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Relámpago. Inaugurado el reciente 1 de julio, el centro de detención de inmigrantes Alligator Alcatraz se erigió en apenas ocho días. Las autoridades locales de Florida levantaron carpas de lona, instalaron baños portátiles y estacionaron decenas de remolques o casas rodantes. Se trata de “infraestructura blanda”, las mismas tiendas de campaña que el Estado utiliza para albergar a los desplazados por fenómenos naturales, como los frecuentes huracanes que azotan la región.
Pelícano. La palabra “alcatraz” llegó al inglés por medio del español y el portugués. Significa pelícano o ave buceadora y se cree que se introdujo del árabe hispano, poco después de que los moros conquistaran la península ibérica en el año 711 de nuestra era. En 1775 un oficial naval español, Juan Manuel de Ayala, dirigió una expedición que cartografió por primera vez la bahía de San Francisco, Estados Unidos. En el documento aparece una isla pequeña identificada como “Isla de Alcatraces”, en probable alusión a los numerosos pelícanos pardos que anidaban en sus acantilados.
Original. La infame prisión de Alcatraz, cuyo nombre inspiró el de Alligator Alcatraz, se encuentra en esa isla rocosa de apenas nueve hectáreas cuadradas. Comenzó como “Fuerte Alcatraz”, inaugurado en 1858 y utilizado a inicios de la década de 1860 para albergar prisioneros de guerra confederados. Hacia 1910 funcionó como cárcel militar y en 1934 abrió sus puertas con el título de penitenciaría federal, pero no había mucho espacio para reclusos. Mantuvo una población promedio de 260 a 275 prisioneros, entre ellos Al Capone, residente durante cuatro años y medio. La cerraron en 1963 porque su funcionamiento costaba casi tres veces más que el de cualquier otra prisión federal.

Trump. El presidente Donald Trump es un enamorado del mito carcelario de Alcatraz. El pasado 4 de mayo sorprendió con la propuesta de reabrir la prisión para encerrar a “los delincuentes más despiadados y violentos de Estados Unidos”, en directa referencia a “criminales que entraron ilegalmente” a su país. La idea no es nueva ni viable. En 1981, durante el gobierno de Ronald Reagan, se planteó la posibilidad de ubicar ahí a los refugiados cubanos que huían masivamente del régimen de Fidel Castro, pero la descartaron por la inviabilidad operativa y el valor turístico de la isla, que cada año recibe más de 1.4 millones de visitantes.
Inquebrantable. Aunque Trump afirma que nadie consiguió escapar de la Alcatraz original, lo cierto es que hubo 11 intentos de fuga en sus 29 años de funcionamiento y al menos cinco tuvieron éxito, según el diario español El País. El escape más conocido es el que protagonizaron Frank Morris y los hermanos Anglin. Se fugaron en 1962 tras elaborar cabezas con papel y pelo real para aparentar que dormían y cavar con cucharas en la pared. En esta hazaña está inspirada Fuga de Alcatraz (1979), un clásico de Clint Eastwood. El cine ha contribuido a la enorme popularidad de la prisión, pero también es un recordatorio de que su seguridad no era imposible de burlar.
Inspiración. Fue el fiscal general de Florida, James Uthmeier, quien bautizó el nuevo centro de detención como Alligator Alcatraz o “Alcatraz de los Caimanes”. Este juego de palabras combina la fauna local con la famosa prisión de San Francisco y se cree, con justa razón, que fue pensado para agradar a Trump. Según dos periodistas de The New York Times que publicaron el libro Border Wars: Inside Trump’s Assault on Immigration, durante su primer mandato el presidente consideró la construcción de un foso con caimanes y culebras en la frontera con México. Trump lo negó. Sin embargo, de haber sido cierto, ahora puede ver su idea hecha realidad (o al menos una versión modificada de esta) y en un centro que se llama como la prisión que tanto admira.
