialista de que la gente de 2018 —como ellos nos califican, como tranqueros— destruyó las calles de Monimbó y que ellos les están llevando progreso, reparando supuestamente lo que nosotros destruimos”, señaló Putoy.
Además, denunció que el barrio indígena sí necesita nuevas calles, pero en las zonas que no han sido intervenidas. “Todas las calles deben estar en buenas condiciones, no sólo las vías principales, porque esto no es un regalo, se pagan impuestos. Pero todavía tenemos muchas calles de tierra, muchas zonas se inundan cuando llueve y muchas casas no tienen ni los servicios básicos de agua y luz”, apuntó.
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El maestro nicaragüense, también excarcelado político del orteguismo, subrayó que estas calles en las que se está haciendo el reemplazo fueron justamente los puntos clave durante la resistencia en las protestas de 2018 en Monimbó, Masaya, incluso zonas de abastecimiento para los manifestantes que se atrincheraron en barricadas alzadas con adoquines.
“Están llenando de concreto las vías que les fue difícil usar para ingresar a Monimbó. No fue fácil. Entonces, son esas vías las que están desarticulando para que en un futuro —según ellos, que viven con el temor a tuto, aunque están protegidos por armas y sicarios pagados por ellos— la gente no tenga esos instrumentos para defenderse. Así están, con el temor de que el pueblo se levante, y por eso están tapando con concreto hidráulico esas arterias principales que dan hacia Monimbó”, expresó.
Concreto hidráulico para Monimbó
La Alcaldía de Masaya, a través de sus redes sociales, celebró esta semana la conclusión “satisfactoria” del llenado de concreto hidráulico en calles del sector de Las 4 Esquinas, que da hacia el Tiangue de Monimbó, indicando que “muy pronto” estarán inaugurando más de cinco calles en ese sector.

En abril pasado, también señalaron que iniciaron la construcción de calles de concreto hidráulico en la salida principal del Mercado Municipal Ernesto Fernández, asegurando que en ese mes construirían 13 calles con la misma calidad.
Un año antes, en abril de 2024, también impulsaron cambios de vías que eran de adoquines, sustituyéndolas con concreto hidráulico, como en la entrada de la terminal de transporte; mientras que en 2023 construyeron en la calle de ingreso al barrio El Pochotillo.
“A Monimbó no lo engañan”
“José”, habitante de Monimbó, en Masaya, aseguró que aunque la calle esté “bonita”, el Frente Sandinista “no convence tan fácilmente a la gente”.
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“Lo que pasa es que la gente ya no cree en nadie. ¡Ni en el partido ni en la oposición! ¡Todos nos enfocamos en sobrevivir! Si puedes aprovechar, o al menos que no te molesten, la gente va a estar con ellos. La gente lo hace por conveniencia, no por idealismo”, afirmó.

Además, opinó que los adoquines “los andan quitando porque saben que uno los puede mover en cualquier momento, pero el hidráulico es más difícil… tienen miedo de que la gente se les vuelva a levantar… aunque hay pendejos que creen que lo hacen porque quieren ver bien, pero uno sabe cuál es el trasfondo de todo. Porque si quisieran ver bien, irían a los barrios donde hay un montón de calles de tierra”.
“Se hace un hoyo y nadie nos detiene”
“Juana”, otra habitante de Monimbó, también consideró que el cambio en esas vías responde a que el régimen “no quiere que la gente haga nada en su contra”, aunque aseguró que los que siguen en ese barrio indígena tienen que continuar “aguantando, quedarnos callados ante los abusos, hacer lo que nos digan”.
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Afirmó que se sienten vigilados en todos los lugares: escuelas, centros de salud, iglesias y hogares, ya que no se fían ni siquiera de sus vecinos, porque muchos laboran para instituciones o bien han sido “comprados” con bendiciones que salen de programas financiados con los impuestos.
Además, destacó que aunque la calle se vea “bien” y pueda parecer que no deja ningún instrumento de resistencia, “en un levantamiento —y lo dicen los mismos hombres del barrio— se hace un hoyo y aquí nadie lo detiene, pongan lo que pongan, hagan lo que hagan”.