Monseñor Carlos Herrera recibido por la Conferencia Episcopal de Honduras. LA PRENSA / TOMADA REDES

Monseñor Carlos Enrique Herrera de visita en Honduras

El presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, en el exilio, fue recibido por los obispos de Honduras

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El presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), monseñor Carlos Enrique Herrera, fue recibido esta semana por la Conferencia Episcopal de Honduras, durante una visita que realiza al país centroamericano en medio del exilio forzado que vive tras su expulsión de Nicaragua por la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

«Estamos mostrando nuestra simpatía, nuestro aprecio. Él es nuestro huésped aquí en Honduras. Estamos contentos de que nos haya visitado, pero a la vez con sentimientos encontrados, porque nos da tristeza que no esté en su tierra, donde debería estar», expresó a LA PRENSA monseñor José Antonio Canales, obispo de la Diócesis de Danlí.

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El obispo nicaragüense Herrera, quien actualmente reside en una parroquia franciscana en la ciudad de Guatemala, fue invitado a Tegucigalpa por los obispos de la Conferencia Episcopal de ese país y hermanos franciscanos con quienes comparte vínculos a través del Secretariado Episcopal de América Central (Sedac).

El prelado nicaragüense —detalló el obispo Canales— durante esta semana participará en encuentros eclesiásticos. Este martes 3 de junio participó del Jubileo de los Obispos de Honduras, donde presidió la eucaristía en la nunciatura apostólica de Tegucigalpa, en presencia del nuncio.

«Es natural que le duela la ausencia de su tierra»

El obispo de Danlí dijo sobre monseñor Herrera que «es un hombre de temperamento tranquilo, pero es natural que le duela la ausencia de su tierra».

Agregó que monseñor «fue expulsado a los 76 años del único país donde ha vivido, y eso es algo profundamente doloroso».

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Durante su estadía, los obispos hondureños abordarán también la situación de la Iglesia católica en Nicaragua, golpeada por la represión estatal y la persecución contra sacerdotes, religiosos y laicos.

Monseñor Carlos Herrera, obispo de la Diócesis de Jinotega y presidente de la CEN. Foto: Tomada de internet.

«Ese es un tema que todos los días lo tocamos con él porque es imposible encontrarse uno con el obispo presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua y no hablar de lo esencial. En Nicaragua el sufrimiento está día a día, sobre todo en aquellas personas que no quieren pensar como el régimen, como que hay una orden de que todos tienen que avalar al régimen que está oprimiendo, eso es propio de los sistemas totalitarios», dijo Canales.

El obispo de Honduras manifestó que la cercanía geográfica entre Guatemala y Honduras permitió la visita de monseñor Herrera. «Los otros obispos exiliados nicaragüenses se encuentran más distantes, en Europa o Estados Unidos», mencionó.

Cuatro obispos en el exilio

Al igual que al obispo Herrera, la dictadura orteguista ha desterrado a tres obispos del país, como parte de la persecución y hostigamiento a la Iglesia católica.

Antes de él, monseñor Rolando José Álvarez Lagos, obispo de la Diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la Diócesis de Estelí, y monseñor Isidoro del Carmen Mora Ortega, de la Diócesis de Siuna, desterrados el pasado 13 de enero de 2024, después de haber sido excarcelados.

En 2019, monseñor Silvio José Báez, obispo auxiliar de Managua, tuvo que exiliarse, tras recibir amenazas de muerte.

Obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua. LA PRENSA / CORTESÍA

El destierro de monseñor Herrera dejó a la CEN con sólo cinco obispos: el cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua; monseñor Jorge Solórzano, de la Diócesis de Granada; Francisco José Tijerino Dávila, de Bluefields; Sócrates René Sándigo, de la Diócesis de León, y Marcial Humberto Guzmán Saballos, de la Diócesis de Juigalpa.

El obispo Herrera fue consagrado y asumió como obispo de Jinotega el 24 de junio de 2005.

El destierro del presidente de la CEN ocurrió después de que durante una misa cuestionara que las autoridades municipales de Jinotega pusieron música a alto volumen en las afueras del templo, interrumpiendo la celebración dominical.

«Pidamos al Señor perdón por nuestras faltas y también por aquellos que no respetan el culto, verdad, pidiéndole porque este es un sacrilegio que está cometiendo el alcalde y todas las autoridades municipales, y vayan a decírselo porque saben la hora de la misa», dijo el obispo al iniciar el rito católico.

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