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Humedales. Alligator Alcatraz se halla a unos 80 kilómetros del resort de lujo de Trump en Miami. Está justamente en el Parque Nacional de los Everglades, extenso sistema de humedales de unos 6,000 kilómetros cuadrados, repleto de caimanes, cocodrilos y pitones. Lo construyeron sobre el Aeropuerto Dade-Collier, diseñado para aviones supersónicos, pero abandonado gracias a intensas batallas judiciales de grupos locales que protegen ese frágil ecosistema. Sólo se completó una pista de aterrizaje de 3,200 metros de largo, usada como centro de entrenamiento hasta hace un par de semanas, cuando el gobernador Ron DeSantis invocó sus poderes de emergencia para combatir la “inmigración ilegal”.
Costos. Con una capacidad inicial para albergar a 3,000 personas, se espera que el centro llegue a tener hasta 5,000 camas. El costo será de US$245 por cama y día, por lo que se estima un gasto anual de US$450 millones. Según la oficina del gobernador, los servicios de agua, alcantarillado y electricidad serán suministrados por equipos móviles. El centro cuenta con más de 200 cámaras de seguridad, más de 8,500 metros de alambre de púas y 400 agentes de seguridad. El estado de Florida asumirá los costos de instalación y luego “presentará solicitudes de reembolso” a través de FEMA (Agencia Federal de Gestión de Emergencias) y el Departamento de Seguridad Nacional.
Inhumano. Políticos demócratas y activistas defensores de los derechos de los inmigrantes han acusado al gobierno de Florida de crear una instalación “deshumanizante”, “diseñada para promulgar el sufrimiento”, y de referirse a las personas “como si fueran alimañas”. “Es como una teatralización de la crueldad”, declaró a The Associated Press, María Asunción Bilbao, defensora de los inmigrantes. Mientras que David Jolly, exrepublicano y ahora candidato a gobernador de Florida por el Partido Demócrata, calificó la prisión de “maniobra política despiadada”.

Sagradas. Líderes de las tribus de indios miccosukee y seminole se opusieron a la construcción del Alligator Alcatraz por el impacto que tendrá en el ecosistema. Betty Osceola, de la tribu miccosukee, declaró a CNN que el centro se construyó en tierra sagrada para su pueblo. La enojó especialmente el que dijeran que en esas tierras no vivía nadie, mientras la maquinaria trabajaba a tres kilómetros de su casa. Algunos de sus parientes viven incluso más cerca. “¿Qué va a pasar con todas esas aguas residuales si llega un huracán? Este es el acuífero de agua potable para 8 millones de habitantes del sur de la Florida, no sólo para la tribu miccosukee”, cuestionó. “Este es nuestro territorio ancestral. Vengo aquí a rezar. Este es nuestro hogar. Estamos defendiendo nuestro hogar”.
Burlas. Para promover el Alligator Alcatraz, funcionarios republicanos publicaron en sus redes sociales imágenes de caimanes con gorras del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). El Partido Republicano de Florida puso a la venta camisetas, gorras, tazas y vasos con temática de caimanes; mientras que el fiscal general Uthmeier presentó la propuesta en un video que mostraba caimanes de ojos rojos y banda sonora de rock pesado. Trump no se quedó atrás. El 1 de julio, cuando partía hacia Florida para inspeccionar el nuevo centro, se burló de las personas que serán encerradas ahí. “Les vamos a enseñar a huir de un caimán. No corran en línea recta, corran así”, dijo ante la prensa, haciendo con la mano gestos de zigzag. “Tus posibilidades (de escapar) suben alrededor de un 1 por ciento», agregó sonriente.
Modelo. Durante su visita a Alligator Alcatraz, Trump recorrió las instalaciones con el gobernador DeSantis. El mandatario lo elogió por haber hecho un trabajo “hermoso” y agregó que el centro podría ser un modelo para el resto del país. “Pronto, esta instalación albergará a los migrantes más amenazantes, algunas de las personas más crueles del planeta”, declaró Trump. “Estamos rodeados por kilómetros de pantanos peligrosos y la única salida es la deportación”. También desestimó las preocupaciones sobre el impacto ambiental. “No creo que hayas hecho nada a los Everglades”, dijo al gobernador. “Creo que sólo lo estás mejorando”. El miércoles 2 de julio llegaron los primeros inmigrantes detenidos.