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El Senado de Estados Unidos redujo drásticamente el impuesto a las remesas de 3.5 por ciento al 1 por ciento, cuando adoptó este martes el megaproyecto de ley de presupuestos, un alivio para los migrantes que envían dinero a América Latina.
En el caso de Nicaragua, Manuel Orozco, director del programa de Migración, Remesas y Desarrollo de Diálogo Interamericano, calcula que el cobro de este impuesto afectará al menos la mitad de los envíos que realicen los migrantes nicaragüenses. Con el impuesto del 3.5 por ciento que se tenía previsto, calcularon que en 2026 reduciría en 386 millones de dólares estos flujos. Pero ahora que el impuesto se redujo al 1 por ciento, la afectación podría rondar los 329 millones de dólares.
En 2024 Nicaragua recibió 5,243 millones de dólares en remesas, monto que representó alrededor del 27 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB). Esto convirtió a la economía nicaragüense en la tercera que a nivel global depende más de estos recursos.
Orozco calcula que alrededor de la mitad de los envíos tendrá que pagar este impuesto, porque según el texto aprobado en el Senado sólo lo pagaran los migrantes que hagan el envío con dinero en efectivo, giro postal o un «instrumento físico similar». Las personas que hagan el envío desde una cuenta bancaria, tarjeta de crédito o débito de banco de Estados Unidos, no pagarán el impuesto.
Lea además: Impuesto del 3.5 % reduciría hasta en US$386 millones las remesas que vienen de EE.UU.
Las provenientes de tarjetas no pagarán
Orozco también aclara que el texto aprobado eliminó el requisito de pedir el número de Seguro Social para hacer el envío.
El texto aprobado por el Senado y bautizado por el presidente estadounidense Donald Trump como «Ley grande y hermosa», volverá ahora a la Cámara de Representantes, donde en mayo los congresistas habían fijado el gravamen a las remesas en 3.5 por ciento. Ese porcentaje, aunque alto, era inferior al 5 por ciento que estableció la versión inicial del proyecto de ley.
«Se impone a cualquier transferencia de remesas un impuesto equivalente al 1 por ciento del importe», se lee en el texto adoptado por los senadores por estrecho margen.
Si la Cámara de Representantes da luz verde se aplicaría a las remesas enviadas a partir del 31 de diciembre de 2025. Lo pagará el titular del envío y el cobro del impuesto no se aplicará si el dinero procede de una cuenta bancaria en Estados Unidos o se realiza con una tarjeta de crédito o débito emitida en el país.
El impuesto queda limitado a las transferencias en dinero en efectivo y en «instrumentos similares», por ejemplo un cheque de caja.
México reembolsará impuesto a las remesas
El lunes la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, anunció que para los migrantes que envían dinero en efectivo su gobierno anunciará esta semana «un programa especial (…) para poderles reembolsar ese 1 por ciento».
Los republicanos de Trump tienen una estrecha mayoría en la cámara baja pero varios conservadores ven con malos ojos el texto porque dispara el déficit federal e incluye colosales recortes en seguro de salud impopulares entre los votantes.
Trump se ha fijado el 4 de julio, Día de la Independencia, como fecha tope simbólica para promulgarlo.
Según las previsiones del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) las remesas enviadas a países de América Latina y el Caribe marcaron un récord en 2024, con 161,000 millones de dólares, siendo México el principal país de destino con casi 65,000 millones.
Los empobrecidos estados mexicanos de Chiapas y Guerrero, en el sur, son los que más dependen de estos recursos, según un análisis del banco privado BBVA. En Chiapas, las remesas equivalen al 15.9 por ciento del PIB estatal y en Guerrero al 13.8 por ciento.
Según el Banco Mundial, los flujos de remesas también son elevados en otros países de América Latina y el Caribe: representan más del 15 por ciento del PIB en Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala, Haití y Jamaica.
